Maestros de la fotografía: Shōmei Tōmatsu

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Shōmei Tōmatsu

Shōmei Tōmatsu, testigo del desastre

Voy a estrenarme como colaborador dedicando una serie de artículos a reconocidos fotógrafos japoneses que acaso no lo son tanto fuera de sus fronteras, y no por falta de talento y obra consolidada. La primera de estas entradas va para el fotógrafo Shōmei Tōmatsu (東松 照明), nacido en 1930 en Nagoya.

Aprendió el oficio de manera autodidacta mientras cursaba estudios de economía en la universidad de Aichi, si bien debió pesar más el afán por contar su versión de la vida mediante poesías visuales, pues finiquitar lo académico y entrar en harina en la editorial Iwanami Shoten fue todo uno. Allí estuvo un par de años hasta que decidió independizarse, quizá al objeto de liberarse de toda atadura, que es lo que anhelan los artistas con talento.

A los 29 años fundó la agencia Vivo con otros dos grandes de la fotografía en Japón: Ikkō Narahara y Eikoh Hosoe. Posteriormente estableció la editorial Shaken y la revista trimestral Ken, especializándose en el reportaje social con un lenguaje crítico que incluye elementos simbólicos y surrealistas.

Frente a su atenta mirada desfilaron objetos y personas animalizadas, paisajes oníricos, amores indecentes, «hibakushas» de caras desgarradas por los efectos de una de aquellas dos bombas que cambiaron la historia, muchachos risueños ajenos a la tragedia, misteriosos personajes que no sabemos si bailan, si huyen o si todo a la vez…

Fue testigo del desastre atómico, del impacto de la ocupación estadounidense durante la posguerra, de la pérdida de valores de una juventud cautivada por la cegadora modernidad del victorioso, de la cultura y sociedad de una Okinawa que no fue devuelta a Japón hasta 1972…

Destaca su participación de 1974 en el MOMA de Nueva York en la exposición titulada «Nueva fotografía japonesa» y la retrospectiva de 2011 en el Museo de Arte de la Ciudad de Nagoya, «Tomatsu Shomei: Fotografías, un estudio exhaustivo de su obra». El Museo de la Bomba de Nagasaki alberga 614 de sus obras.

Una neumonía se llevó al maestro a los 82 años, habiendo cumplido su misión de inmortalizar algunos de los acontecimientos clave de la segunda mitad del siglo XX en Japón, así como las sutilezas de aquellos seres con los que compartió escenario vital.


 Fuentes:

Bio del autor

Roberto Marquino

Fotógrafo y ensayista apasionado del Japón y su gente, con especial interés por su literatura, paisajismo y artesanía. Su obra ha sido expuesta internacionalmente y se encuentra en colecciones privadas de Europa, Asia y América.