Akiyuki Nosaka, semblanza y último adiós

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Detalle de la película «La tumba de las luciérnagas», de Isao Takahata. Basado en la novela homónima de Akiyuki Nosaka.
Akiyuki Nosaka, un espíritu libre
Akiyuki Nosaka, un espíritu libre

Nos deja el polifacético Akiyuki Nosaka (野坂 昭如). Escritor, guionista, político, cantante, comentarista televisivo… pero sobre todo conocido por ser el autor de la novela corta antibelicista La tumba de las luciérnagas, llevada al cine con magistral acierto y gracia por Isao Takahata, fundador de estudio Ghibli junto a Hayao Miyazaki.

Repasemos juntos algunos de los hitos vitales de este prohombre de gafas setenteras que no tenía pelos en la lengua.

Nació en 1930 en la ciudad de Kamakura. Poco después le faltó su madre y fue adoptado por la familia de un comerciante internacional de Kobe. Cuando tenía 14 años tuvo lugar el gran ataque aéreo en dicha ciudad y una semana después de concluir la guerra su hermanastra falleció por desnutrición. Esta traumática experiencia le sirvió de inspiración para su novela La tumba de las luciérnagas.

Tras algunos vagabundeos se marchó a Tokio, donde tenía familiares. Posteriormente fue detenido por sospechas de robo e ingresó en un reformatorio, siendo recogido más adelante por su padre biológico, el cual vivía en Niigata. Tiempo después, aquel llegó a ser vicealcalde de la ciudad.

Cuando estaba en la universidad de Waseda desempeñó varios empleos a tiempo parcial como leñador o barman y entró en la empresa llamada Jyōdan Kōbō (lit. «taller de bromas»), perteneciente a Torirō Miki.

Años después se matricula en la Universidad de Waseda para cursar estudios de Literatura Francesa, que no concluye. Mientras tanto escribía guiones de televisión y letras de canciones, ganando en 1963 un premio de acción infantil como letrista de la simpática Omocha no cha cha cha.

Durante ese mismo año logró llamar la atención del público con su novela Ero Jishitachi («Los pornógrafos»), la cual le procuró gran fama en su país. La obra contiene temas como el placer, la confusión y la crítica social dentro del humor. Fue alabada por Yukio Mishima y adaptada al cine en una película dirigida por Imamura Shōhei. Cuatro años más tarde recibió el premio Naoki, el más prestigioso de literatura en Japón junto al premio Akutagawa, por La tumba de las luciérnagas y Las algas americanas.

Cuando Nosaka fue editor de la revista Omoshiro Hanbun («Medio en broma»), publicó la obra de Nagai Kafū Shijouhan Fusuma no Shitabari, resultando condenados por ello tanto él como el presidente de la revista por un delito de «venta de pornografía»; tal era la consideración de la obra de dicho literato en aquellos tiempos. Corría el año 1972.

Unos años después, en 1976, protagonizaba un animado anuncio de güisqui para Suntory.

Al mismo tiempo que escritor fue un activista acérrimo contra la guerra. En 1983 quiso ser político con el objetivo de hacer dimitir al primer ministro de su tiempo, Tanaka Kakuei. Aunque no lo logró, entró a formar parte de la Cámara de Consejeros de Japón.

En 1997 gana el premio Yoshikawa Eiji por su obra Círculo concéntrico y en 2002 se hace con el premio literario Izumi Kyoka por Bundan y por toda su carrera. Movido por el sentimiento de deber para que la guerra y sus consecuencias no caigan en el olvido comenzó a redactar, en colaboración con el ilustrador Seitarō Kuroda, su obra de relatos sobre la contienda llamada Sensō Dōwa Shū.

Un año antes se había presentado de nuevo a las elecciones, de nuevo sin lograr la victoria, criticando la visita al santuario Yasukuni del entonces primer ministro Junichirō Koizumi. Su lema era que las víctimas de la guerra suelen ser los más débiles, como en el caso de los ancianos y los niños.

En 2003, tras la guerra de Irak, seguía insistiendo en hablar sobre la miseria de la guerra. Ese mismo año sufrió un ictus cerebral que tuvo como consecuencia una parálisis en el lado derecho de su cuerpo, pero continuó publicando ensayos en revistas y periódicos usando su boca para sostener el instrumento con el que escribía.

El pasado agosto de 2015, en el periódico Asashi publicó una serie de ensayos de reflexiones sobre la guerra dirigido a los lectores jóvenes.

Solía escribir, por un lado, sobre la gente de los bajos fondos de la sociedad, sin perder nunca la alegría; y por otro mostraba una actitud coherente con su pensamiento comprometido mediante su rebeldía contra el poder establecido.

Justo ahora que el mundo anda tan necesitado de reflexión y de paz, quedamos huérfanos de uno de sus más abnegados defensores. Desde Cool Japan deseamos que su mensaje continue llegando a las mentes y corazones del presente para que juntos construyamos un futuro mejor.

Os dejamos con uno de sus temas más divertidos y nostálgicos: Marilyn Monroe no Return.

¡Hasta siempre, maestro!


Fuentes:

Bio del autor

Roberto Marquino

Fotógrafo y ensayista apasionado del Japón y su gente, con especial interés por su literatura, paisajismo y artesanía. Su obra ha sido expuesta internacionalmente y se encuentra en colecciones privadas de Europa, Asia y América.