Crónicas del TIFF 2015: relaciones disfuncionales

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TIFF 2015 sakura

Si algo destacó en el conjunto de películas japonesas ofrecidas en el TIFF 2015, fue el acento temático en las relaciones interpersonales. No hablamos únicamente de relaciones de pareja, aunque sí fuesen estas las que sobresalieron. Alguna muestra pudimos ver incluso de historias románticas tradicionales: pienso principalmente en Cherry Blossom Memories (『桜ノ雨』 Sakura no ame, Atsushi Ueda), cuyo primaveral título ya apunta a enamoramiento adolescente. En efecto, esta adaptación fílmica de una canción de Hatsune Miku (!), popularizada como tema de despedida en las graduaciones de instituto, supone un ejercicio de lo más convencional de ese subgénero del amor puro (jun ai). Al menos se le agradece un metraje ajustado y algunas estampas bellas, con el sakura como protagonista.

Pero no es este tipo de historias, decía, el que más destacó, ya que la mayoría de películas mostraron relaciones dislocadas, conflictivas, insatisfactorias o fuera de los cauces que parecen socialmente aceptables. Un ejemplo es Pink and Gray (『ピンクとグレー』 Pinku to gurē, Isao Yukisada), que contiene una narración desdoblada de las relaciones triangulares entre dos chicos y una chica, todos buenos amigos desde la infancia. Aunque hay relación de amor entre ellos, no es del tipo morboso que alguno pueda intuir en esta descripción, sino de un complejo equilibrio de egos entre aparentes triunfadores y vidas fracasadas.

La primera parte del filme parecía presa de la sobreactuación, en manos de una realización enfática y un reparto masculino poco dotado. Mucho mejor la réplica femenina, lo que por contraste contribuye al descredito de los dos actores. Un inesperado giro de guion llegaría para añadir interés y aparentemente dotar de sentido a esa narración desequilibrada y algo rutinaria. Una mayor contención en esta segunda parte podría haber salvado los muebles, pero enseguida volvemos a las andadas y tenemos que suspender a Yukisada. Una lástima, porqué finalmente se trataba de una historia novedosa y contenía buenas ideas visuales, pero el resultado hace parecer un novato a un director de solvencia tan contrastada.

Una conclusión similar y el mismo problema de desequilibrio en el casting se puede atribuir a Their Distance (『知らないふたり』 Shiranai futari, Rikiya Imaizumi). En este caso se trata de tres pares de enamorados, aunque no en correspondencia directa. Es además una muestra del tirón de la moda coreana en Japón, al incorporar como trío protagonista masculino a los hieráticos componentes de un popular conjunto de K-pop. Imagino que bailarán mejor que interpretan, por no mencionar que ese estilismo, que les hace parecer irreales maniquís, no ayuda a la credibilidad de unos personajes supuestamente de clase trabajadora. De nuevo, sí dan la talla las tres actrices, con el mismo efecto de contraste ya enunciado. La historia narrada, eso sí, tenía su intríngulis y la película pasa como un buen entretenimiento.

Terminal (『起終点駅 ターミナル』 Kishūten’eki Tāminaru, Tetsuo Shinohara) es un claro ejemplo de las deudas que año tras año tiene que pagar el TIFF con el entramado industrial que le sustenta. Las grandes corporaciones japonesas, con su cobertura presupuestaria y promocional, dan vida al festival pero a la vez contribuyen a dejarle sin oxígeno al forzar la inclusión de cintas cuyo encaje en un certamen de primera categoría es discutible. Solo se entiende que Toei lograra colocar Terminal como película de clausura (se admiten bromas con el título) en la presente edición del certamen. Una mera estrategia promocional, sin que la calidad del resultado pesara en la decisión.

Tampoco se puede decir que sea un mal producto, técnicamente es una película bien trabajada, simplemente es una película sin la brillantez que en otras ocasiones sí ha logrado Shinohara. Por lo menos, la historia de amor intergeneracional que parecía deslizar el tráiler no es tal, y el argumento tiene su interés, con el protagonista renunciando a una carrera exitosa a causa de un trágico amor de juventud fugazmente recuperado. En esta ocasión, con Koichi Satō y Shidō Nakamura, el reparto masculino sí garantizaba aceptar el reto de una estupenda Machiko Ono, aunque el protagonismo promocional se lo lleve una no tan inspirada –seamos diplomáticos– Tsubasa Honda. Simplemente no se nos hace creíble su personaje, una adolescente descastada y envuelta en asuntos de droga pero siempre radiante y en perfecto estado de revista en vestuario, maquillaje y peluquería.

No es la primera vez que me expreso en estos términos sobre el nivel de la interpretación en Japón. Aunque con notables excepciones en actores de gran talla –pienso en Satoshi Tsumabuki, Shōta Sometani, Susumu Terashima o Shin’ichi Tsutsumi, entre otros–, en términos generales, las actrices están en un momento de forma muy superior a sus compañeros. Así pues, el casting es una parte fundamental del éxito o el fracaso de una producción, pero este es un aspecto cuyas decisiones, desafortunadamente, no siempre dependen de criterios estrictamente artísticos. El ejemplo de Honda viene al pelo para subrayar uno de los principales males de esta industria, que es la dependencia de las agencias de representación. Poderosas empresas cuyas decisiones de mecenazgo determinan presupuestos, viabilidades económicas y capacidad de promoción, que a menudo colocan a sus representados en bloques. Numerosas producciones solo pueden acometerse si se avienen a contar en el reparto con la starlette de turno. Proyectos de gran interés se ven mermados por interpretaciones mediocres, pero que de otra manera nunca veríamos realizados.

TIFF 2015 tokyo sunrise

No es el caso de los tres títulos con los que cerraremos nuestro paseo por el TIFF 2015. En Tokyo Sunrise (『走れ、絶望に追いつかれない速さで』 Hashire, zetsubō ni oitsuka renai hayasa de, Ryūtarō Nakagawa) encontramos el ejemplo opuesto, con un proyecto que se recrea en la independencia creativa. Con composiciones que buscan asfixiar al espectador, el filme está fotografiado acentuando la bidimensionalidad del soporte, con una imagen pesada, aplastante, que se nos viene encima al relegar el azul del cielo a una mínima franja, apenas vislumbrada en la parte superior de la pantalla. Una pareja en recorrido por el desánimo, tratando de comprender los motivos que llevaron al amigo/novio al suicidio. Una narración en la que no se vislumbra esperanza hasta que en la conclusión el cielo se abra para ofrecerse a acogernos. Una película tan discreta como su presupuesto, pero su buen aprovechamiento de los escasos recursos disponibles dan testimonio de maestría tras la cámara.

TIFF 2015 areno

Caso similar el de Areno – the wilderness (『アレノ』 Areno, Michio Koshikawa), con una Yamada Maho –de nuevo, las actrices…– inconmensurable en su compleja interpretación como amante desaforada y esposa asesina. Un papel de hondura psicológica interpretado desde lo más físico y crudo, con la desnudez como requisito en gran parte del metraje. Increible transformación de una actriz que hasta el momento destacaba por su vis cómica, pero que demuestra poseer todas las virtudes deseables en su oficio en esta interesante adaptación del Thérèse Raquin de Émile Zola. Gran trabajo de guion y acertada puesta en escena, en una producción de la que solo rechazo un uso de la música que me pareció totalmente desacertado.

TIFF 2015 Her Father

Y acabamos con la que para mí fue la sorpresa positiva del Japanese Cinema Splash, aunque incomprensiblemente relegada del palmarés. A juzgar por el título y la imagen promocional, Her Father My Lover (『友だちのパパが好き』 Tomodachi no papa ga suki, Kenji Yamauchi) parecía presentarse como una comedia romántica al uso. Nada que ver con la inofensiva descarga de buen rollo que se dejaba entrever, la película nos lleva por una serie de relaciones que se cruzan de forma enfermiza y acaban como el rosario de la aurora. Sin alardes ni estridencias, en base a largas tomas que escrutan a los personajes –con un reparto, afortunadamente, sin concesiones, repleto de rostros tan desconocidos como bien ajustados a su papel–, a prolongados diálogos en los que no sobra una coma y derrochan espontaneidad, se teje una narración que nos lleva de lo convencional e intrascendente al delirio. Si algo hay que reprocharle al filme es lo desacertado del título, que ni resulta atractivo ni acaba de ajustarse a lo narrado, donde ni el padre ni la amiga enamorada son realmente los protagonistas de una historia coral y desquiciada. Una sorprendente deriva en lo que se iniciaba como la descripción de unos personajes en apariencia anodinos, pero bajo cuya superficie se ocultaban pulsiones nada comunes.


Fuentes:

  • Textos consultados de: TTIF 2015 1, 2, 3, 4, 5, 6Texto creado por Jose Montaño [CoolJapan.es]
  • Imagenes extraídas de Cherry Blossom Memories (c)2015 halyosy・RYO FUJITA・HITOMI AMAMIYA/PHP Institute/SAKURA NO AME FILM PARTNERS, Their Distance (C)2015 TIFF, Tokyo Sunrise (C)2015 TIFF, areno – the wilderness (c)2015 humanite, Her Father, My Lover (c)2015 GEEK PICTURES
Bio del autor

Jose Montaño

Licenciado en Geografía por la Universitat Autònoma de Barcelona y en Humanidades por la misma institución. Master en Cultura y literatura de Asia Oriental por la Universitat Oberta de Catalunya y en Cine y audiovisual contemporáneo por la Universitat Pompeu Fabra. Actualmente desarrolla su investigación sobre la reescritura crítica del cine japonés contemporáneo, en el marco del programa de doctorado en Humanidades de la UPF. Su proyecto investigador fue seleccionado por Japan Foundation para el Japanese Studies Fellowship Program, en virtud del cual realizó una estancia como investigador invitado en la Universidad de Waseda (Tokyo). Cuenta con diversas publicaciones académicas y mantiene el blog https://eigavision.wordpress.com/