Los misterios científicos de MORI Hiroshi

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Lo confieso, aquí y ahora: soy un completo fan de las novelas de misterio. La intriga en el desarrollo de las historias y el placer de elucubrar teorías para descubrir al asesino son dos cosas que me divierten a más no poder. Por eso, teniendo en cuenta que Japón tiene también una larga tradición de escritores dedicados al género, me gusta estar al tanto de los que están más de moda en las librerías niponas. Uno en concreto que me ha llamado la atención es MORI Hiroshi (insiste en que su nombre se estilice así), un autor bastante prolífico que ha querido dar una nueva vuelta de tuerca y que emplea la ciencia como un medio tanto para encubrir sus enigmas como para resolverlos, con lo que no son pocos los que comparan sus casos con los relatos detectivescos del gran Isaac Asimov.

Mori nació en la prefectura de Aichi en 1957. Creció sintiendo un gran interés por las maquetas, una pasión que se fue haciendo más grande según se hizo mayor. Tras un tiempo montando toda clase de máquinas y vehículos, pronto amplió sus inquietudes hacia los aviones teledirigidos, llegando a construir decenas de ellos. No fue hasta empezar el instituto cuando descubrió también las bondades del manga. Después de unirse a un club dedicado al tema en la Universidad de Nagoya, empezó a publicar sus primeras obras autoeditadas bajo el pseudónimo de Mori Muku. De este modo conoció a Subaru Sasaki, otra artista con los mismos intereses que más tarde se convertiría en ilustradora profesional y, más importante, en su esposa. Terminada la carrera de Ingeniería, en 1982 empezó a trabajar como interino en el Departamento de Arquitectura de la Universidad de Mie. Allí se especializó en Reología y, más concretamente, en los plásticos viscosos. Pasados unos años se convirtió en profesor adjunto de la universidad y recibió el Doctorado en Ingeniería por su tesis sobre una nueva forma de analizar los plásticos. Sin embargo, renunció a la posibilidad de convertirse en profesor titular alegando que esto le quitaría tiempo para sus investigaciones y porque ya tenía una alternativa en mente para ganarse el jornal.

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El escritor ha mantenido hasta hoy su afición al modelismo, que le ha inspirado en varias de sus historias.

Desde que abandonó su faceta como dibujante de manga, siempre había anhelado continuar con la creación de historias y pensó que al llegar a los 40 podría dedicarse profesionalmente a escribir libros. En realidad, la causa directa de este súbito cambio de profesión fue mucho más simple, y es que quería impresionar a su hija, que es una gran fan de las novelas de misterio. Finalmente, consiguió hacer su debut como escritor en abril de 1996 con la novela Subete ga F ni Naru (The Perfect Insider), con la que ganó la primera edición del Premio Mephisto. Su editor de aquella época bromea con que el galardón fue creado para hacer más pomposo su estreno en las librerías: lo cierto es que para entonces ya había escrito otros tres libros, pero la editorial decidió publicar este primero puesto que era el más impactante de los cuatro.

La novela, que da inicio a la serie S&M («Saikawa y Moe»), cuenta la historia del profesor Sohei Saikawa durante unas vacaciones con el laboratorio de investigación al que pertenece y a las que se une Moe Nishinosono, hija de su mentor, pese a que esta no forma parte del grupo. Aunque este tiempo de ocio y recreo se preveía tranquilo, la pareja termina descubriendo un cadáver y por ello acuerdan trabajar juntos para solucionar los misterios de lo que se convierte en un caso de asesinatos en serie. El tremendo éxito del libro hizo que la historia saltara también a otros formatos como el manga, los videojuegos y, más recientemente, a la televisión con una serie de actores reales. Cabe destacar que las siguientes entregas de la colección presentan a personajes que se volverán los protagonistas de sus propios spin-offs: por ejemplo, la serie V con Veniko Sesaimaru o la serie M con el doctor Mizukaki.

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Imagen promocional de la adaptación live-action de Subete ga F ni Naru, protagonizada por los actores Gou Ayano y Emi Takei.

Una característica fundamental de las novelas detectivescas de Mori es que vienen cargadas con terminología científica e informática para reflejar, en cierta medida, la jerga de los especialistas que aparecen en los libros, quizá a expensas de renunciar a un público más general sin contacto con estos campos. En cuanto a esto, el propio autor se defiende alegando que el argot en cuestión es comparable a los nombres de famosos o de marcas concretas que aparecen en obras ajenas, y que solo están ahí para crear la atmósfera adecuada en sus relatos, por lo que nadie debería tener excesivos problemas a la hora de entender el desarrollo.

Pero para quien no simpatice en exceso con la temática, cabe decir que el misterio no es el único género con el que ha trabajado: el autor también ha experimentado con la literatura pulp en series como ZOKU (Zionist Organization of Karma Underground), donde un grupo de héroes científicos debe detener las maldades de un nefasto grupo criminal, o con la ciencia-ficción en el relato An Automaton in Long Sleep, que presenta a un robot steampunk que despierta de su letargo de 120 años. Esta historia en concreto fue apadrinada por la marca Coca Cola en conmemoración de su 120º aniversario y la convirtió en la primera novela adaptada a una serie de televisión.

Sin embargo, si hablamos de novelas que se alejan de los enigmas y asesinatos habituales en su colección, es imprescindible hablar de la serie The Sky Crawlers. A lo largo de seis entregas (que cuentan con las deliciosas ilustraciones del dibujante Kenji Tsuruta), el escritor narra las tribulaciones de un grupo de jóvenes pilotos sumergidos en una cruenta guerra contra una nación rival en un mundo alternativo. La historia llamó la atención del director Mamoru Oshii, que trabajó codo con codo junto a Mori para realizar una espectacular película animada que adapta el primer libro. El éxito del filme derivó también en la creación del videojuego The Sky Crawlers: Innocent Aces, creado por el mismo equipo de los populares Ace Combat de Bandai Namco.

Tráiler de la película The Sky Crawlers de Mamoru Oshii

Por último, destacar también la creación de diversos cuentos (a menudo de temática felina) con los que comparte autoría con su esposa. Por ejemplo, Hoshi no Ouji-sama («El príncipe de las estrellas») parece inspirarse en El principito de Antoine de Saint-Exupéry y está protagonizado por un niño astronauta que explora el cosmos. Lo cierto es que aun siendo famoso por sus obras de ficción y misterio, la obra de Mori contiene prácticamente el mismo volumen de no-ficción, que incluye numerosas antologías de ensayos, poemas y colecciones fotográficas.

Como veis, se trata de un autor muy polifacético que ofrece un poco de todo. Pero como ya pasaba con Otsuichi, otro de los escritores de los que hemos hablado con anterioridad, todavía no se ha editado ninguno de sus libros en nuestro país, y son muy pocos los que se han traducido a un idioma más accesible. Si estáis interesados en descubrir sus historias, recordamos que se acaba de estrenar en Japón una adaptación animada de Subete ga F ni Naru, su estreno como profesional, realizada por A-1 Pictures y que cuenta con los diseños del dibujante Inio Asano y la banda sonora de Kenji Kawai, por lo que es una buena oportunidad para introducirse de lleno en las fascinantes intrigas que nos propone este escritor.


Fuentes:

Bio del autor

David Heredia

Traductor, amante del manganime y de la cultura japonesa. Nacido en Vila-real, colabora con noticias y artículos para diversas páginas de carácter informativo. Le encanta investigar sobre todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y de los videojuegos.