Cómo pescar en el foso de un castillo en Tokio

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Nijubashi

Pescar es una actividad, para algunos, de lo más relajante. Sus adeptos hablan de sus múltiples virtudes, entre las que se encuentra el poder evadirse por un rato del estrés del día a día. Quizá por esa característica muchos habitantes de Tokio la practican. Sin embargo, pescar necesita de una logística, principalmente agua y peces, obviamente. Y en Tokio han encontrado el sitio perfecto que reúne dichas condiciones, el antiguo foso exterior del castillo de Edo, concretamente en la zona de Ichigaya. ¡Ahí es nada!

Cuando lo descubrí, me pareció fascinante: no el pescar (no tengo paciencia), sino que se haya habilitado una zona que perteneció al mismísimo castillo de Edo. Todo el que conozca un poco de historia de Japón sabe lo que esto supone, y para el que sepa un poco menos también le invito a conocer la historia de cómo un foso del mayor castillo de Japón llegó a ser un centro de pesca deportiva.

Edo, su castillo y su foso

En 1603 fue nombrado shogun, una especie de dictador militar, Ieyasu Tokugawa. Este estableció el castillo de Edo en la actual Tokio, como centro neurálgico y cuartel general. Durante muchos años, sus descendientes gobernaron el país tomando el título de shogun. Este periodo, que abarca desde 1603 hasta 1868, se ha dado a conocer como el periodo Tokugawa o el periodo Edo, en relación al nombre del castillo desde donde se regía el destino de Japón. En esta época cristalizaron muchos cambios a nivel político y social, y todo fue gracias a la época de paz que reinó. Entre los cambios destaca la creación de una de las mayores urbes de su tiempo en torno al castillo de Edo. Cerca de un millón de personas se congregaban dentro y fuera de él, convirtiendo Edo en un importante centro artístico y comercial.

Foso interno del castillo de Edo, antes de 1870
Foso interno del castillo de Edo, antes de 1870

Poco nos queda de aquel esplendoroso pasado y de su castillo, pues unas cosas u otras han hecho que hoy en día solo podamos contemplar sus ruinas, aunque no por eso carecen de valor. Era un castillo de magníficas dimensiones y eso queda patente si hoy recorremos el trazado de sus antiguos fosos. Todo lo que es hoy el palacio imperial, los jardines del mismo y el parque que queda al norte, se encuentran bordeados por lo que era el foso interior. El foso externo es más difícil de vislumbrar, pues quedan menos restos, pero se circunscriben a lo largo de parte de la línea Chuo de tren, llegando hasta el río Sumida.

La revolución que todo cambió

Que existiera un dictador militar nunca supuso la abolición del sistema imperial. Así pues, tras muchos problemas internos y externos, y no sin presentar batalla, en 1868 fue abolida la figura del shogun y se restauró la del emperador como máxima autoridad de Japón. Este movimiento se denominó restauración Meiji, en relación al nombre del emperador que ocupó el trono en esa época. Este cambio, sin embargo, no supuso una vuelta al absolutismo, sino que se creó una constitución y se estableció un parlamento bicameral, empezando de esta manera la democracia en Japón. Aunque aún quedaban muchos pasos que dar, este movimiento supuso un antes y un después para la historia del país.

Muchos de los cambios estuvieron dirigidos hacia el interior, hacia la modernización del país. Mientras que otros estuvieron dirigidos hacia el exterior, hacia el expansionismo territorial. Así surgieron la primera guerra sino-japonesa, que dió como resultado la obtención de Taiwán por parte de Japón, y la pérdida de Corea como estado vasallo de China. Posteriormente, Japón se enfrentó a Rusia en la guerra ruso-japonesa, una dura contienda que aunque ganó Japón, supuso un elevado coste monetario y humano para el país.

Revueltas en Tokio

Si alguno, entre los que me incluyo, alguna vez ha pensado, influido por los miles de clichés que circulan, que el japonés es una persona gregaria y que acepta toda orden que un superior le diga sin rechistar, está muy equivocado. Entre 1905 y 1918, la época candente de los cambios internos y externos, surgieron en Tokio nueve disturbios bastante violentos, con un elevado número de detenidos y varias víctimas mortales. Estos disturbios muestran el hastío de la ciudadanía, que luchaba por una menor corrupción del gobierno, contra la subida de impuestos y contra acciones anticonstitucionales. No quiero meterme en un debate político, pero cada uno puede reflexionar sobre esto, está claro que el 15-M y la reivindicación no es un invento de ahora.

La primera pesca en un foso

A estas alturas, es lícito que os preguntéis qué tiene que ver todo esto con pescar y con un foso. Pues bien, un 5 de septiembre de 1905 estalló una de estas revueltas en el parque Hibiya de Tokio. Se protestaba por la corrupción del gobierno de aquel momento, por el aumento de impuestos para sufragar la guerra ruso-japonesa y por la insatisfacción con los acuerdos de paz alcanzados tras dicha guerra. Otra protesta hacía referencia a que el gobierno estuviese más implicado con la ciudadanía. Así, hasta que se decretó la ley marcial tres días después, el caos se apoderó de la ciudad. Se realizaron muchos actos vandálicos y otros no tan violentos pero que atentaban igualmente contra la autoridad.

Uno de los actos que se realizaron, y que estaba expresamente prohibido, era pescar en el foso del castillo. Pues bien, a modo de protesta, y para ganar el espacio público para la ciudadanía, cientos de japoneses acudieron al foso externo con su caña de pescar. Siendo muy llamativa la imagen de los ciudadanos pescando en un foso en plena ciudad. Obviamente, tras la ley marcial, este y otros actos fueron criminalizados.

Japoneses pescando en el foso de Ichigaya durante las revuelta de 1905
Japoneses pescando en el foso de Ichigaya durante la revuelta de 1905

El presente en el foso de Ichigaya

Más de cien años después, la pesca en el foso externo del castillo no solo no es ilegal, sino que es una actividad muy demandada en Tokio. Claro que esta está acotada a una parte del foso, justo la que está al lado de la estación de Ichigaya, donde a parte de pescar se pueden ver varias ruinas del mismo. Es curioso que la imagen que se difundió de 1905 de los japoneses pescando y donde ahora se puede pescar es exáctamente el mismo punto, el foso de Ichigaya. Casualidades del destino.

Pescando en el actual foso de Ichigaya
Pescando en el actual foso de Ichigaya

Toda persona que quiera disfrutar de la evasión que supone pescar en plena ciudad, puede hacerlo. El centro de pesca deportiva del foso de Ichigaya abre todos los días del año. Y por un módico precio se puede disfrutar de la actividad en familia. Hay una zona donde los niños pueden pescar, con una redecita, peces de colores. Mientras, los adultos pueden intentar atrapar alguna que otra carpa en la zona del foso habilitada a tal efecto. Por supuesto que estas carpas una vez pescadas son devueltas al agua, no sin antes pesarlas, ya que dependiendo de su peso uno puede recibir un premio u otro.

Personalmente no me atrae la pesca, pero el hecho de pescar en un foso me parece curioso. Pero aún más curioso me parece que un acto reivindicativo de 1905 se haya convertido hoy en día en una realidad. Tokio es una ciudad sin descanso, pero en cada esquina uno puede encontrar una ruina, un cartel, una señal que nos dice que ahí algo ocurrió. Ese lugar siempre tiene una historia, y esta es la del foso de Ichigaya. Si vais a Tokio, os recomiendo que por lo menos durante un momento os distanciéis de la ciudad ultra moderna, os aguardan sorpresas.


Fuentes:

Bio del autor

Miguel Serrano

Soy Licenciado en Antropología y me especialicé en antropología de Japón, al margen de ello soy un gran apasionado de la cultura japonesa en general. Mi especialidad académica es la sociedad japonesa, centrándome en la identidad nacional, la cultura popular y las minorías étnicas en Japón. También soy un apasionado de su historia, en especial la del Período Edo.

  • Marcos Sala Ivars

    Que genial! No tenía ni idea! Me encanta la pesca, es una de mis grandes pasiones.