¿A qué categoría pertenece el idioma japonés?

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La tabla de aiueo.

La dificultad de aprender un idioma extranjero depende de varios factores: el idioma materno, la perseverancia, el oído… Ahora bien, ya que me dirijo a los lectores que saben español, me limito a hablar sobre el caso de los hispanoparlantes. Afortunadamente, tenéis la ventaja de la pronunciación. Si no habéis escuchado la lengua japonesa con anterioridad, os sorprenderéis de que podríais copiar la pronunciación casi a la perfección. Es muy cómodo no necesitar un gran esfuerzo para practicar la pronunciación. No obstante, cuesta pronunciar los sonidos que no existen en tu idioma. Por ejemplo el sonido «tsu» y las variantes de «ga» y «n» no son tan fáciles.

Gracias al famoso Shin-chan, cuya maestra es la señorita Matsuzaka, los seguidores de este perverso niño pronuncian bien el sonido «tsu».  ¡Cuán poderoso es el anime! Este tipo de influencia se llama «soft power» (lit. poder blando). En Valencia, donde se cultivan naranjas, ni siquiera a los agricultores les cuesta nada pronunciar «tsu» gracias a la variedad de mandarina llamada «Satsuma».

Acabo de hablar del punto fuerte para vosotros, pero ahora voy a contar desde otro punto de vista. El japonés es un idioma ininteligible en el sentido literario: después de un año de estudio, todavía no se llega a entender ninguna página de los libros para adultos debido a su peculiar escritura. Hay tres tipos de grafías: hiragana, katakana y kanji. Puede que os parezca un idioma exótico y, más posiblemente, sintáis que es un idioma la mar de loco. Pero no hay idioma que sea imposible de aprender, aunque no sea a la perfección. Espero que no os asustéis. Ahora voy a explicaros un poco de la historia de la locura del idioma japonés.

Hoy en día todavía se desconoce su origen. Hay gente que cree que el idioma japonés es una variedad del chino debido a la similitud de los rasgos de la gente y por la cercanía geográfica, pero no es así en absoluto. Se dice que, gramaticalmente, el japonés se parece a la familia de las lenguas altaicas, como el turco y el mongol, y que fonéticamente es semejante a las lenguas polinesias. Siendo cierto que el japonés tiene una buena parte del vocabulario que proviene del chino, entonces… ¿por qué lo niego?

La razón por la que muchas palabras provienen del chino es que hasta el siglo IV no hubo un sistema oficial de escritura en el idioma japonés. Los que tenían memoria de elefante se encargaban de recordarlo todo y transmitirlo a los demás. Entre ellos, es conocido Hieda no Are: una persona que, según se dice, era una mujer.

Mientras que los japoneses no tenían una civilización destacada, China poseía una civilización avanzada en su época y los japoneses acudieron a China para aprender la cultura moderna, lo cual incluía la escritura. El método era bastante primitivo: preguntaban a los chinos señalando con el dedo palabra por palabra y asignaban la letra china al nombre japonés.

Los humanos no son perfectos, como tampoco los animales ni los vegetales son exactamente iguales. De esta manera, se produjeron algunos errores, como por ejemplo el caso del gorrión, que en japonés se llama «suzume» (雀), mientras que en chino «雀» hace referencia a un pajarito cualquiera. Así mismo, salmón («sake», 鮭) en chino significa pez globo. 

Curiosamente hay ideogramas inventados en Japón como 働, que significa trabajar, por combinación de persona (人) y moverse / mover (動).

El kanji, que proviene del chino, se introdujo hace más de 1600 años en Japón. El budismo llegó a Japón desde India a través de China y los sutras estaban escritos en chino, por lo que para facilitar su lectura los monjes japoneses necesitaban letras pequeñas para escribir en los espacios limitados, así que inventaron unas letras deformadas del kanji. De este modo se inventó el katakana a principios del siglo IX.

Hoy en día, el katakana se usa para escribir los nombres extranjeros y poco más. Sin embargo, el silabario tiene una historia más larga que la del hiragana. El hiragana también fue inventado deformando los kanji, durante la era Heian, cuando la cultura aristocrática vivió de manera fastuosa. Las mujeres nobles usaban el hiragana para escribir diarios o cartas personales. En la misma época, Murasaki Shikibu escribió una de las obras cumbre de la literatura japonesa, el Genji Monogatari, una novela compuesta por 54 capítulos escritos en hiragana. Al hiragana se le llamaba«el idioma femenino» y al katakana «el idioma masculino».

shika

Los japoneses utilizamos estos tres tipos de escritura: los ideogramas (kanji) y los silabarios hiragana y katakana (como ya he explicado, usamos el katakana cuando escribimos los nombres extranjeros). El katakana y el hiragana tienen unos 50 kanas básicos, respectivamente. Aunque son más  caracteres que el alfabeto occidental, hay un límite asequible. Sin embargo, entre los kanji existen mutitud de ideogramas (para leer un periódico se necesita saber casi 2000 kanjis, pero hay muchos más). Por el orden de la introducción, el kanji está por encima de los otros dos sistemas, de modo que cuando los adultos escriben, intentan escribir el kanji siempre que lo conozcan. No hay ninguna obligación de poner el kanji, pero al ver las frases escritas solo en el silabario hiragana, a los nativos japoneses les costaría leerlas, puesto que la escritura japonesa no cuenta con espacios entre las palabras. Usando los tres tipos de escritura, se pueden delimitar mejor las palabras.

Por ejemplo, estoy convencida de que os costaría pronunciar la siguiente frase:

  • En rōma-ji: Uraniwaniwaniwaniwaniwaniwaniwatorigairu.
  • En katakana: ウラニワニワニワニワニワニワニワトリガイル。
  • En el escrito normal: 裏庭には二羽、庭には二羽、鶏がいる。
  • Significado: «En el jardín detrás hay dos gallinas, en el jardín hay dos gallinas».

Para terminar, os hablaré de mi experiencia. He estudiado varios idiomas en distintos países. El motivo es sencillo: soy amante de los idiomas. En el caso del español, llegué a España sin saber el idioma, así que necesitaba aprenderlo para sobrevivir. Los profesores de español solían comprender el español de los europeos o los hablantes de idiomas europeos por mucho que tuvieran un acento marcado, una gramática incorrecta o se inventaran el vocabulario pensando en su lengua materna o conocida. Uno de los principales motivos de que esto suceda es que muchos profesores de idioma son filólogos que han estudiado varios idiomas, sobre todo europeos. Conocen las diferencias y las similitudes de los idiomas y son capaces de imaginar los motivos por los que se producen estos errores. Son comprensivos por defecto.

Por esta razón, aprender idiomas sirve para entender el pensamiento de la gente de otra cultura. Si queréis conocer bien el mundo japonés, o si tenéis amigos o conocidos japoneses, os recomiendo que aprendáis un poco de japonés. Espero que os hayáis hecho una idea aproximada de los ideogramas japoneses y que os haya suscitado el interés por la lengua japonesa.


Fuentes:

Bio del autor

Lisa Kobayashi

Profesora de japonés, traductora, ensayista, articulista y prologuista de obras literarias. Nacida en Iwate, en el norte de Japón, tras vivir en Kioto, Yokohama, Tokio y Hong Kong, llegó a España a finales de 2008. Se declara apasionada del baile español y del flamenco.