Descubriendo Shimabara: naturaleza e historia en el norte de Kyūshū

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Shimabara es una ciudad ubicada en la península del mismo nombre, con cerca de 50.000 habitantes pero con conciencia de pueblo. Pese a su importancia histórica y su desarrollo urbano mantiene la esencia de los pequeños lugares donde todo el mundo se conoce y es amigable. De todos es conocida la amabilidad japonesa, en especial para los turistas, y sin embargo debo decir que en mis viajes a Japón, desde el Norte, en Murayama (Yamagata) hasta el Sur en Ibutsuki (Kagoshima), es en Shimabara donde esta amabilidad y predisposición por el prójimo la he vivido con mayor intensidad.

La Rebelión de Shimabara (Shimabara no ran)

El hecho que puso a Shimabara en el mapa, no sólo japonés sino también ibérico/católico, fue la llamada «Rebelión de Shimabara» (Shimabara no ran). Desde el 1587 con Hideyoshi Toyotomi a la cabeza del gobierno, los edictos en contra de los cristianos y las persecuciones se hicieron cada vez más numerosas. Sin embargo, es con el gobierno del tercer shōgun del Periodo Edo: Iemitsu Tokugawa, cuando la represión y los abusos llegan a un punto «de no retorno». Entre condenas y torturas quizás la más llamativa llevada a cabo en la zona de Amakusa era el llamado Mino odori (danza de Mino), donde se obligaba a los cristianos a llevar un traje de paja rociado en aceite al que prendían fuego una vez llegaba la noche. De ese modo, al atardecer varios samurái se congregaban para ver «danzar» a cristianos mientras se quemaban vivos.

3058593682_c0cb38jjbc69_b                                                                            Shiro Amakusa Tokisada

En este momento aparece la figura de Shirō Amakusa Tokisada (1621-1638), hijo de Jinbei Matsuda, un samurái de clase alta a las órdenes de la familia Konishi. La leyenda se funde con la historia cuando se habla de un ser «divino», un joven que a los 15-16 años dominaba tanto la espada como la pluma y que poseía conocimientos de medicina avanzados. Con este bagaje cultural y marcial se erigió como líder carismático y conquistó con éxito el castillo de Hara, en las islas de Amakusa. En 1637-38, entre 37.000 y 40.000 habitantes de la península de Shimabara y las islas de Amakusa se unieron a la causa de Shirō, enfrentándose a los dos daimyō que gobernaban el territorio: Katsuie Matsukura y Katakata Terasawa. El ejército de Shirō se hizo fuerte en el castillo de Hara resistiendo todos los envites de sus enemigos. Las tropas del Bakufu Tokugawa sitiaron el lugar, sin embargo, los cristianos parecían no rendirse y respondían con gran dureza a cada oleada que pretendía recapturar la fortaleza. El mismísimo Musashi Miyamoto acudió en calidad de protector de su daimyō Tadatoshi Hosokawa, pero poco pudo hacer el famoso samurái ante la plebe furiosa, teniendo que retirarse herido del campo de batalla tras sufrir un golpe de un aldeano cristiano.

Esto llevo al gobierno central a pedir ayuda a los holandeses. El largo asedio mermaría las fuerzas cristianas y un ataque combinado de cañoneros holandeses y samurái leales al Bakufu pondría fin a la revuelta. Prácticamente la totalidad de los rebeldes morirían o serían ajusticiados (27.000 aprox.) incluido Shirō Amakusa. Las repercusiones, en clave política, de este hecho para el Bakufu fueron terribles, puesto que puso en tela de juicio su potencia bélica al tener que llevar acabo el hecho sin precedentes de pedir ayuda militar a una potencia extranjera.

Shiro Amakusa en el anime y los videojuegos

51NotirzInL                                             Rurouni Kenshin: Saga de Shimabara / Samurai Shodown

El mundo del anime y del videojuego también rindieron especial homenaje a Shimabara y a la figura de Shirō Amakusa. En la serie de animación de Rurouni Kenshin (El Guerrero Samurái/Samurai X), una de las sagas más populares se desarrolla en Shimabara, donde Shōgo Amakusa (supuesto descendiente de Shirō), vuelve a liderar una revuelta cristiana, esta vez contra el recién formado gobierno de Meiji. Pese a que este episodio es completamente ficticio, no lo son así las referencias históricas que impregnan el anime y las descripciones de la bella bahía de Shimabara.

En la saga de videojuegos Samurai Shodown, Shirō Amakusa aparece como un malvado mago que en las entregas sucesivas acabará desdoblando su personalidad (y persona) contando con dos Shirō Amakusa, uno malvado y otro bueno. Pese a que todo lo que rodea a este personaje es pura ficción, ayudó a situar en el mapa la zona de Amakusa y Shimabara entre los aficionados a los juegos de lucha.

Visitando Shimabara

Pero más allá de la tragedia que cubrió la zona, existe una preciosa ciudad, digna de ser visitada. Llamada por algunos «la Venecia japonesa» por la multitud de canales que cruzan la ciudad, en realidad el fenómeno acuático que más impresiona son las subidas y bajadas de mareas en la bahía de Shimabara, dejando algunos islotes conectados entre sí en horas de mar baja. Una gran oportunidad para aprovechar la bajamar es utilizar los impresionantes y divertidos autobuses anfibios que realizan rutas entre Shimabara y algunas islas de Amakusa.

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Autobús anfibio de Shimabara para tours entre islotes.

A esto hay que sumar el volcán Unzen que se yergue tras la ciudad y que pese a estar latente como tal, el subsuelo de Shimabara sigue teniendo una intensa actividad, como bien lo demuestran sus famosos onsen o aguas termales. Tanto las aguas termales, como la naturaleza que se extiende alrededor del volcán, hicieron que en 1934 la zona de Unzen se convirtiera en el primer Parque Nacional de Japón.

Claro que, estos mismos motivos que la hacen bella han sido fuente de desgracias en el pasado. ‎En el siglo XVIII un tsunami provocó una de las mayores tragedias tectónicas de la historia nipona, con más de 15.000 muertos. También en los años noventa del siglo XX, unas erupciones que expulsaron nubes tóxicas y material piroplástico que se cobraron varias decenas de víctimas.

Pese a no ser uno de los principales destinos turísticos de occidentales ni japoneses, Shimabara cuenta con numerosos hoteles, supermercados, restaurantes… De todos ellos, aconsejo alojarse en un ryokan, especialmente aquellos que se encuentran en las zonas altas de la ciudad y que ofrecen baños sulfúricos de onsen al mismo tiempo que habitaciones con grandes ventanales para admirar la bella bahía de Shimabara, y en días despejados de bruma marina, la extensión de los islotes de Amakusa.

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En Shimabara el monumento de visita obligada es el castillo (Shimabara jō). A la belleza del edificio, como típica construcción defensiva japonesa del siglo XVI, debemos añadir el hecho de estar construido en una zona muy elevada con respecto a la ciudad, esto más la altura del propio edificio hace que desde su último piso se logren unas maravillosas vistas de toda la zona. Además, este emplazamiento lo ha librado de los efectos devastadores de los tsunami. El castillo esta rodeado de un foso y unos jardines donde se pueden observar varias esculturas dedicadas al personaje más famoso del lugar: Shirō Amakusa Tokisada. En los alrededores se suelen realizar festivales en verano (matsuri) con iluminación festiva y fuegos artificiales. También es común encontrar representaciones alegres y fantasiosas con lugareños vestidos de samurái y ninja, en eventos que palian el rigor histórico con una gran dosis de humor y jovialidad. Estas representaciones alternan teatralizaciones del Shimabara no ran, con combates orquestados de katana y bailes al son de una alegre canción que cuenta todas las maravillas de Shimabara, compuesta por «Kathy» Osawa una cantante de Enka que se convirtió en la principal cantante de country de Japón y que es natal de Shimabara.

Al adquirir la entrada al castillo (400-450 yenes) te dan la posibilidad de vestir gratis una de las armaduras samurái (yoroi) o trajes ninja que utilizan en los show. Esto es completamente gratuito y la taquillera te ayudará gustosa a ponerte y quitarte la armadura, e incluso a prestarte una katana decorativa para tus fotos.

En el interior del castillo nos espera uno de los más importantes museos sobre los kakure kirishitan (cristianos encubiertos). En las diferentes plantas del museo encontraremos estatuillas de bodhisatva que simulan la virgen, fumi-e (imágenes de Cristo que obligaban a pisar para identificar a los «cristianos ocultos»), templetes/santuarios kamidana reversibles ocultando imágenes cristianas, tsuba (guardas de sables japoneses) cristianas, etc… De igual forma, el museo nos ofrece una completa representación de la Rebelión de Shimabara (Shimabara no ran) mediante paneles explicativos y armas históricas de la época.

Otro de los principales atractivos de Shimabara es la llamada «calle de los samurái». Una calle que conserva el suelo de tierra batida del Periodo Edo, así como los canales de agua y desagüe, que hoy están ocupados por riachuelos cristalinos por los que navegan carpas de colores (koi). La calle cuenta con casas restauradas de antiguos samurái al servicio del daimyō de Shimabara. El acceso es libre tanto a la calle como a las casas, encontrando además en el interior de estas, a maniquíes representando diferentes facetas de la vida de los samurái durante el Periodo Edo.

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“Calle de los samurái” en Shimabara.

Como noticia de rabiosa actualidad, a principios de diciembre de 2016, el periódico japonés Asahi, público la noticia de que se iba a recuperar una ruta de peregrinaje religioso que abarcaría varias de las islas y zonas de Amakusa y Shimabara. En concreto se trata de la que han bautizado como «nueva peregrinación de los 88 templos», equiparándose a la famosa ruta peregrinal del Shikoku Henrō. La novedad que supone este recorrido es que por primera vez se aúnan en un mismo recorrido templos budistas (principalmente de la secta Shingon), santuarios shintō e iglesias cristianas. Durante la presentación de esta ruta, un sacerdote shintō, un monje budista y un obispo japonés se dieron la mano prestando su apoyo a esta iniciativa que pretenden que acerque las posturas entre las tres religiones y a su vez reactive el turismo y la economía de la zona.

Sea por el atractivo histórico, por los onsen, por el interés que despierta el arte kakure kirishitan, por la ruta de peregrinaje, o simplemente por la belleza del lugar, desde luego Shimabara es un destino turístico poco frecuente que recomiendo a todos aquellos que vayan a viajar por segunda o tercera vez a Japón y quieran llevarse una imagen diferente y bella de una bella ciudad poblada por gentes maravillosas.


Fuentes:

Bio del autor

Marcos Sala

Licenciado y Doctorando en Historia del Arte, Secretario del Grupo de Investigación Asia. Universidad Complutense de Madrid. Investigador especializado en historia y arte de las armas japonesas y de los koryû (escuela antiguas japonesas). Representante para España de Musô Jikiden Eishin ryû iaijutsu, nombrado Sekiguchi Kenryû por Sekiguchi Komei (21º generación de la escuela). Representante para Españ de la escuela Ryôen ryû naginatajutsu, nombrado Ryôen Ryûko por Shimizu Nobuko, líder de la escuela.