Reseña musical: Jugem’ je t’aime, de Suiyōbi no Campanella

1290 vistas Deja un comentario
reseña_suiyobinocampanella-00cabecera

Hace casi un año prodigamos nuestro amor por Suiyōbi no Campanella, un peculiar grupo japonés que empezó abriéndose un hueco en el mercado indie musical y que ahora está ya en boca de todos gracias a su peculiar estilo que salta a caballo entre distintos géneros para crear una mezcla muy singular. De nuevo, queremos dedicar un espacio a su música para analizar uno de sus discos, que ha llegado recientemente a las tiendas occidentales.

Jugem’ je t’aime, de Suiyōbi no Campanella

El disco, lanzado el 18 de diciembre de 2015, viene en una edición especial compuesta por un vinilo, un CD y un código de descarga para disfrutar de las seis canciones que contiene en el formato que prefiramos. A resaltar la llamativa versión analógica, siendo un LP completamente amarillo salvo por el pequeño centro rojo en el que van apuntados los temas. Se trata de una edición limitada para el mercado europeo distribuida por Specific Records, que nos ofrece así un primer vistazo a la música del grupo en nuestras tierras.

Vista del disco
Vista del disco

CD

  1. Napoleón
  2. Momotarō
  3. Marie-Antoinette
  4. Sen no Rikyu
  5. Jeanne d’Arc
  6. Nero

De tema a tema y tiro porque me toca

Lo cierto es que el disco en cuestión no podría empezar de forma más rompedora. Napoleón, la primera pista del recopilatorio, resulta bastante transgresora en cuanto al propio estilo musical del grupo y resulta mucho más «comercial» que el resto de canciones, por lo que supone una carta de presentación bastante engañosa para aquellos que nunca han escuchado nada suyo. La voz de KOM_I —tan enrevesada como siempre, eso sí— se ve acompañada por una base rítmica y unos acordes de sintetizador que en ocasiones acaba rozando el género electrónico. Desde luego, se trata de una elección curiosa para un miniálbum así, aunque quizá se deba más a la novedad del tema que a su identidad en sí.

Mucho más reconocible resulta la segunda pista, Momotarō, que retoma las absurdas letras a las que el grupo nos tiene acostumbrados para divertir con el esperpento lírico que suele guiar la melodía. Para que os hagáis una idea, la canción habla sobre el famoso cuento tradicional nipón cambiando al protagonista por un joven que se pasa las vacaciones jugando a consolas retro pese al descontento de sus abuelos, que le acaban echando de casa para que vaya a derrotar a los demonios y haga algo decente con su vida. La música conserva todavía el gancho de las primeras composiciones de Kenmochi Hidefumi, pero ya empieza a asomar el toque hip-hop que aporta la cantante en posteriores temas.

Siguiendo con la lista, Marie-Antoinette es probablemente una de las grandes favoritas. Sus constantes referencias a Versalles y la Revolución Francesa esconden en la letra una crítica a la locura de las compras y el consumo de aperitivos en Japón. La vocalista se atreve a terminar, incluso, haciendo un guiño a la popular reina de Francia terminando con la frase «Pues que coman aperitivos» (Okashi wo tabereba ii janai, parodiando la famosa cita «Que coman pasteles»). En este caso, la música adquiere un estilo más cercano al género trance, con algún despunte que recuerda también al dream pop y a melodías de corte más experimental. Sin duda, uno de los grandes temas del disco.

Lo mismo se puede decir de Sen no Rikyu, una canción que se aferra a las raíces del compositor presentando un sonido de estilo electroacústico. El piano es el protagonista y conductor de la pieza junto a los ritmos electrónicos. El conjunto, sólido ya de por sí, se ve reforzado por el acompañamiento vocal que en esta ocasión resulta mucho más melódico de lo habitual. Resulta destacable el toque un poco setentero que ofrece, quizá magnificado por la presentación de los coros, y desde luego es una idea que refuerza el mismo videoclip, muy propio de las producciones audiovisuales de la época. Probablemente, este es uno de los mejores ejemplos de lo que ofrecía Suiyōbi no Campanella en sus inicios.

La quinta canción del álbum es claramente la más rara del disco, lo cual es mucho decir teniendo en cuenta que todas son bastante raras en general (tampoco es que nos quejemos, en realidad). Jeanne d’Arc es prácticamente un monólogo cantado en el que que KOM_I da rienda suelta a su estrafalaria imaginación, dejando la música en un segundo plano que no hace sino marcar el ritmo del discurso en sí. La leve percusión y el cambio al fondo vocal se podría considerar el marco de una pintura que es puro discurso. Siendo sinceros, no podemos decir que sea muy remarcable como canción, pero no por ello deja de ser muy representativa del carácter experimental que ofrece el grupo.

Nero, el último tema, es también el más corto, y es que viene a ser una mera despedida del disco como también lo fue en su álbum original, Crawl to Gyakuagari. Con un marcado liderazgo de la guitarra, la cantante da paso a una tranquila melodía que pone punto final a una montaña rusa de ritmos y tonos, de géneros y visiones, que terminan formando la idea de lo que supone la música de Suiyōbi no Campanella.

¿Algo más que decir?

reseña_suiyobinocampanella-02sideB

En resumidas cuentas, Jugem’ je t’aime se presenta como una compilación bastante acertada de lo que es capaz de ofrecer el grupo con esa música tan sui generis y esas letras llenas de referencias a la cultura pop y a elementos transculturales que, por desgracia, solo podrán apreciar los que tengan un buen entendimiento del idioma japonés. En cualquier caso, no deja de ser un buen punto de entrada para conocer el proyecto y aunque quizá se echa en falta algún tema que otro más, las joviales y vibrantes canciones de KOM_I convencerán sin duda a todos los que le den una oportunidad al disco, que se puede adquirir en formato digital en la página de Bandcamp de la discográfica.


Fuentes:

Bio del autor

David Heredia

Traductor, amante del manganime y de la cultura japonesa. Nacido en Vila-real, colabora con noticias y artículos para diversas páginas de carácter informativo. Le encanta investigar sobre todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y de los videojuegos.