Léonard Foujita, artista integral

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Léonard Foujita

Detrás de un casquete capilar azabache, gafas redondas de pasta, bigote de mosca y aros dorados, se halla uno de los artistas más interesantes del siglo veinte, Léonard Foujita, conocido principalmente por sus pinturas de mujeres desnudas y gatos, anticipándose acaso a Balthus, otro grande del género.

Orígenes de Léonard Foujita

Léonard Foujita (Tokio 1886-Zurich 1968), nacido como Tsuguharu Fujita (藤田 嗣治)
Léonard Foujita (Tokio 1886-Zurich 1968), nacido como Tsuguharu Fujita (藤田 嗣治)

Vino al mundo el 27 de noviembre de 1886 (año diecinueve de la era Meiji) en Tokio como Tsuguharu Fujita (藤田 嗣治). Desde edad temprana manifestó deseo de estudiar en Francia, aunque suponemos que finalmente aceptó el consejo que el gran escritor Mori Ōgai, superior del padre del artista, le trasmitió a través de aquel para que se contuviese y acabara primero sus estudios en Japón, cosa que hizo tomando el itinerario de arte occidental. Y es que Ōgai, como años después le ocurrió a Natsume Sōseki, sabía por experiencia que el anhelado Occidente no era el mundo de ensueño que se proyectaba desde Japón.

En 1910 se gradúa en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio y un par de años después se casa con la profesora de escuela de la prefectura de Chiba, Tomiko Tokita. Si bien no se divorciaron hasta 1916, un año después del enlace el matrimonio primerizo ya había hecho aguas y el joven Tsuguharu decidió trasladarse a la ciudad de las luces para desarrollar su carrera artística. Tenía entonces veintiséis años. Allí, con intermitencias, pasó la nada despreciable cantidad de 35 años, proyectándose hacia la posteridad desde el barrio de Montparnasse, epicentro de creación del arte de su tiempo.

Foujita era un artista integral que incluso diseñaba y confeccionaba la ropa que luego vestía. Llegó sin conocer a nadie y poco a poco se introdujo en la bohemia parisina, alternando con Amedeo Modigliani, Pascin, Chaim Soutine, Fernand Léger y trabando amistad con Juan Gris, Pablo Picasso y Henri Matisse. Se dice que llegó a estudiar danza con la mítica Isadora Duncan.

Su primera exposición individual tuvo lugar en 1917, año en el que se casó de nuevo, esta vez con Fernande Barrey, a la cual había conocido en el mes de marzo en el Café de la Rotonde. Al parecer, la primera vez que se vieron ella ignoró totalmente los esfuerzos de Foujita para hacerla participar en la conversación. Sin embargo, a la mañana siguiente, aquel se presentó en su casa con un ramillete azul que había hecho durante la noche. Fernande, intrigada, le ofreció una taza de té y trece días más tarde se unían en matrimonio.

Foujita continuaba desarrollando un estilo limpio, de paleta luminosa y poco espesa, aceptando influencias del impresionismo y el simbolismo y concediendo mayor importancia al trazo que al volumen mediante la simplificación de texturas y sombras, llegando a alcanzar un notable éxito en el Salón de Otoño de 1922. Un par de años después es nombrado en la distancia miembro de la Academia de Artes de Tokio.

En los años veinte sorprendió al mundo del arte parisino al presentar su obra mostrando a la mujer desnuda, combinando técnicas occidentales con las de nihonga (pintura japonesa). En los lienzos destacaba el blanco de la piel de sus musas con un color al que los franceses se referían como «grands fonds blancs».

Por aquellos tiempos el estudio de Foujita estaba situado en el número cinco de la calle Delambre del barrio de Montparnasse. No le iba nada mal, y la bañera con cañería de agua caliente que había instalado allí era la envidia de todo el mundo, atrayendo a muchas modelos deseosas de disfrutar de aquel lujo. Entre aquellas se encontraba la célebre Kiki, amante del fotógrafo Man Ray, la cual posó audazmente desnuda para él en su patio. Otro retrato de Kiki titulado «Desnudo reclinado con Toile de Jouy» muestra su cuerpo contra un fondo blanco marfil. Fue la sensación del «Salon d’Automne» de 1922, vendiéndose por más de 8.000 francos. Hace un par de años, un comprador adquirió la pintura en Christie’s por 1.205 millones de dólares.

Entonces Foujita era tan popular como Picasso y Modigliani, ambos artistas representantes de la Escuela de París, a la cual se le suele vincular pese a su peculiar estilo de fusión. El que sí perteneció a ella fue el centenario Yoshio Aoyama (1894-1996), cuya historia merece capítulo aparte. Su magnetismo con los grandes lo atrajo hasta el nuevo mundo, invitado a La Habana por el literato Alejo Carpentier en 1932, donde realizó treinta y tres obras que luego expuso en el liceo de la ciudad. En ese momento, el artista gozaba del éxito en Occidente, pero no en Japón.

Léonard Fujita y Lucie Badoud (conocida como Youkie Desnos)
Léonard Fujita y Lucie Badoud (conocida como Youkie Desnos)

Su musa de entonces, Lucie Badoud, conocida como Youki (nieve, en japonés) por su tono de piel de un blanco rosado que enamoraba e inspiraba al artista, se convirtió en su tercera esposa. Más adelante acabó casada con el conocido poeta surrealista Robert Desnos, fallecido tristemente por tifus bastantes días después de haber sido liberado el campo de concentración checo donde se encontraba detenido.

Tras la ruptura de su tercer matrimonio y de un viaje a Brasil en 1931 con Mady, su nuevo amor, Foujita viajó y pintó por América Latina, dando muestras de gran éxito en el camino. Su exposición en Buenos Aires alcanzó los 60.000 asistentes, y más de 10.000 hicieron cola para conseguir su autógrafo.

En 1940, cuando los alemanes entraron en París, regresó a Japón con su quinta esposa, Kimiyo, dedicándose a confeccionar obras de corte bélico y propagandístico para el ejército, impelido en cierto modo por el militarismo de la época y logrando al fin el reconocimiento en su país de origen.

Por aquel entonces la capital recibía constantes bombardeos de la aviación de los Estados Unidos, y Leonard se mudó al campo con su esposa, permaneciendo allí hasta el final de la guerra.

Regreso a París

Después de un breve periodo en los Estados Unidos, opta por regresar a París, donde en 1950 recibe la nacionalidad francesa. Nueve años después decide convertirse al catolicismo, siendo bautizado con el nombre de Leonard, por Leonardo da Vinci. A partir de entonces se entrega a la pintura religiosa, ya octogenario, pintando los frescos de la capilla de Notre-Dame-de-la-Paix, conocida como Capilla Foujita, bendecida el 1 de octubre de 1966 y entregada con solemnidad a la ciudad de Reims el 18 de octubre de 1966, tan solo un año y medio antes de su muerte.

Murió de cáncer el 29 de enero de 1968 en Zurich y fue posteriormente enterrado en el cementerio de Villiers-le-Bâcle, en Francia. En 2003, su féretro se reubicó en la capilla Foujita debajo de una losa y en la posición que él mismo había planificado durante la construcción de la capilla.

Aparición de nuevas obras

En septiembre del año 2011 se hizo pública la donación de un coleccionista anónimo de treinta y siete piezas de Foujita pintadas al óleo sobre papel grueso montado en paneles al Museo de Arte Pola de Hakone. Estas obras no se hallaban catalogadas hasta la fecha. Yurika Hirata, portavoz del museo, manifestó su sorpresa en el momento de la recepción de tan generosa entrega, pues la factura de dichas pinturas, realizadas entre 1956 y 1958 en lugares distintos a la ciudad de París, tal y como reflejan las notas en su parte posterior, apuntan a una mayor actividad en el extranjero de Foujita en su última etapa como creador.

La temática de estas piezas abarca temas religiosos y de menores realizando labores propias de adultos, quizá relacionados con su conocida serie pictórica «Pequeños artesanos». Foujita recibió en Bélgica la Orden de Leopoldo y el gobierno francés le otorgó la Legión de Honor. Cuando la gente le preguntaba por qué abandonó su país, decía: «no abandono Japón, Japón me ha abandonado a mí».

De él se dijo que era el artista japonés con base en Occidente más importante de su tiempo.

P.D. El pasado noviembre el cineasta Kōhei Oguri estrenó su película biográfica FOUJITA, con Joe Odagiri como protagonista.


Fuentes:

Bio del autor

Roberto Marquino

Fotógrafo y ensayista apasionado del Japón y su gente, con especial interés por su literatura, paisajismo y artesanía. Su obra ha sido expuesta internacionalmente y se encuentra en colecciones privadas de Europa, Asia y América.

  • Lisa Kobayashi

    Enhorabuena, Roberto. Quizás no hubiera existido un reportaje sobre Foujita tan completo como el tuyo.

  • Me ha encantado, Roberto. Conocí la obra de este artista de casualidad en la Facultad gracias a un profesor mío que admira mucho el arte japonés, y conoce su obra, de haber visto una gran cantidad, en persona. Siempre me ha parecido magnífica su fusión de lo Occidental con el estilo personal que, como japonés, le es inherente (esa forma de representar los rostros, tan dulces, hieráticos en muchas ocasiones, y con una sensibilidad en el trazo que es más dibujo que pintura, que luego veremos en Ayami Kojima o Yoshitaka Amano, por ejemplo, ya la bordaba Foujita; y me encanta cómo traslada el uso japonés de la perspectiva, al arte más occidental). Por desgracia, no ahondé más en detalles sobre su vida, así que me ha venido bien leer este artículo.

    También me parece muy destacable ese detalle que, como buen japonés, conserva: El gusto porque una obra no sólo sea técnicamente buena, sino que además, es naif, a la vez simple y con mucho que representar, todo muy luminoso.

    Todo un currante Foujita, y un bohemio de los pies a la cabeza. No tiene desperdicio leer sobre su vida y su personalidad. Un gran ejemplo de persona japonesa que se adaptó totalmente a Occidente, y nos trajo lo mejor que tienen ellos mismos.

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