La mudanza divina y la mitología

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Tensonkorin.

¿Sabíais que los dioses sintoístas cambian de casa de vez en cuando? No existe la costumbre del traslado de los dioses, excepto en Japón. Hoy vamos a hablar sobre esta mudanza divina y un poco del mundo de la mitología japonesa. Según esta, la familia real es descendiente directa de la diosa del sol llamada Amaterasu Ōmikami (天照大神). Es una diosa muy humana, come y se viste. Pero originalmente la devoción del pueblo japonés era la creencia en la naturaleza. ¿Cómo llegó la gente a adorar a unos dioses tan humanos?

El shintō es la religión autóctona de Japón, tiene la particularidad de ser animista y politeísta. Esta peculiaridad nos hace un pueblo curioso que celebra las fiestas religiosas (al menos su origen) inocentemente, sin tener ninguna duda. Incluso entre los japoneses que dicen no tener religión, y hasta entre los budistas, cristianos y otros creyentes, es difícil encontrar a uno que nunca haya ido al santuario sintoísta para rezar. Esta religión tiene un fuerte vínculo con la cultura japonesa. Me atrevo a decir que su presencia ya supera el nivel de lo religioso, y es que penetra en nuestro estilo de vida.

¿Qué es el (go)-shintai?

En todo el archipiélago nipón hay santuarios sintoístas. Cada santuario tiene (go)-shintai (御神体), un objeto de la creencia que representa al espíritu divino, como por ejemplo un espejo, una espada, imágenes, etc. Hago constar que (go)-shintai es una parte fundamental (la más importante) del santuario. Podemos referirnos a ello como «dios».

El shintō tiene un aspecto curioso. Nació en un país donde ocurren calamidades con frecuencia, como terremotos, tsunamis, tifones, incendios forestales, etc. Estos estragos naturales nos han obligado a convivir con la renovación, nos guste o no.

Desde antaño la gente ha respetado la naturaleza con temor porque sabemos que ante su fuerza somos impotentes. El temor por ella creó innumerables dioses. En la naturaleza hay muchas deidades: se encuentran en los ríos, montañas, lluvia, truenos, viento, etc. Todos dioses también, según la creencia sintoísta. Como Japón se reconstruye principalmente por la necesidad, los dioses también construyen así su morada.

Aun siendo a petición divina, la reconstrucción de un santuario es un trabajo costoso en todos los sentidos. No todos los santuarios permiten hacerlo por varios motivos, no solo debido al asunto de los recursos, sino que también existen algunos santuarios declarados como patrimonio nacional que ya no se pueden desmontar. Pero aún con todo, en la actualidad quedan santuarios que continúan esta mudanza de (go)-shintai.

Entre los numerosos santuarios, los de Ise Jingū (伊勢神宮) y Izumo Taisha (出雲大社) son los dos más poderosos. Ellos mantienen la mudanza divina. Este acto de trasladar el (go)-shintai a la hora de reconstruir o rehabilitar el edificio donde el (go)-shintai moraba antes se llama sengū (遷宮). Si se realiza el acto de sengū periódicamente, se llama shikinen-sengū (式年遷宮). En el caso de Izumo Taisha se hace cada 60-80 años, siendo un sengū un tanto esporádico, pero Ise Jingū mantiene la tradición de realizar el shikinen-sengū cada 20 años. 2013 fue un año especial, puesto que coincidió el traslado sengū de estos dos importantes santuarios.

Ahora, vamos a ver las características de cada santuario:

Ise Jingū (伊勢神宮)

Ise Jingū, el Santuario de Ise.
Ise Jingū, el santuario de Ise.

El santuario afincado en la prefectura de Mie deifica a Amaterasu Ōmikami (天照大神), la antepasada de la familia real nipona según la mitología. Es la diosa del sol. Jingū significa «palacio (宮) de dios (神)». El gran espejo llamado yata-no-kagami (八咫鏡) es el go-shintai del santuario. Ata (咫) es una antigua unidad de la longitud. 1 ata (咫) equivale a aproximadamente a 18 cm. Un yata (八咫) equivale a 144 cm, pero cuando se refiere a este espejo, el yata se refiere tan solo a un tamaño grande.

En realidad, Ise Jingū está compuesto por 125 santuarios. Entre ellos, 25 edificios se reconstruyen completamente cada 20 años. Cuando se trata del sengū, se señala el traslado del (go)-shintai desde el santuario principal donde estaba antes al nuevo santuario principal. En el caso de Ise Jingū, cada 20 años se construye un santuario principal nuevo justo al lado del santuario principal antiguo.

En el sintoísmo se considera que el poder divino se debilita con el tiempo. Para recuperar esa energía, se lleva a cabo la reconstrucción de los edificios. Pese a que desde la antigüedad existían técnicas de construcción mediante las cuales se podían construir edificios duraderos, como el templo budista Hōryū-ji, se utilizó un modo de construcción que no ofrece tanta protección a los daños por vientos y lluvias llamado yuiitsu shinmei zukuri (唯一神明造). Ahora ya no se encuentran edificios del mismo estilo.

¿La modelo de la diosa fue una emperatriz?

Amaterasu, la diosa del Sol.
Amaterasu, la diosa del Sol.

Según se dice, la emperatriz Jitō (持統天皇) comenzó el ritual de reconstrucción de Ise. Además, parece que la diosa del sol Amaterasu mantiene cierta relación con la emperatriz, que estuvo en el trono a finales del siglo VII. Su padre fue el emperador Tenji (天智天皇), el cual hizo una revolución política, y su marido fue el emperador Tenmu (天武天皇). Cuando ella ascendió a emperatriz, en su época la posición del emperador todavía no estaba establecida y hubo luchas por el poder. Después de la muerte de su marido, ella quería que su hijo subiera al trono. Sin embargo, este murió prematuramente, y ella misma se convirtió en emperatriz. Quiso unificar el país mediante el derecho penal y la administración.

En su época hubo dos cambios destacados: el nombre de la persona dirigente cambió de ōkimi (大王) a tennō (天皇), actual denominación del emperador; y el nombre del país cambió de Wa (倭) por Nippon / Nihon (日本), el actual nombre de Japón. Se observa aquí la intención de la emperatriz, que promovió la originalidad de lo japonés, alejándose de la influencia China. Quizá por eso eligió un estilo de construcción único para el santuario de Ise. Además, Jitō a duras penas consiguió que su nieto Karu no miko (軽皇子) se convirtiera en su sucesor.

En cuanto al periodo de reconstrucción de 20 años hay varias hipótesis:

Cada 19 años y siete meses hay un día especial llamado Sakutan Tōji (朔旦冬至), que consiste en que el solsticio de invierno coincide con el uno de noviembre del calendario lunar.

  • Sakutan (朔旦) es el uno de noviembre, que es cuando se celebraba el comienzo del año en el antiguo calendario.
  • Saku (朔) se refiere a la luna nueva y tan (旦) al sol que está subiendo.
  • Tōji (冬至) es el solsticio de invierno. El día siguiente al solsticio, la luz del sol comienza a aumentar, como si el sol recuperase la fuerza y el poder.

Por su rareza, los años que suceden al Sakutan Tōji se consideran de buen augurio. En la ceremonia de la mudanza no solo se renueva el palacio, sino que se prepara una comida especial, se renuevan los vestidos y otros utensilios para Amaterasu.

Un cuento de la mitología japonesa: Tenson Kōrin.

Tensonkorin: Nigiri, nieto de Amaterasu, está bajando en la tierra desde el cielo.
Tensonkorin: Nigiri, nieto de Amaterasu, está bajando en la tierra desde el cielo.

En el ritual shikinen sengū hay una procesión en la que la gente traslada el go-shintai a su casa nueva, se dice que esta recuerda a una escena de la mitología llamada Tenson Kōrin (天孫降臨, lit. «advenimiento del nieto del cielo»). Amaterasu, la diosa que dominaba el cielo, recibió la tierra de manos de Ōkuninushi (大国主). Amaterasu quería que su hijo dominara la tierra, pero cuando se preparaba para ello, nació su nieto Ninigi. La diosa decidió, pues, dejar la tierra a su nieto. Antes de que Ninigi bajaratierra para dominar el mundo terreno, Amaterasu le dio un espejo a modo de amuleto diciendo que rezase pensando como si ese espejo fuera ella misma.

Quizá de esta manera un hecho histórico se fundiera con la mitología a efectos de que aumentase la autoridad del emperador, y así nació el mito de que los emperadores son divinos, de modo que, a parte de la fe en la naturaleza, comenzó la devoción por los dioses humanos.

Ahora viajamos por el mayor santuario sintoísta.

Izumo Taisha (出雲大社)

Izumo Taisha, el Santuario de Izumo.
Izumo Taisha, el Santuario de Izumo.

Está en la prefectura de Shimane. Taisha significa «gran (大) santuario (社)». El nombre oficial es Izumo Ōyashiro. Según la mitología, cada octubre todos los dioses de Japón se reúnen en Izumo. «Octubre» en japonés antiguo es kannazuki (神無月), que literalmente significa «el mes sin dios», pero por el motivo que he explicado antes, solo en Izumo octubre recibe el nombre de kamiarizuki (神在月), que significa «el mes con dioses».

Okuninushi.
Okuninushi.

Ōkuninushi (大国主), otro personaje importante de la mitología, es el dios del santuario de Izumo. Tiene muchos apelativos: uno de ellos es Daikoku-sama (大黒様), el dios de felicidad. Además, según dicen, Ōkuninushi convoca a los dioses una vez al año para hacer una reunión del amor. Dado que en el santuario de Izumo hay varios templos dedicados al logro del amor y a que es un lugar popular como power spot (lugares donde se concentra la energía de un modo especial), muchas chicas jóvenes lo visitan y oran para que su amor se realice. Contando con estas muchachas, Izumo Taisha recibe más de tres millones de visitas anualmente.

El Go-shintai, el objeto que se considera que mantiene el espíritu del dios, del gran santuario de Izumo es confidencial.

El santuario principal donde se encuentra el go-shintai de Ōkuninushi tiene 24 m de altura. El estilo de construcción de este edificio se llama taishazukuri (大社造). Es el santuario de mayor altura de Japón. Según una investigación reciente, confirmaron que antaño el santuario tenía más altura todavía. La lástima es que este edificio está en un recinto tan sagrado que únicamente los sacerdotes pueden entrar.

La mudanza del dios de Izumo consiste en el traslado debido a la rehabilitación de su palacio. A diferencia de Ise, no se reconstruye. Durante la reparación, el go-shintai está en un santuario provisional. Durante la última mudanza, fue trasladado seis años antes. El día de la celebración fue cuando el go-shintai volvió a su hogar de siempre.

Hace un rato os he hablado sobre el Tenson Kōrin (天孫降臨), donde la diosa Amaterasu que dominaba el cielo  quería que sus vástagos gobernaran. Ella envió un mensajero a la tierra para que negociara el traspaso del imperio terrestre. Anteriormente al advenimiento del nieto celestial, hubo una negociación.

Otro cuento de la mitlogía: Kuni yuzuri

Ese episodio se llama Kuni yuzuri (国譲り, lit. «la concesión del país»). Amaterasu, la diosa que dominaba el mundo divino llamado Takamagahara (高天原), quería que sus vástagos gobernaran el mundo terrestre llamado Ashihara no nakatsukuni (葦原中國), es decir, el propio Japón, donde Ōkuninushi (大国主) gobernaba. Amaterasu mandó su mensajero a la tierra para que negociara sobre el traspaso del imperio de la tierra.

El mensajero de la diosa llegó a Inasa no hama, una playa de Izumo. Después de que dos hijos de Ōkuninushi, Kotoshironushi (事代主神) y Take Minataka (建御名方神, poseedor de una fuerza extraordinaria), cedieran el derecho a la diosa, su padre Ōkuninushi le dijo al mensajero que aceptaba la concesión de su territorio a condición de que se construyese un palacio para él.

Este episodio aparece en dos antiguos libros de crónicas llamados Nihonshoki (『日本書紀』) y Kojiki (『古事記』), con algunas diferencias. En el Kojiki, el mensajero de Amaterasu es descrito como un enviado violento, que amenzaba con armas. Sin embargo, en una parte del Nihonshoki llamada Issho (一書) se presenta al mensajero como un negociador pacífico.

En la edad antigua hubo muchos grupos influyentes. Hasta el siglo II, en Izumo hubo un gran poder. En el siglo siguiente, debido a la desaparición de las tumbas de estilo Izumo y la aparición de tumbas de estilo Yamato, sabemos que la región de Izumo fue conquistada por aquellos. En el año 720, el gobierno Yamato, un reino que existió en la antiguëdad, fue el que recopiló el Nihonshoki. Aquí se observa la intención de borrar la historia de las fuerzas que se resistieron a los Yamato, porque comparándolo con el Kojiki, existen menos menciones al dios de Izumo Ōkuninushi, de manera que el Kuniyuzuri, la concesión del país, se puede interpretar como la consecuencia de la pérdida de Izumo contra los Yamato. Izumo traspasó su terreno a Yamato, pero este respetó el poder divino de Ōkuninushi y le dio el derecho a dominar el mundo divino, donde hay muertos y dioses. Y hasta ahora, Izumo ocupa una posición muy importante en el mundo sagrado de Japón.

Hoy hemos visto la mudanza divina y una parte de la mitología y la historia japonesa. La historia escrita es creación de los humanos, pero los hechos verdaderos no siempre son los que aparecen en los escritos, sino que muchas veces figuran los hechos del modo más conveniente. No obstante, somos capaces de crear nuevas tradiciones y de dar un significado importante a cualquier cosa que queramos. Además, al practicar los rituales de generación en generación, aquellos se convierten en tradición y perduran.

La mudanza divina que hoy he tratado ya tiene más de mil años de historia. ¿Qué os parece la mudanza de los dioses japoneses?


Fuentes:

Bio del autor

Lisa Kobayashi

Profesora de japonés, traductora, ensayista, articulista y prologuista de obras literarias. Nacida en Iwate, en el norte de Japón, tras vivir en Kioto, Yokohama, Tokio y Hong Kong, llegó a España a finales de 2008. Se declara apasionada del baile español y del flamenco.

  • Alfredo Ruiz

    Muy interesante!!, es realmente difícil encontrar artículos sobre el Sintoismo en castellano, y es algo por lo que tengo cierto interés. Soy una persona muy reacia a las religiones (sobre todo monoteístas), sin embargo el Sintoismo me parece muy curiosa ya que me da la sensación que sus dioses no te adoctrinan y te dicen como vivir.

    Encantado de leer este tipo de artículos Lisa Kobayashi.

    • Lisa Kobayashi

      Alfredo, ¡muchas gracias por tu comentario! Me alegro de que te haya gustado. En este artículo conté la parte humana de los dioses sintoístas, no obstante el fundamento del sintoísmo es sencillo: respeto a la naturaleza. Escribiré algo relacionado con los pensamientos en un futuro.

  • Paqui González

    Me apasionan las leyendas japonesas, tan integradas en la cultura y que se convierten con el paso del tiempo en relatos históricos.
    Tuve ocasión de visitar Ise Jingû y a pesar de no ser una persona religiosa, sentí esa especial energia de la que hablas. Además, fue el único lugar donde no encontré máquinas expendedoras de bebidas (las maravillosas jidohanbaiki), lo que da una idea de lo sagrado del enorme recinto. El silencio de las personas, solo el sonido de los árboles y las pisadas de los visitantes. Impresiona.
    En unos dias estaré en Izumo Taisha, por lo que te agradezco doblemente el magnifico artículo (una clase magistral) sobre este lugar, me ayudará a entender mejor lo que esté viviendo.
    Muchas gracias.

    • Lisa Kobayashi

      Hola, Paqui: Muchas gracias por comentar. La mitología japonesa es interesante. Además hay diferencia en el contenido dependiendo del libro («Kojiki» o «Nihonshoki»).
      Me alegro de leer lo que te sentiste en el Ise Jingū.
      Y tuviste un descubrimiento sobre jidōhanbaiki también. ^^ ¡Qué curioso!
      Yo todavía no he visitado ni Ise ni Izumo. Estos viajes son asignaturas pendientes.
      Me gustaría volver a contar algo asociado a la mitología japonesa algún día.
      Un saludo