Nombres japoneses: desde los años 60 hasta la tendencia de los KIRA KIRA NAME (1ª parte)

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Los nombres de japoneses.

Últimamente España se está convirtiéndo en un país permisivo en cuanto a los nombres de bebé, si bien todavía hay nombres que se rechazan en el Registro Civil. Ya en 2015 existe un niño llamado Goku. Para vosotros, Goku se asocia al manga Dragon Ball, pero en realidad es el nombre del protagonista de Viaje al Oeste (西遊記), una obra cumbre de la literatura china, aunque dicho personaje es un mono.

Los japoneses se sorprenden al conocer que en los nombres españoles hay cierta monotonía, son muy repetitivos. Además, muchos tienen el mismo nombre que sus padres o sus antepasados. En estos casos, siempre ocurre un pequeño percance cuando se les llama al teléfono de casa: «¿Está Paco?», «¿Cuál, el padre o el hijo?».

Hasta cierta generación, al escuchar algunos nombres se podía determinar su lugar de nacimiento sin conocer sus apellidos. Parece que hoy en día esta tradición está cambiando. Ahora tenemos Arantxas valencianas e Íkers madrileños (parece que los nombres vascos se han vuelto populares). Según pasa el tiempo mientras vivo en España, me doy cuenta de la inteligencia del país. Si se diera una mayor libertad para poner el nombre, sucedería lo que está pasando en Japón: poner nombres fuera de lo normal.

Estos nombres que algunos consideran chulos son llamados «kira kira name» (name leído como en inglés). Sin embargo, aquellos que a los que simplemente les parecen nombres extraños se refieren a ellos como «DQN (do-kyu-n) name». «Kira kira» es una onomatopeya. El idioma japonés no tiene muchos verbos comparado con el español. Para compensar esa carencia verbal, se han desarrollado las onomatopeyas, que la RAE define como:

  1. Imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo. Muchas palabras han sido formadas por onomatopeyas.
  2. En algunos casos, para referirse a fenómenos visuales. Por ejemplo: tic nervioso, zigzag…
  3. Vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la acción nombrada.

El idioma japonés tiene tres tipos de onomatopeyas:

  1. Giongo (擬音語): En referencia a la imitación de un sonido.
  2. Giseigo (擬声語): Imitación de un sonido que hace especial referencia a la voz de los animales (giseigo se puede incluir en la categoría de giongo).
  3. Gitaigo (擬態語): Expresión de situaciones que en las que en realidad no se emite ningún sonido.

Una característica del idioma japonés es la frecuencia de uso de gitaigo. Aunque el idioma japonés no se clasifica exactamente en una familia concreta de lengua, se dice que gramaticalmente se parece a la familia altaica, como el turco y el mongol. Los idiomas de esa misma familia gozan de la riqueza del gitaigo. Entre las lenguas altaicas, el japonés destaca por su abundancia de onomatopeyas.

Ahora bien, kira kira expresa brillo. Kira kira name consiste en nombres destacados por su originalidad o excentricidad. DQN puede que provenga del sonido del disparo. DQN es parte de un argot de internet que significa «sin sentido común» o «sin buen gusto». El término DQN name hace referencia a «nombres que las personas inconscientes podrían dar a sus hijos» o «nombres impuestos por personas sin sentido común». Y DQN name, como decíamos, es sinónimo de kira kira name.

La regla de poner el nombre en Japón y la historia de los nombres

En Japón se permite poner el nombre libremente. Además, se puede poner en hiragana, katakana y kanji. Hoy en día, por lo general, se suele poner en kanji. Los kanji son los ideogramas que contienen significados representados mediante estos símbolos. No obstante, el número de kanji que se puede usar como nombre está limitado, aunque si se utiliza el kanji correcto, no hay prohibiciones a nivel fonético.

Normalmente, el nombre es el primer regalo que los padres le dan a su bebé, pero hay gente que acude a un sacerdote para que sugiera un nombre para su retoño.

Evolución de la tendencia de los nombres desde los años 60 hasta ahora

Según las listas de la clasificación de los 10 nombres más populares que pusieron cada año que publica la empresa de seguros de vida Meiji Yasuda, la tendencia de los nombres populares varía de manera notable en cada generación. Durante mucho tiempo, los nombres japoneses eran (ahora mismo sigue siéndolo para la mayoría) una materialización del deseo o la esperanza de los padres, o representaban la virtud y la ética tradicional.

Los nombres masculinos de los 60 tienen significados como sinceridad (誠, como Makoto), aprendizaje (修、勉, como Osamu y Manabu), coherencia (徹, como Tesuya), etc. En el caso de los femeninos, terminan con «-ko» (子) y el kanji de su nombre hace referencia a conceptos como alegría (明, como Akiko), felicidad (幸, como Sachiko), gracia (恵, como Keiko), belleza (美 como Kumiko), etc. En los 70, en los nombres para niños aparecen caracteres como grande (大, como Daisuke), sano (健, como Ken y Kenichi), fuerte (剛, como Tsuyoshi, Takeshi, Gō), etc. Para las niñas, aparecen nombres que no terminan con «-ko».

En los años 80, los nombres masculinos más populares tienen caracteres como amable (優, un ideograma que también significa excelente), que se puede pronunciar como Yū o Suguru. Otros nombres populares se refieren a conceptos como volar (翔), salvar (祐, como Yūsuke), etc. Respecto a los nombres femeninos de la época, los que terminan con «-ko» casi han desaparecido y se han sustituido por «-mi» (美, que significa belleza). Hasta los años 70, los nombres más populares suelen tener tres sílabas, como Michiko, mientras que en los 80 aparecen nombres de dos sílabas en la mencionada clasificación, como Ai.

En años 90 se observa una tendencia de nombres dinámicos para los chicos, como volar (翔, Shō, Shōta) o alas (翼, Tsubasa), y las chicas recuperan de nuevo los nombres de tres sílabas, con kanji como el del amor (愛, como Ai, Megumi), de belleza (美, como Misaki, Megumi) e ideogramas que quizá no contienen un significado profundo pero que se consideran fonéticamente bellos o escritos con un kanji muy estético, como Haruka (遥, significa lejos) y Chihiro (千尋, 千 significa mil y  尋 significa preguntar o una antigua medida de longitud con la extensión de los brazos). Además, regresan los nombres desaparecidos una década atrás que terminaban con «-ko», dando un giro a la tendencia que venía dándose hasta la fecha. El décimo nombre más popular en 1994 fue Momoko (桃子, literalmente: «la niña melocotón»).

En la primera década del siglo XXI, en los nombres de niños y niñas aparecen palabras asociadas a la naturaleza, como luna (月) y mar (海). Se mantiene la tendencia de la colocación de ideogramas estéticos como 斗 (también una medida antigua para líquido).

Hasta ahora hemos visto la tendencia de los nombres durante cuatro décadas. En la segunda parte de este artículo veremos con más detalle los kira kira na

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Fuentes:

Bio del autor

Lisa Kobayashi

Profesora de japonés, traductora, ensayista, articulista y prologuista de obras literarias. Nacida en Iwate, en el norte de Japón, tras vivir en Kioto, Yokohama, Tokio y Hong Kong, llegó a España a finales de 2008. Se declara apasionada del baile español y del flamenco.