La laca Urushi, todo un arte japonés

2169 vistas 1 comentario
urushi

En esta entrada os vamos a introducir en el mundo de la laca japonesa, también conocida como «lacado urushi». Quizás la palabra laca os suene por el spray usado para el pelo pero, muy lejos de la realidad, lo cierto es que la laca es un término que se emplea para designar un producto muy empleado por los artistas, muchas veces confundido con el barniz. 

Si estáis interesados en saber qué es realmente la laca y cuáles son las características del lacado japonés o la multitud de variantes que existen, no dudéis en seguir leyendo este artículo.

¿Qué es la laca?

Como ya hemos mencionado con anterioridad, un gran púbico, especialmente aquel no especializado, confunde la laca y el barniz por ser productos que a priori dan acabados similares. Sin embargo, a nivel químico son bien diferentes, ya que el barniz está compuesto por resinas o aceites mezclados con disolventes. En función del tipo de aceite o resina, podemos encontrar el barniz dammar, acrílico, cerámico, etc. cada uno de ellos con características particulares.

Por su parte, la laca, también llamada goma laca o shellac, es un producto de origen natural que nace de las secreciones de insectos o plantas mezcladas con alcohol. Aquí hay que hacer un importante inciso, ya que no puede confundirse esto con la pintura laca. Este último es un producto bastante resistente que suele ofrecer un acabado liso y suave.

Muchos de vosotros pensaréis entonces que el lacado es algo muy similar al esmalte. Es cierto que ambos procesos son similares, aunque con particularidades técnicas, ya que por ejemplo, el esmalte se disuelve, por regla general, en esencia de trementina, aplicándose encima de cualquier superficie. Sin embargo, la laca no puede aplicarse encima cualquier material, además de que tiene que emplearse con productos determinados.

El lacado urushi y su origen

El urushi-e o lacado urushi, lejos de ser una técnica japonesa propiamente dicha, tiene su origen, como otras tantas técnicas y procedimientos artísticos nipones, en el antiguo Imperio Chino. Se dice que este tipo de acabado tan particular surgió en China hace más de 1.000 años, cerca del siglo VII d.C. Esta técnica, originalmente llamada urushi, fue conocida en Europa como «laca», y no tardó en hacerse muy popular en la costa de Corea y, por supuesto, en Japón. Y es que hay que recordar que un gran número de artesanos chinos emigró debido a las continuas guerras.

En concreto, este flujo migratorio no solo permitió extender el conocimiento, sino también la materia prima. Muchos artesanos que viajaron huyendo de la guerra, o simplemente por comercio, portaban semillas de una planta llamada Rhu verniciflua, aquí conocido como árbol de la laca, ya que segrega la sustancia base a partir de la cual se crea este procedimiento.

Sin embargo, no es cierto que en el país del sol naciente no se conociera la laca antes de la oleada cultural china. En Japón se realizaban piezas análogas gracias a la resina exudada de otra planta de la misma familia: Rhus sucedánea. Esta daba como resultado productos de menor calidad a los continentales.

Con el tiempo, la interculturalidad e influencia venida del continente al archipiélago japonés hizo que se crearan plantaciones de la especie de origen chino, lo cual elevó la calidad de los productos nipones y estos ganaron en popularidad. De hecho, hoy día aún se mantiene viva la técnica del lacado, siendo transmitida de maestro a aprendiz en algunas escuelas repartidas por todo el país.

Características del lacado urushi

El urushi, es un polímero natural, es decir, es una sustancia que al secarse produce una película. Está formada químicamente por una resina extraída de un arbusto de la familia de las Anacardiáceas, el Rhu vernicifera o verniciflua. El producto con el cual se trabaja es una emulsión de agua con una sustancia aceitosa, siendo su principal componente el «urushiol», un hidrocarburo extraído a partir de la resina del árbol.

exudación del árbolPara realizar esta extracción, se realizan unas incisiones en forma de V en la corteza, por las cuales la planta exuda una sabia de color blanco que, al entrar en contacto con el aire, cambia de color y se vuelve oscura. Por ello, suele almacenarse en lugares oscuros y muy húmedos, libres de polvo. Esto hizo que en algunos casos llegara incluso a guardarse en barcos en mitad de lagunas.

Este procedimiento de extracción de la resina se realiza en verano, ya que el árbol brota en abril y mayo, floreciendo entre mayo y junio. Al final de este mes y hasta la llegada de septiembre, se deja sangrar literalmente al árbol para recoger la resina. Una vez llega el otoño, la sustancia tiene peor calidad, por lo que se termina el proceso hasta el siguiente año.

Para ello, se echan algunas sustancias purificantes al árbol, dejando que sane de nuevo y cierre sus cortes, pues la sustancia que exuda es muy tóxica y provoca una dermatitis aguda. Así, este procedimiento está reservado a los verdaderos maestros en la materia, los cuales guardan con recelo su técnica transmitida de generación en generación desde hace milenios.

Una vez se tiene la resina, se mezcla normalmente con diferentes pigmentos de tonalidad rojiza, como el cinabrio o negros como el óxido de hierro, y se aplica sobre el objeto deseado. Y es que la laca urushi natural es de color claro y transparente, aunque, como es habitual, los objetos lacados que conocemos tienen un color muy característico debido a los pigmentos. Su aplicación, con un acabado brillante está realizada por capas sucesivas, dejando varios días para que estas se consoliden antes de proseguir. Es por tanto un procedimiento muy lento lo cual encarece enormemente el valor de este tipo de objetos, considerados de lujo.

Para terminar el procedimiento, la superficie lacada es pulida con ayuda de un carbón vegetal humedecido, repitiendo el proceso una y otra vez entre capa y capa. Esto le otorga aún más brillo y uniformidad a la superficie, evitando el acabado mate.

Sobre ello, el objeto suele decorarse con diferentes técnicas, aportándole aún más valor y exquisitez a la pieza, al añadir embellecedores cerámicos, piezas de hueso, madera tallada o materiales nobles. De todo este proceso, el resultado es un producto único que se ha convertido hoy fía en uno de los referentes del arte japonés y que, a pesar de la influencia de China, Corea o Europa, ha logrado mantener su identidad en comparación al resto de lacados.

Técnicas de lacado

Laca en capas

Se trata de la técnica más sencilla y explicada con anterioridad. Fue el procedimiento originado en China y Japón durante los primeros signos, consiste en aplicar la laca urushi por capas.

Las primeras se mezclaban con pigmento negro, a menudo de baja calidad. Sobre ellas, se realizaban otras con materiales de más valor, con lo cual abarataban el precio de los objetos. Por lo general solían ser negras o rojas, aunque se han encontrado piezas en tono castaño, rosa, amarillo o incluso transparente —sin mezcla de ningún pigmento—.

Tras aplicar cada capa, se pulía para dar como resultado un acabado brillante. Sin embargo, algunos artesanos preferían dejar el aspecto rugoso de la laca, dando como resultado surcos o arrugas provocados por la marca del pincel.

Laca tallada o chositsu

Esta técnica nació en China, arribando a costas niponas a finales del siglo XIV gracias a unos regalos del Emperador Yung-lo. El procedimiento en este caso, es muy similar al anterior, con la diferencia de que este tenía un gran número de capas para poder esculpir una vez aplicada. De este modo, el grosor obtenido tras aplicar sucesivas capas era suficiente como para tallar un minucioso relieve, oscilando entre los 3 y los 10 mm.

Como diferencia principal entre las lacas chositsu procedentes de China y de Japón, se encuentra el momento en el que comenzaba el procedimiento de talla. En las primeras, se hacía cuando aún la laca no estaba endurecida, mientras que en el país del sol naciente se esperaba a que ésta hubiese secado.

Al igual que en el caso anterior, la policromía de este procedimiento solía ser, roja, amarilla o negra. No obstante, podían encontrarse piezas con diferentes colores e incluso motivos arabescos.

A la izquierda, ejemplo de chositsu. A la derecha pieza en kamakura-bori

Laca sobre madera tallada o kamakura-bori

Esta técnica deriva de la anterior, pero en este caso, es autóctona del archipiélago japonés. Consistía en esculpir la madera y posteriormente lacarla con finas capas de laca negra o roja, normalmente pulida. Por esto, es un procedimiento bastante más barato debido a la poca cantidad de capas aplicadas, siendo ideal para trabajos de gran formato.

Laca de taraceas

La laca de taraceas es de origen chino, aunque fue trabajada también en Corea y Japón. Consiste en aplicar sobre una superficie tallada distintos materiales como la madreperla, metales o aleaciones. También se han encontrado obras con incrustaciones de marfil, hueso, coral, porcelana, piedras preciosas y semipreciosas. En Japón fueron muy características las obras con pequeñas incrustaciones de concha de tortuga.

Laca incisa

Muy habituales en ambos países, consisten en la realización de incisiones sobre la laca. Estas eran hechas con elementos punzantes pudiendo clasificarse en tres subgrupos:

  • Harigaki, realizados sobre un fondo de un solo color, sobre el cual se realizan trazos líneas y contornos sutiles pero profundos.
  • Sokin o Chinkin, donde se crean incisiones rellenadas posteriormente con oro o plata.
  • Kimma, en los cuales, tras retirar la laca de las incisiones, se rellenaba con laca de otro color.

Este tipo de lacado fue especialmente popular en la China de la Dinastía Ming (1368-1644), aunque también se encuentran piezas muy valiosas procedentes de Japón y Corea.

A la izquierda encontramos una pieza realizada en laca de taraceas. A la derecha, con lacado inciso

Laca espolvoreada o maki-e

detalle de pluma en maki-eQuizá la más famosa de las lacas propiamente desarrolladas en el país del sol naciente. Consiste en lacar un objeto en oro para, posteriormente, dibujar a pincel motivos decorativos que luego son cubiertos con polvo de oro. El dibujo se suele realizar en un color que contraste con el fondo, para que destaque notoriamente. En este caso, el polvo de oro es el más utilizado, aunque podemos encontrar algunas piezas en museos y colecciones privadas realizadas en maki-e que cuentan con polvo de plata, cobre, aluminio, zinc o incluso plomo.

Como bien explica Yayoi Kawamura, experta en el lacado urushi, para realizar esta técnica, el maestro artesano lo realiza cuando la laca aún no está seca, gracias a pequeñas cañas de bambú, pinceles o incluso tampones de seda, espolvoreando el polvo de oro sobre el urushi, al cual se adhiere. Finalmente el objeto es lacado nuevamente con una capa de urushi transparente o incluso de otro color, lo cual sirve de protección y acabado final.

Esta técnica, aunque puede ser similar en concepción a lo que en Occidente conocemos como dorado tradicional —donde se adhería finas capas de pan de oro a una pieza de madera tallada, previamente tratada con arcilla roja—, es muy diferente en su construcción. Por tanto, el hecho de ser oro espolvoreado, le da un acabado único e inimitable. De este modo los artistas y artesanos juegan con la distribución del oro, más aglomerado o disperso, para crear diferentes efectos de luz.

Como ejemplo de ello, podemos ver la imagen destacada de este artículo. Dentro de esta técnica, podemos diferenciar tres grandes subgrupos:

  • Togidashi-maki-e: Siendo el proceso más antiguo de los tres, fue muy popular desde el siglo XVI. Consiste en espolvorear el polvo sobre la superficie y posteriormente cubrirla de color. De este modo, el oro quedaba cubierto, pero tras pulirse, salía a la luz de forma sutil.
  • Takamaki-e: Desarrollado a partir del siglo XII, consiste en moldear el diseño en altorelieve con aglomeraciones de laca pura y sabi —una pasta hecha con laca y arcilla fina—. Tras ello, se doraba y finalmente se cubría de laca transparente para proteger. Aquí, según el grosor de esta capa modelada, podemos distinguir entre chu-takamaki-e o medio-relieve, sabiage-takami-e o altorrelieve y usunsuki o bajorelieve. Además, como dato curioso, podemos decir que Shibata Zenshi ideó otra variante en el siglo XIX, el takamaki-e-ho, que consiste en mezclar elementos de ornamento con relieve, y luego adherirlos al lacado.
  • Hiramaki-e: Esta última consiste en espolvorear el polvo de oro, tras lo cual se cubre con una capa de urushi transparente. Éste método fue el más popular en la época de Shibata Zenshi, aunque comenzó a emplearse desde el siglo XVII.

El nashiji-e

Siendo un derivado del anterior, el nashiji-e consiste en salpicar polvo de oro o plata sobre un fondo lacado en urushi negro.

La laca pintada

La laca pintada es una técnica algo más compleja, que consiste en aplicar laca directamente sobre un objeto a pincel. La podemos distinguir en tres subgrupos. De entre ellos, el más destacado es el de la laca urushi-e, que consiste en realizar un dibujo a pincel fino y rellenarlo de color distinto al fondo, mezclando para ello laca y pigmento. En una segunda categoría encontramos a las lacas a la cola. En este caso, se dibujaba a pincel con diferentes grosores, distintos motivos. Tras ello se mezclaba la solución con cola y polvo de oro o plata y con algún pigmento, como es el sai-e.

En el último de los grupos, encontraríamos la laca al óleo. Recordemos en este caso que a partir del a llegada de Occidente se introdujo el procedimiento al óleo en tierras japonesas. Pues bien, en este caso, fruto de la interculturalidad del momento, se creó esta técnica en la que se halla la mitsuda-e, que consiste en mezclar aceite vegetal, óxido de plomo y colorantes para pintar sobre la laca; o la yoshoku-e, que emplea únicamente aceite y pigmentos.

La laca seca o kanshitsu

Originaria de la China del siglo III a.C, llegó a Japón en el siglo VII. Esta técnica fue empleada para realizar esculturas, ya que primero se tallaba la madera. Tras ello, se revestía la pieza de arcilla, moldeando la forma deseada. Posteriormente se aplicaban refuerzos de tela mojados en laca.

Al secarse la pieza, empieza a retirar la arcilla del interior de la escultura, quedando hueca. Posteriormente se ensamblaban piezas y se revestía toda la estatua por conjunto, tanto de serrín como de canapé, arcilla, incienso y laca.

Laca shunkei

Esta técnica consiste en aplicar laca transparente para poder ver los rasgos del soporte, como por ejemplo, las vetas de la madera.

Conclusiones

Ahora que he terminando esta explicación tan intensa, he de decir que de todas las técnicas derivadas del lacado urushi, la más popular en el archipiélago japonés es la del maki-e y sus variantes. Esta destacó sobremanera dentro del mundo de la laca japonesa, siendo actualmente un símbolo de la identidad cultural nipona.

Fue tal su belleza que en el breve periodo donde los europeos se asentaron en Japón —etapa en la que nació el arte namban—, los objetos creados con la técnica del maki-e fueron los más cotizados y exportados a Occidente. Tras la expulsión de los comerciantes forasteros, exceptuando como siempre a los holandeses, siguió exportando laca a toda Europa. En especial, viajó hacia España, Reino Unido y Holanda.

Así pues, en este artículo se ha podido comprobar el enorme trabajo que tiene el lacador, muy exigente en su labor. Y vosotros, ¿qué opináis de la laca japonesa? ¿Os ha parecido interesante conocer todos los tipos de lacados que existen con la resina urushi? Si os ha gustado esta entrada, no dudéis en comentarnos cual de los tipos explicados habéis visto en alguna exposición o cual de ellos os resulta más atrayente.


Fuentes

  • Textos consultados de: Ecos de Asia | El Restaurador | KAWAMURA, Y. (2011) “Laca japonesa en la época Namban: Sevilla abierta a Oriente a través del mar” Real Academia de Bellas Artes de Sevilla, Sevilla | SIERRA DE LA CALLE, B. (2002) “Las lacas” en Sierra de la Calle, Blas, Japón. Arte Edo y Meiji. Valladolid, Museo Oriental, Real Colegio PP. Agustinos | Texto creado por E. Macarena Torralba García [CoolJapan.es]
  • Imágenes extraídas de: Ecos de Asia | Pelikan
Bio del autor

Macarena Torralba

Licenciada en Bellas Artes en la U. de Sevilla, actualmente es doctorando en la misma universidad. Estudiante de diseño y apasionada por el arte y la cultura nipona.