Quince años de El viaje de Chihiro

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15 años del viaje de chihiro

Desde CoolJapan.es no podíamos ser ajenos al decimoquinto aniversario de una de las mejores películas de animación en la Historia del Cine: El viaje de Chihiro (2001, Hayao Miyazaki).

Para quien no lo sepa, la decimotercera producción de Ghibli abordaba el periplo fantástico de Chihiro Ogino, una niña de unos diez años que se ve obligada a mudarse junto a sus padres a otra ciudad. Durante el tedioso trayecto, la familia se extravía en el interior de un misterioso bosque, para acabar traspasando un túnel que los conduciría hacia el mundo de los espíritus. Una vez allí, los padres de la protagonista se convierten en cerdos por consumir los exvotos de las deidades que habitaban aquel plano, por lo que su hija deberá hallar una solución a tamaño problema. He aquí el comienzo de una emocionante aventura en la que Chihiro conocerá a una ristra de personajes entrañables —ahí tenemos a Haku, Yubaba, Kamaji o el Sin Cara— que ya forman parte indisoluble en el imaginario del mítico estudio de animación japonés.

Chihiro

Desde su estreno en 2001 la película fue agasajada sin ambages tanto por crítica como público, hecho cerciorable si echamos un ojo a su altísima recaudación —nada menos que 230 millones de dolares— o también a los numerosos premios que atesora. Entre ellos destacan especialmente el «Oso de Oro» del Festival Internacional de Cine de Berlín, y sobre todo el Óscar a «mejor película de animación» de 2002, que supondría, además, una rara avis en medio del monopolio asentado por DreamWorks y Pixar Animation Studios en los premios de la Academia.

El hecho de haber supuesto la consumación del éxito internacional de la animación nipona originó multitud de interpretaciones para una cinta del todo subjetiva a ojos occidentales. De hecho, han existido voces autorizadas que se han apresurado a establecer correlaciones entre nuestra historia y la Alicia de Lewis Carrol, relato con el que, a pesar de las apariencias formales, guarda muchas más diferencias que puntos en común.  Y es que la literatura del británico discurría embebida por un tono muy distinto, más cercano al sarcasmo o la ironía, cuando no se apoyaba deliberadamente en la narrativa de lo absurdo

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Au contraire, Miyazaki no hace más que transportarnos a un mundo fantástico que hunde sus raíces hasta las bases fundamentales del folk japonés, al tiempo que usa el enorme ejército invisible que forma su mitología con el fin de proyectar una advertencia locuaz y sincera: los japoneses, embriagados por la globalización, perseveran en vicios perjudiciales tanto para sí mismos (moral dispersa) como para el entorno que los rodea (maltrato a la naturaleza).

Nuestro homenaje particular de los quince años de El viaje de Chihiro

No estamos aquí en el lugar adecuado para desglosar los códigos de una película tan compleja, máxime cuando pronto nos dispondremos a reseñar la Guía para ver y analizar: El viaje de Chihiro, como sabrán a buen seguro, legado admirable de nuestro compañero Raúl Fortes, y que la web tendrá a bien sortear próximamente entre nuestros seguidores.

Xine

Hasta entonces, sirva para abrir boca esta pequeña mención a una película inolvidable, capaz de crecer en el recuerdo tras cada visionado realizado, y que, junto a La princesa Mononoke, constituye la rúbrica más brillante de un director ya de por sí excepcional.


Fuentes:

  • Texto creado por Antonio Míguez [CoolJapan.es]
  • Imágenes extraídas de: filmaffinity
Bio del autor

Antonio Míguez

Antonio Míguez Santa Cruz, profesor colaborador honorario de la Universidad de Córdoba y miembro del Grupo de investigación de Frontera Global de la Universidad de Alcalá. Sus líneas de investigación giran en torno al contacto entre ibéricos y japoneses durante los siglos XVI y XVII, así como sobre el Cine fantástico japonés. Ha sido autor de varios artículos de revistas científicas y episodios de libro, además de organizar congresos y seminarios de temática japonesa.