Honne y tatemae, la comunicación japonesa más allá de las palabras

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¿Sabíais que los japoneses podemos leer la mente ajena? Parece un poder paranormal. Sin embargo, esta habilidad se puede adquirir con la práctica. Leer la mente ajena es una consecuencia cultural.

Japón es un país montañoso, aparte de isleño. La población está concentrada en las ciudades y las personas viven en espacios pequeños. De esa manera hemos preferido vivir pacíficamente evitando conflictos, nos ha importado mucho atender a los demás. Si hubiéramos podido expresar todo lo que pensábamos, no habríamos necesitado preocuparnos por los sentimientos ajenos. Sin embargo, culturalmente los japoneses no solemos expresarnos mucho, de modo que hemos desarrollado la habilidad de la perspicacia.

Hoy vamos a experimentar con la comunicación que no depende de las palabras, en el sentido de que a veces necesitamos averiguar la verdadera intención que se esconde tras algunas de ellas, o simplemente tenemos que hacer un esfuerzo por tratar de entender el sentido de lo han querido decirnos.

Honne y tatemae

Honne y tatemae son dos palabras que expresan parte de la idiosincrasia de los japoneses; quizá haya bastantes lectores que han oído hablar de ellas. Incluso existen muchos escritos sobre tatemae. No obstante, solemos entender este concepto de modo ambiguo. No es un término fácil de definir porque es algo que se aprende a lo largo de la vida por exigencias de la sociedad japonesa.

Aquí voy a poner mi versión de la explicación: si conocéis bien la cultura japonesa, os animo a que nos lo contéis con vuestras palabras en los comentarios. Juzgar una cosa ambigua desde muchos ángulos sirve para dar más ideas para conocerla.

Honne (本音) es la voz honesta. Es decir, es la voz del corazón (kokoro no koe, 心の声) o verdadera intención (honshin, 本心). Es lo que pensamos realmente y que a veces verbalizamos y a veces no, por el motivo que sea. Tatemae (建前) es lo que se verbaliza, sobre todo por conveniencia. Es una especie de eufemismo. Se trata de aquello que se considera razonable socialmente para no ofender a nadie, para evitar crear problemas. En Japón no se valora «la picardía» salvo en el arte de la comedia, como en el caso del teatro kyōgen (狂言), donde la gente arrogante y la clase social superior hacen el ridículo a causa de los pícaros y poco más; se tiende a apreciar a la gente recta y honesta. Sin embargo, a veces se requiere leer la verdadera intención de los interlocutores porque en ciertas ocasiones la gente esconde su verdadera intención y se prefiere la manera indirecta de expresar, sobre todo en el mundo de los adultos.

Seguramente no es difícil comprender el concepto de honne, pero el de tatemae puede que sea problemático. Básicamente, tatemae consiste en dos tipos de funciones: la mentira piadosa o la contención de lo que se piensa realmente.

Aunque no hay una regla obvia, intento daros varios ejemplos sobre tatemae:

En un negocio

De acuerdo. Pensaré positivamente sobre este asunto.
(Honne: No parece muy bueno, pero no quiero rechazarlo ahora mismo)
Efecto: No ofender el trabajo ajeno aunque muy posiblemente haga albergar esperanza al interlocutor.

En una entrevista laboral

A: ¿Por qué le interesa a usted nuestra empresa?
B: Porque despliega negocios internacionalmente, me gustaría utilizar mi habilidad con los idiomas extranjeros. Además…
(Honne: Antes que nada, tengo que ganarme la vida. Ya que esta empresa tiene sucursales en varios países, ¡quizá pueda trabajar en otro país y ganar un buen sueldo!)
Efecto: Un medio para alcanzar un objetivo.

En la sociedad

Voy a donar un millón de euros para ayudar a gente desafortunada.
(Honne: Aunque no me interesan mucho las actividades filantrópicas, después de la donación me devolverán buena parte de los impuestos y de paso mi imagen social mejorará. ¡Qué bien!)
Efecto: Ganar honra.

En un mensaje para un amigo

Siento no haberte contestado pronto. Es que he estado ajetreado…
(Honne: No es mentira, pero en realidad soy un poco vago. Además, tenía otras preferencias…)
Efecto: Mantener la relación humana.

En un ligue

A: Me gustaría verte otra vez. ¿Puedes darme tu número?
B: (Honne: ¡Jolín! No me interesa esta persona nada. ) ¡Ostras! He olvidado mi móvil. Como no recuerdo mi número, dame el tuyo y te llamaré otro día. (Honne: Lo siento, no voy a llamarte.)
Efecto: Rechazo de manera cortés.

La gente de Kioto tiene la reputación de ser expertos en el uso del tatemae. Viví cuatro años allí pero no puedo corroborar ese rumor, quizá porque entonces aún no era adulta o porque es una leyenda urbana. Hay una historia conocido entre los japoneses sobre la visita a la casa particular de la gente de Kioto. Durante la visita, si la persona de la casa te pregunta si quieres comer un tipo de comida llamada «bubuzuke», es una señal de que esa persona quiere que te marches pronto. «Quiero que te vayas» es su honne, sin embargo usa la frase de invitación a comer como si quisiera que te quedases más tiempo. Este nivel se puede considerar casi un código secreto, ya que se puede aludir de otra manera como por ejemplo: «dentro de nada tengo que hacer una llamada importante».

Quizá sea difícil vivir puramente sinceros, diciendo todo lo que pensamos. A veces el tatemae se usa para hacer referencia a una cosa sin decirlo directamente; puede que si uno dice siempre todo lo que piensa posiblemente sea difícil evitar tener conflictos con otras personas. La finalidad del uso del tatemae consiste en llevar la relación sin el menor contratiempo. Podría decirse que es una habilidad comunicativa.

Os presento un supuesto origen de honne y tatemae

Una vez hubo un maestro carpintero. Una noche, antes de colocar los pilares y las vigas principales, cuya acción se llama tatemae, el maestro se dio cuenta de que había cometido una grave equivocación: había tallado los pilares del vestíbulo demasiado cortos. No le ocurría nada para arreglarlas. Se sentía tan decepcionado por su incapacidad que decidió morir. Su mujer lo vio y le recomendó que bebiese sake con la intención de que se quedara dormido. Mientras su marido dormía, su esposa pasó la noche entera en vela para pensar en el remedio. Finalmente consiguió el arreglo debido al uso de unos medidores en la base.

Al día siguiente, el maestro se levantó. Cuando su mujer le dió los medidores, él dijo «¡he aquí la solución!», y complementó la parte corta y pudo terminar el trabajo del día. Sin embargo, el maestro temía que su vergüenza se conociera y mató a su mujer por defender su orgullo y vanidad. Luego se arrepintió y celebró un servicio para el descanso del alma de su esposa, ofreciendo seis utensilios de mujer: pintalabios, espejo, peine, polvos de tocador, adorno de pelo y peluca. Es la leyenda de una pareja sobre un hombre que mató a su mujer por tatemae y su mujer que ayudó a su marido por honne.

Según mi experiencia personal, hasta que formamos una sólida y sana relación, los japoneses solemos mantener la formalidad, con posibilidad de contener lo que realmente se piensa. Posiblemente no seamos un pueblo abierto a todo el mundo desde el principio, pero una vez que se gana en confianza, comenzamos a verbalizar honne más frecuentemente. En todo caso, no es cierto pensar que todo lo que los japoneses decimos es tatemae.

Una función de tatemae es la defensa. No obstante, no me parece muy buena idea utilizar tatemae para proteger nuestro orgullo egoístamente. En el mundo real, es difícil vivir en paz solo con honne porque posiblemente a veces honne sea ofensivo. Por lo general, culturalmente nos importa el sentimiento ajeno. Hay bastante gente que tiene consideración o miramiento por lo que se dice (omoiyari, 思いやり).

Hay un refrán español, «Quien no llora, no mama», que expresa que para conseguir algo hay que insistir o demostrar su intención con claridad. Este punto nos ha permitido ser más cándidos. Aunque no insistimos en que queremos algo o en que poseemos algunas habilidades, suele existir gente atenta que se da cuenta de ello. De hecho, la insistencia no se considera buena en Japón. No obstante, puesto que vivo en España, cuando lo necesito, insisto en mi opinión porque si no lo hago, nadie me hace caso.

Vivir en una cultura tan distinta posiblemente influya la personalidad de uno. No juzgo si es bueno o no, pero es una especie de adaptación para la supervivencia. Durante las últimas décadas, debido al avance de la globalización, al menos una parte de los japoneses vinculada al mercado global de negocios está aprendiendo las costumbres internacionales, como el ejemplo español que he descrito.

Kūki wo yomu, leer la atmósfera

Percibir el cambio mínimo de la expresión facial o de la reacción, del tono de la voz, de la tensión, etc. se llama kūki wo yomu (空気を読む). Literalmente significa «leer el aire». Existía otra manera más formal de expresar lo mismo: ba no fun’iki wo yomu (場の雰囲気を読む), jyōkyō wo sassuru (状況を察する), etc. Significan respectivamente «leer un no sé que del lugar» y «observar la situación». Según se dice, en la conversación, la comunicación no verbal (expresión facial, gestos, tono de la voz, etc.) ocupa más de la mitad del tiempo. Las palabras no son tan útiles para transmitir sentimientos e intenciones como imaginamos.

Bureikō, dejarse de cumplidos

En la sociedad japonesa, hay mucha gente que tiene estrés, no solo debido a las largas jornadas de trabajo, sino también debido a mantener la formalidad durante el horario laboral. Después del trabajo, hay salarymen que acuden habitualmente a tomar copas y tienden a emborracharse. Se puede observar tres tipos de hombres trajeados: los que andan por la calle sin expresión en la cara, los que duermen en el metro o los embriagados profundamente, a veces exponiéndose a la burla de todos. Japón tiene la cara formal y seria, y por otro lado es un país muy permisivo con los embriagados. Quizá sea la única compensación para nuestros samuráis trajeados.

Bureikō (無礼講) es una palabra que se refiere al estilo de fiesta desenfadada para que todos puedan disfrutar sin pensar en su rango. Originalmente, hasta el periodo Heian, cuando la aristócrata era la clase dirigente, las fiestas se celebraban según el protocolo. Luego, la clase samurái llegó a dominar el país; en las fiestas no seguían el protocolo y nació ese concepto de burei (descortés) (reunión).

Hoy en día, sobre todo cuando tienen lugar las fiestas empresariales, donde hay cierta jerarquía, se suele escuchar esa palabra. En este tipo de juerga, se permite comportarse espontáneamente hasta cierto punto y expresar el honne aprovechándose del estado de borrachera en la fiesta. La corbata se convierte en una corona para algunos. El nivel de cambio de la personalidad debido al estado de embriaguez es digno de llamarse transformación.

No obstante, aunque alguien declare que van a celebrarlo a la manera bureikō, es una especie de tatemae. No se debe tomar al pie de la letra. Uno que estaba borracho no suele recordar lo que hizo en ese momento, pero los demás sí lo recuerdan.

Ishin denshin, ¿telepatía?

¿Ishindenshin es un tipo de telepatía?
¿Ishindenshin es un tipo de telepatía?

Pese a que seamos capaces de expresarnos mediante las palabras, no osar hacerlo es una parte de la cultura japonesa. No tiene que ver con la libertad de expresión. Para bien y para mal, los japoneses somos una nación a la que nos importan los sentimientos. Se considera una virtud el que, antes de que otra persona te diga algo, percibas qué necesita esa persona y actúes en consecuencia. Esta acción es denominada Ishin-denshin (以心伝心).

Parece una especie de telepatía, pero no es tan paranormal como podríais pensar. Es una cristalización de la experiencia debida a la supervivencia en la sociedad nipona. Ishin-denshin, es una palabra que proviene de la rama zen del budismo. Ishin-denshin (以心伝心) = Kokoro wo motte kokoro o tsutaeru (心を以って心を伝える). Literalmente significa: «mediante el corazón se transmite el corazón». Según dicen, los maestros de la secta zen transmitían la doctrina budista a sus discípulos a través del corazón (de un corazón a otro, o lo que es lo mismo: sin palabras).

Desde que los maestros japoneses fueron a otros países, el método de enseñanza se ha desarrollado. En el aprendizaje tradicional en Japón, las palabras del maestro tienen una supremacía absoluta. Los discípulos no preguntan a su maestro, aprenden de él observándolo e imitando sus acciones.

Como veis, el modo de aprendizaje es diferente. En Japón, comienza a aprenderse la forma (kata) y después de practicar mucho llega a conocerse la razón y la filosofía que está en el fondo de una experiencia. Hay una expresión llamada shu-ha-ri (守破離) que demuestra las tres etapas del aprendizaje. En la shu-ha-ri se observa el vínculo con Ishin-denshin. Ese modo no funcionaba fuera de Japón, porque los discípulos querían conocer la filosofía, motivos y efectos de cada cosa.

La respiración de aun: A un no kokyū

Aun (阿吽, あうん) es un mantra budista. «A» se refiere a la respiración, el primer sonido que produce con la boca abierta cuando uno nace y «Un» se refiere a la espiración, la forma de la boca cerrada, la última forma de la boca en la vida. Metafóricamente «A» se refiere al comienzo y «Un» se refiere al fin del cosmos.

En los lugares religiosos de Japón se ven un par de figuras que representan «aun». Una figura tiene la forma de la boca «a» y otra tiene la boca de «un». Suele ser un animal imaginario que se parece al perro o al león, llamado «komainu», que se puede encontrar en los santuarios sintoístas (en el caso de komainu, el de la derecha es un león que tiene la boca abierta y el de la izquierda es un komainu con la boca cerrada); un dios iracundo llamado Niō que está en la puerta de algunos templos budistas; y un animal mitológico de Ryūkyū llamado shiisa que se coloca sobre el tejado de las casas.

Asimismo, tenemos expresiones relacionadas con este término: «la respiración de aun» (A un no kokyū, 阿吽の呼吸) y «la relación de aun» (A un no naka, 阿吽の仲). Ambos casos se refieren a la relación entre más de una persona, cuando estas se coordinan de forma excelente en el trabajo o en la vida cotidiana, sin necesidad de muchas palabras, o cuando saben lo que van a hacer los demás o lo que necesita el otro con pocas palabras.

Un trabajo que no se puede realizar sin «A un no kokyū» es preparar «mochi», un tipo de pasta de arroz a la manera tradicional y bastante espectacular. Dos personas repiten este trabajo con alta velocidad: uno muele el arroz con el majadero y otro da la vuelta al arroz. Si no se coordinan bien, existe riesgo de machacarse la mano.

KY.

Ahora bien, sabemos que los japoneses vivimos atentos a lo que sienten los demás. No obstante, no todos los japoneses tenemos esta sensibilidad. Hay una expresión que se refiere a la gente que no sabe «leer el aire» llamada keiwai (KY), por sus iniciales de kūki (wo) yomenai 〔空気(を)読めない〕. Este tipo de gente suele ser my pace (マイーペース), un término inglés inventado en Japón que significa «ser muy suyo/a», literalmente «a su ritmo». Quizá solo sea gente auténtica que no guarda sus pensamientos. Es una manera de vivir sin estrés. No obstante, estas personas suelen dar estrés a los demás sin pretenderlo.

En todo caso, a lo largo de la vida, a veces necesitamos opinar sin leer la cara de los demás (kao iro wo yomu, 顔色を読む), como por ejemplo cuando mencionamos asuntos importantes.

La importancia de la fuerza mental: cara sonriente con el corazón llorón

Existe la expresión kao de waratte kokoro de naku (顔で笑って心で泣く) cuyo significado es que pese a que está muy triste o lo está pasando tan mal que querría llorar, tiene la cara sonriente. Es un comportamiento japonés para que las otras personas no se preocupen por uno. Quizá os parezca que no es una manera correcta. No obstante, los japoneses tendemos a contener nuestros sentimientos, sobre todo cuando no estamos contentos.

Probablemente los japoneses no tenemos un cuerpo fuerte. Quizá por eso le damos importancia a la fuerza de la mente. Recuerdo que, durante mi infancia, cuando los niños se caían y lloraban, les decían que no lo hicieran porque eran varones. Cuando yo lloraba, me decian que no llorara porque era hermana mayor. No sé qué palabras recibía mi hermana menor. Aunque estas frases no tienen ningún sentido para convencer a mi yo adulta, resulta que crecí como una persona que no suele quejarse de dolor físico. Después de venir a España para vivir, oí que en el médico había que actuar exageradamente, si no el médico piensa que tu situación no es tan seria.

Este fue otro choque cultural. El aprendizaje que obtuve en Japón no valía para nada. De hecho, he visto a hombres jóvenes y fuertes casi chillando en la consulta médica.

¿Quizá sea universalidad?

Los japoneses usamos honne y tatemae intencionalmente con plena consciencia. Tras vivir en varias sociedades foráneas, me he dado cuenta de que la presencia de tatemae no tiene fronteras. Además, existe no solo en el mundo de los negocios, sino también en otros asuntos más familiares.

Hay una frase española «Quedamos algún día» que se usa a la despedida con un conocido o un amigo no tan íntimo. No solemos llegar al mencionado «algún día». Ese saludo es completamente tatemae. No obstante, supongo que hay sociedades a las que no les importa tanto como Japón, pese a la existencia de gente que usa honne y tatemae. Quizá fuera de Japón la gente no sea consciente de su presencia y no haya palabras que indiquen honne, tatemae y otras expresiones en su idioma.

La lengua es un reflejo de la cultura. Según su necesidad, se desarrolla el vocabulario. Por eso tengo un inmenso interés por la lengua y la amo con locura.


Fuentes:

  • Texto creado por Lisa Kobayashi [CoolJapan.es]
  • Imágenes extraídas de: UNITEC, channel4.com
Bio del autor

Lisa Kobayashi

Profesora de japonés, traductora, ensayista, articulista y prologuista de obras literarias. Nacida en Iwate, en el norte de Japón, tras vivir en Kioto, Yokohama, Tokio y Hong Kong, llegó a España a finales de 2008. Se declara apasionada del baile español y del flamenco.

  • Marcos Sala Ivars

    Una vez más, Lisa, muy buen artículo, me ha encantado. Además muchos de los conceptos que comentas los he tenido que aplicar y explicar en el contexto del koryû. Especialmente conceptos como isshin-denshin , shu-ha-ri o aun. Madre mía! ahora que lo leo recuerdo lo que me costó entender a mi sensei cuando me criticaba ser “my pace” XD yo pensaba…´querrá decir que no me muevo lo suficiente? jaja por que entendía que yo siempre estaba en “mi sitio/my place” jaja

    • Lisa Kobayashi

      ¡Qué bueno «my pace», Marcos! En realidad, posiblemente yo no sea muy japonesa en cuanto a usar tatemae. Sin embargo, siempre hay ese concepto en cualquier cultura aunque la forma sea diferente. En el primer año de mi vida en España, ya me di cuenta de la presencia de tatemae en la sociedad española. Creo que tatemae es algo universal. De modo que escribí este artículo para que los lectores pensasen sobre su propia cultura. Sin embargo, la intención de los autores no siempre llegan (en mi caso todavía me falta mucho conocer la manera de describir); no se dan por aludidos.

      En cuanto a los artes tradicionales de Japón, su virtud consiste en trasmitir/percibir enseñanza no a través de palabras. Es un concepto difícil de comprender sobre todo para los occidentales que suelen buscar razonamiento para convencer a sí mismo lógicamente antes de hacer acción. Por este motivo, se dice que los occidentales piensan con el cerebro y los japoneses sienten con el corazón.

      • Marcos Sala Ivars

        Tienes toda la razón Lisa! Sin embargo, un apunte curioso: Cuando a un japonés le preguntas sobre como realizar una determinada acción en bujutsu o por ejemplo en ikebana o shôdô, a veces te responde con asuntos relativos a “pensar con el corazón” como tu dices, por ejemplo: “tienes que realizar el waza con más profundidad” o “debes imprimir energía en el trazo/corte” Y entonces tu preguntas… “pero cuantos grados tengo que mover la mano?” y te responden, “los que sean necesarios, lo importante es que lo hagas con sentimiento y confianza”. Pero luego, sin embargo, cuando enseñas a un japonés a preparar una paella te pregunta “cuanto aceite se echa?, cuanto tiempo se frie la carne? cuando se retira la verdura? como se calcula el fuego?” y tu respondes “a ojo! eso lo vas viendo según se va haciendo” Y entonces se echan las manos a la cabeza. Lo que me llevó a pensar los siguiente (al menos en varios japoneses que conocí). Sus artes tradicionales las hacen con el corazón, pero las ajenas o la cocina lo hacen con el cerebro, justo al contrario que los occidentales, jeje

        • Lisa Kobayashi

          Entiendo todo lo que dices, Marcos. En cuanto al arte tradicionales, aunque sea un japonés a principio seguramente le cuesta tiempo para entender el mundo que está. La única cosa que puede hacer es intentar imitar a su maestro y los compañeros veteranos. No hay ambiente que le permite hacer pregunta. Tengo un borrador de la entrada sobre mi infancia (no sé si quiero publicarla…) en la que escribí que en mi guardería había clase de ceremonia del té. Pues yo práctica desde que tenía cuatro años. Los niños leían el aire de la maestra con kimono, todos se comportaban solemnemente. No buscaba nada de razón porqué tenía que hacer cosas tan rituales. En aquello tiempo no sentía nada extraño lo que hacíamos pese a que tenía consciencia de que el mundo del té no era normal.

          Puesto que estaba acostumbrada con la relación entre maestro y discípulos. Me sorprendí ver la relación de ellos en mi clase de baile de mi pueblo valenciano. Como por ejemplo, cuando nuestra profesora corrigió a una compañera, esa compañera le contestó cosas irrazonables pero nunca quizo aceptar su fallo. Para colmo, cuando equivocó una coreografía, echó la culpa a su compañera diciendo que ya que otra había equivocado, ella también equivocado. Fue un choque cultural. Estas cosas son justo al contrario de la virtud japonesa.

          Aprendí a cocinar observando y ayudando a mi madre y mi abuela. Medían la cantidad a ojos y luego mi paladar recuerda el gusto que me ayuda realizar los platos. Ahora bien. Respeto a la comida foránea, sobre todo la comida que no tienes mucha experiencia de comer. No sabes qué gusto debe tener. En este momento creo que la gente necesita la exactitud de la cantidad de cada ingrediente. Es más, los pasteles occidentales (tipo francés) son un producto químico que hay necesidad de medir bien. Entiendo el porqué hay muchos discutidores en ese país:)

  • María Jesús López Beltrán

    Lisa, felicidades por esta clara síntesis de las formas de relación social en Japón. El choque cultural que aquí se plantea, en mi opinión se reduce a la dicotomía entre el “yo” más arraigado en Occidente y el sacrificio permanente por la colectividad que está presente, por ejemplo en Japón. No me quiero decantar por ninguno de ellos; yo abogaría por un término medio. En España y otros países latinos, en el campo de los favores y la amistad, a veces se practica la “generosidad mal entendida”, incluso la gente da cosas que no le son pedidas…No se dan cuenta de que están pensando más en sí mismos que en los demás, y que a lo mejor están poniendo al otro en un compromiso. Cuesta, cuesta mucho entender a los japoneses en este punto. Pero una vez que asimilas esto, con el respeto que merece otra cultura distinta a la tuya, aprecias mucho más la diversidad y disfrutas con ello. ¡Gracias, Lisa!

    • Lisa Kobayashi

      Muchas gracias, María Jesús:)
      Cuando uno vive siempre en el mismo ambiente, no suele darse en cuenta de la peculiaridad de su cultura. Se puede juzgar qué es bueno y qué es malo. Sin embargo, no me interesa dar juicios. Las costumbres son frutos de historia de la humanidad, aunque desde el punto de vista de gente de Shirayukihime parece rarísimo, siempre hay acontecimiento relacionado con ellas. Creo que es injusto hacer críticas sin conocer bien la historia de alguna cultura de la que hablamos. Me gustaría dar ocasiones de hacer reflexionar sobre sí mismo incluido costumbre, personalidad, cultura en la que pertenece, través de conocer la existencia de otra cultura. A veces descubrimientos abren los ojos más que hacer viajes.
      Un abrazo