Monografía musical (Vol. 1): Ayumi Hamasaki

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Para cualquier persona que no sepa nada sobre música japonesa, la manera más sencilla de explicarle quién es Ayumi Hamasaki sería decirle que es «la Madonna japonesa». Y no estaríamos exagerando ni desvariando demasiado, ya que sus cifras de ventas hablan por sí solas: más de 53 millones de discos vendidos. Madonna ha vendido más de 300 millones de discos, pero no hay que olvidar que ella trabaja internacionalmente mientras que Ayumi se queda en «terreno local», así que sin duda estas cifras de ventas son impresionantes y le han garantizado el puesto entre los únicos 7 artistas que han logrado vender más de 50 millones de discos en Japón, junto al grupo B’z o la cantante Hikaru Utada, entre otros.

Ayumi Hamasaki promocionando su 15º album, Colours
Ayumi Hamasaki promocionando su 15º álbum, Colours

Comunmente conocida por sus fans como «Ayu», nació en Fukuoka en octubre de 1978. Su padre abandonó a su familia cuando ella apenas tenía tres años, por lo que siempre se sintió criada más por su abuela que por su madre debido a las horas que tenía que trabajar por su familia, y durante su infancia se consideraba una niña algo bruta a la que le gustaba estar sola. Con 14 años se mudó a Tokio para ser modelo, algo que no logró de manera profesional debido a su corta estatura, de 155 cm, aunque comenzó a aparecer en programas de televisión, a actuar en algunas películas de poco éxito, y a posar para sesiones y portadas de más de 15 revistas que confiaron en su imagen.

Todo esto acabó derivando en el proyecto musical que hizo que Ayu pisase un estudio de grabación por primera vez, aunque tras la pésima experiencia, seguro que hasta ella pensó que no volvería a pisarlo de nuevo, ya que sus primeros lanzamientos fueron un single y un miniálbum de estilo hip-hop en colaboración con varios raperos que no causaron ningún tipo de impresión entre el público japonés. ¿Es posible que si esos lanzamientos hubieran triunfado Ayumi Hamasaki no sería quien es hoy en día y su exitosa y extensa carrera musical no merecería una monografía musical en Cool Japan? Ya nunca lo sabremos, pues si bien es realmente sencillo encontrar fans de Ayumi Hamasaki en cualquier parte del mundo, resulta bastante más complicado encontrar a alguien a quien le gusten sus primeros temas de hip-hop.

Una fotografía de Ayu antes de su debut musical
Una fotografía de Ayumi Hamasaki antes de su debut musical

La historia de cómo Ayu consiguió el contrato discográfico que hizo de ella quien es hoy en día tiene de todo: drama, acción, suspense… Es un poco como una leyenda, ya que la propia Ayumi nunca ha contado toda la historia en primera persona sin más, pero tampoco han aparecido nunca comunicados por su parte o de su equipo desmintiendo los rumores, así que supondremos que todo es cierto. Esta historia comenzaría con Ayu sin sentirse muy afortunada en Tokio, tras dejar un trabajo con el que no estaba satisfecha y empezar a pasar sus días sin mucha ilusión por nada comprando en tiendas de ropa del popular barrio de Shibuya, y también frecuentando una discoteca llamada Velfarre que pertenecía a la compañía Avex. En este club conocería a Max Matsuura, quien sería su productor y años después llegaría a ser el presidente de la compañía Avex.

Max Matsuura le ofreció un contrato discográfico tras escucharle cantar en el karaoke, aunque Ayu no se fiaba un pelo de él y directamente lo rechazó. No obstante, Max insistió hasta que consiguió que Ayu formase parte de Avex, y su primer movimiento en la compañía fue enviarla a clases de canto, las cuales no fueron muy del agrado de Ayu, pues consideraba a sus profesores excesivamente estrictos. Ante este panorama, a Max Matsuura se le ocurrió la idea de enviar a Ayu a tomar clases de canto en Nueva York para que probase nuevos métodos de aprendizaje, algo que tampoco le hizo mucha gracia al principio, aunque después admitió sentirse inspirada al ver a gente joven y llena de seguridad en Nueva York, ganando también confianza en sí misma y esforzándose más todavía.

En cuanto volvió a Japón, Max Matsuura lo tuvo claro: Ayumi Hamasaki tenía que ser una artista que escribiese sus propias letras por el talento que había demostrado a la hora de mostrar sus sentimientos por escrito. Y así sucedió el 8 de abril de 1998, cuando su primer single titulado poker face se puso a la venta, con ella a cargo de las letras de las dos canciones del single. poker face entró en el puesto número 20 de la lista de ventas semanal de Oricon (la compañía que publica dichas listas), lo cual resulta una posición más que aceptable para ser un debut, vendiendo más de 40.000 copias. Pero estos números no serían nada comparado con lo que estaba por llegar para Ayu, que tras cuatro singles más editó un esperado primer álbum titulado A Song for ××. Este disco vendió más de 500.000 copias en tan solo una semana, aunque tuvo tirón para rato, ya que estuvo 107 semanas danzando por distintos puestos de la lista de ventas, y 105 de esas semanas estuvo por encima del puesto número 100. Las ventas totales de A Song for ×× son aproximadamente de un millón y medio de copias, por lo que sin duda la única forma de definir esta etapa es como un buen comienzo.

Portada de su 1er album A Song for ××
Portada de su primer álbum, A Song for ××

La época dorada de Ayu en cuanto a cifras de ventas duró bastantes años, ya que con sus siguientes cinco discos también lograría sobrepasar esa marca del millón de copias vendidas, una barrera que no demasiados artistas han logrado superar con sus discos en Japón. El punto más alto en cuanto a ventas lo encontramos en 2001 con su primer álbum recopilatorio titulado A BEST, que a su vez supuso un punto de inflexión en su carrera. Este disco vendió la friolera de 4.300.000 copias, convirtiéndose automáticamente en el 6º álbum más vendido de la historia en Japón, aunque Ayu probablemente no guarde un recuerdo demasiado bueno de ese lanzamiento. Su discográfica planeó el lanzamiento de A BEST en base a tácticas comerciales, llegando a elegir un día en competencia directa con el lanzamiento de un disco de la cantante Hikaru Utada, una estrategia a la que Ayu se opuso fuertemente ya que consideraba no tener material suficiente para el lanzamiento de un recopilatorio tras solo tres discos de estudio.

Su discográfica no le hizo caso y el lanzamiento se llevó a cabo igualmente. La artista comentó tiempo después en entrevistas que llevaba mucho tiempo soñando con preparar su primer álbum recopilatorio a su manera y que le decepcionó no tener ningún tipo de control sobre el proyecto. Todo esto le animó a intentar alejarse de esa imagen de «producto» que solía asociarse con otros artistas de estilos similares, y comenzó a interesarse más por la producción de sus trabajos, a tomar parte en la creación de sus discos e incluso a involucrarse en la composición de su música bajo el sobrenombre «CREA». En su discografía de 229 canciones (según la web japonesa Uta-Net) podemos encontrar 13 temas compuestos por Ayu en colaboración con otros compositores, y otros 14 temas que fueron compuestos por ella sola.

En 2006 puso a la venta su disco (miss)understood, el primer álbum con el que no logró superar el millón de ventas desde su debut. Suele ser uno de los discos preferidos por sus fans, así que si bien las ventas fueron cayendo con los años, la calidad de sus canciones no hacía más que mejorar. Además, sus canciones no solo eran cada vez más ambiciosas y variadas, sino que en el apartado visual también fue creando vídeos más espectaculares y no hay duda de que sus dos vídeos más llamativos en ese aspecto son de canciones que encontramos en este álbum. Estos vídeos costaron dos millones de dólares cada uno y están dentro de la lista de los 20 vídeos musicales más caros de todo el mundo en la historia de la música. El primero, para la canción fairyland, considerado el vídeo musical con la producción más cara que se ha visto nunca en Japón… ¡a pesar de que se grabó en Hawái! En él podemos ver un montón de escenas visualmente atractivas, tomas de baile grabadas desde helicópteros, tomas de Ayu nadando en un lago con flores, una casa ardiendo… Sin duda, es fácil entender por qué costó ese dineral. Por otro lado tenemos my name’s WOMEN, que es otro vídeo igual de caro aunque, siendo sinceros, resulta mucho menos destacable.

A Ayumi Hamasaki le gusta trabajar y esforzarse al máximo, y sin duda 2006 fue un año en el que lo demostró con creces, ya que apenas 11 meses después del lanzamiento de (miss)understood lanzó un nuevo disco titulado Secret y cuyo nombre albergaba bastante secretismo (nunca mejor dicho) y un cierto revés para la gente y los medios que aseguraban o creían conocer perfectamente a Ayu, pues ella misma dijo que el mensaje tras ese título se inspiraba en todos los secretos que tiene y que nadie sabe. 11 meses es tiempo más que suficiente para la grabación de un álbum… ¡si no fuera porque Secret no iba a ser un álbum convencional! Inicialmente se planeó como un miniálbum de siete canciones, pero como a escasas semanas del lanzamiento se anunció que finalmente sería un album compuesto por 14 temas, la cantante tuvo que pasar varios días viviendo prácticamente dentro del estudio para completar la grabación de las canciones que faltaban.

Esto no solo supuso un reto, sino que también le conllevó un sinfín de complicaciones: por ejemplo, durante las grabaciones, ya que al pasar tanto tiempo en el estudio llegó un punto en el que sentía que se quedaba dormida cantando, con lo que necesitaba al menos cuatro días para grabar por completo una sola canción. Aun así, y a pesar del estrés y la tensión de esas semanas, un día después de completar las grabaciones se desvelaron todos los detalles del álbum, significando esto que todo había salido perfectamente. En este disco encontramos además una canción titulada JEWEL con otro de los vídeos más caros de la historia (este costó algo más de un millón de dólares), debido a la gran cantidad de joyas, diamantes y cristales de alta calidad que aparecen tanto en los escenarios como sobre la propia Ayu.

Ayumi promocionando su 8º album, Secret
Ayumi promocionando su 8º álbum, Secret

En todos estos años, la artista no ha parado en ningún momento: discos, decenas de singles y vídeos musicales, giras de conciertos de varios meses de duración por todo Japón e incluso en otros países de Asia, anuncios, entrevistas… Aun así, nadie es invencible, y no hay duda de que la salud de Hamasaki también ha tenido algunos momentos complicados, especialmente en 2008, cuando anunció que debido a una enfermedad que llevaba arrastrando desde el año 2000 había perdido completamente la audición en su oído izquierdo y no había posibilidad de cirugía o recuperación para mejorar esta dolencia. Aun así, dejó claro a sus fans que no iba a abandonarles ni se iba a retirar a pesar de las dificultades que conlleva para un cantante perder la audición en un oído, y sin duda ha demostrado sus ganas de seguir trabajando duro en los ocho discos, once singles y cuatro miniálbums que ha puesto a la venta desde 2008.

Además, no debemos olvidar lo que os comentaba al principio de esta entrada sobre la propia Ayumi componiendo las letras de su single debut, ya que 17 años después de aquel lanzamiento sigue escribiendo las letras de todas y cada una de sus canciones, haciendo de ello una manera de dejar salir sus emociones a través de la música. Tampoco se pueden pasar por alto las participaciones de renombre que han tenido algunos de sus últimos temas, colaborando con productores como RedOne (Lady Gaga, Nicki Minaj, etc.), o con conocidos DJs como Armin van Buuren o Fedde le Grand.

Ser una superestrella podría ser sinónimo de ser una persona engreída e inalcanzable con aires de diva en muchos casos, pero Ayu ha intentado siempre mantenerse cercana a sus fans estén donde estén, y es algo que ha demostrado en incontables ocasiones no solo haciéndose fotos con ellos por todo el mundo, sino también responiendo a sus mensajes en redes sociales, escribiendo en inglés en Twitter e incluso desarrollando cierta amistad online con algunos fans de esta red social. Su público japonés nunca ha visto bien estas cosas, por lo que en alguna ocasión le han «exigido» en cierto modo que dejase de actuar así y prestase más atención a sus fans en Japón. Desde luego, la cantante no ha hecho mucho caso a estos comentarios, pues aun así ha seguido manteniendo el contacto con fans internacionales y escribiendo mensajes en inglés en sus redes sociales. Además, también se involucró mucho en las labores de recuperación tras el terremoto y tsunami que sufrió Japón en 2011, donando 30 millones de yens (unos 215.000 €) para ayudar, e incluso colaborando con una de las revistas más populares de Japón para vender unas camisetas solidarias y donar los beneficios.

Sin duda, Ayumi Hamasaki es interesante desde distintos puntos de vista. Como cantante, como letrista, como icono de moda o simplemente como persona, millones de fans en todo el mundo ven algo especial en ella. Es una de las artistas más exitosas de toda la historia en Japón y por eso desde Cool Japan no hemos querido dejar pasar la oportunidad de echar la vista atrás y hablaros un poco sobre ella.

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¿Os ha gustado esta monografía? ¿Qué pensáis sobre Ayumi Hamasaki? ¿Cuál es vuestra canción favorita? ¡No dudéis en respondernos a estas preguntas o contarnos lo que queráis a través de los comentarios!


Fuentes:

Bio del autor

kevn

Cantante de J-pop y productor musical. En 2012 creé mi primer single en japonés y tras eso vinieron proyectos, apariciones en medios, conciertos en Japón, etc.