El kabuki, una expresión de la cultura popular

El kabuki [1] es una expresión de las artes escénicas y ha estado presente en la cultura tradicional japonesa y se ha reflejado tanto en la literatura, en la danza y en el teatro. Este tipo de teatro popular tiene un origen que se remonta a los inicios del historiografía japonesa y se relaciona directamente con el chamanismo y la religión shintoísta [2]. Para ello, hemos de retroceder hasta el periodo primitivo de genshi [3]:

«Las primeras fuentes escritas que nos hablan sobre la figura chamánica dentro del territorio japonés son chinas y están datadas del año 294 d. n. e., se encuentran registradas en las obras llamadas Historia del reino de Wei e Historia de la dinastía Han. En esta última obra del año 513 d. n. e. Encontramos en el país de Wa [4] la figura de la reina Himiko, una mujer la cual estaba bendecida con poderes mágicos y tenía en sus manos el poder de unificar el reino. El propio nombre de la reina contiene la palabra miko [5], que sería el nombre con que se conoce al chamán en Japón. Esta fuente escrita recoge diversas danzas y cánticos realizados por las gentes del país de Wa, todos ellos cargados de gran dramatismo, en lo que sería un primer paso hacia la teatralización de los ritos». (Astorga Hermida, 2008: 117).

El kabuki y su origen chamánico

Estas danzas y cánticos chamánicos acabaron por sufrir un proceso de ritualización que acabaron por transformarse en mitos. Además, en ellos aparecen seres divinos inmersos en varippintas aventuras fantásticas. Por lo tanto, nos podemos imaginar que estos cuentos maravillosos acabaron por quedar fijados en la cultura popular japonesa.

Precisamente, toda esta recreación de leyendas provocaron la aparición de unos personajes estereotipados para poder transmitir al público unos valores colectivos. Su visualización provocaba un efecto de catarsis colectiva al igual que sucedía con el teatro en el campo de la alta cultura. Recordemos que los espectadores conocían perfectamente el argumento de la obra. Así que el público conocía perfectemante el final de cada uno de los personajes (ibid.: 118).

El kabuki, su evolución histórica

Para conocer  el significado cultural del kabuki  hemos de avanzar unos cuantos siglos más adelante. Después de un largo proceso de desarrollo y de evolución, este tipo de teatro empieza a adquirir sus características reconocibles durante el periodo Edo [6], una era en que Japón fue dirigida políticamente por la familia Tokugawa. El 20 de febrero de 1607, IZUMO no Okuni, sacerdotisa del templo de Izumo, se presentó ante TOKUGAWA Ieyashu.

Esta sacerdotisa bailó una danza excéntrica y provocativa, dando origen al kabuki tal y como lo conocemos en la actualidad. Además, con la llegada al poder de esta dinastía, el país entró en un periodo de aislamiento. Durante este periodo, el país desarrolló su propia personalidad cultural a partir de toda la influencia china recibida en periodos anteriores. No obstante, existió una fuerte censura, y el tabú fue una poderosa arma para controlar a la población (ibid.: 119).

Pero volviendo al origen etimológico de la palabra kabuki, este nos remite a un sentido refinado de la danza y de la música. Pero a partir de Edo adquiere un significado añadido, ya que el ki [7] de kabuki adquiere un nuevo significado al relacionarse directamente con una mujer habilidosa en el entretenimiento al tocar un instrumento, muy parecido al concepto de geisha, la dama de compañía versada en las artes.

El kabuki, una forma de vida entre la prostitución y la promiscuidad

Con el paso de los años, este arte escénico se vuelve más popular y empieza a adquirir connotaciones vulgares en el sentido de ser un tipo de espectáculo considerado radical. Por este motivo, aparecen nuevos términos para indicar un comportamiento disoluto como por ejemplo el término de uwa-kawuki (Shively, 1957: 146).

También, hay que tener en consideración que tanto  el kabuki,  como la danza del kabuki odori [8] empezaron a relacionars con la prostitución femenina. Las actrices estaban ataviadas con extravanges vestidos de baile que provocaban a los espectadores. Sin embargo, estas actrices empezaron a tener su réplica masculina. Los llamados kabuki ko  [9] y los kabuki wakashu [10] acabaron per referirse para calificar a una juventud díscola que gozaban manteniendo relaciones homosexuales (Astorga Hermida, 2008: 120).

Por último, presentamos la figura de los llamados kabuki mono [11]o kabuki hito [12], personas que ya no son jóvenes, pero que llevan una vida disoluta y que con el paso del tiempo también llegó a significar malhechor o rufián. Pero lejos de ser un término negativo, este se convirtió en un término reivindicativo en la lucha social y política (ibid.:121).

El kabuki, los rōnin y el conflicto social

A nivel político, el régimen de los Tokugawa también tuvo diferentes rebeliones interiores que intentaron socavar las bases de su poderío económico y militar. Precisamente, las artes escénicas fueron un arma de doble filo. Los kabuki mono utilizaron el teatro kabuki para romper las reglas establecidas y muchos de los miembros de este grupo fueron samuráis errantes, los rōnin [13], que formaron parte de estas revueltas.

Muchos de aquellos guerreros, que se quedaron sin trabajo, acabaron por dedicarse al teatro y a buscarse la en los suburbios de las capitales.  El periodo Edo fue un periodo de paz y de tranquilidad, que permitió una estabilidad económica y social para Japón.  Además, la paz de los TOKUGAWA ayudó a consolidar la cultura tradicional japonesa tal y como la conocemos en la actualidad. Podemos afirmar  que en esta era se consolidaron las cuatro grandes artes escénicas japonesas: el kabuki, , bunraku y bugaku (ibid.: 121).

El kabuki y la prohibición de la participación de la mujer

Figura del onnagata.

Pero el kabuki acabó siendo relacionado con un tipo de vida díscolo, pendenciero que ayudaba a fomentar la prostitución femenina. Después de las obras, muchos de los espectadores buscaban comprar los favores sexuales con las actrices de las obras. Tras los escándalos de índole sexual que se producían en los barrios donde el kabuki triunfaba, el gobierno del Bakufu prohibió que las mujeres actuaran en dichas obras.

Para cubrir esta prohibición apareció la figura de la onnagata [14], actores masculinos, que se especializaron en papeles femeninos. Por otro lado, la ley promulgada por el gobierno de los Tokugawa obligó por sistema a catalogar por sexo, edad y personalidad a los actores y así obligarles a especializarse en diferentes papeles:

«[…] Este establecimiento de roles fue una idea dictaminada por el bakufu japonés. Esta ley obligo cataloga por edad, sexo y personalidad a todos los actores, obligándolos a especializarse en uno o dos roles, wakaoyama para el papel de hermosa mujer, tachiyaku para el papel de hombre, yakkogata para el papel de sirviente, dokeyaka para los papeles cómicos y bufonescos y por último katakiyaku para los villanos» (ibid.: 125).

El resultado final de esta prohibición no fue más que la de potenciar las relaciones homosexuales entre los espectadores que acabaron por encapricharse de la onnagata de la obra representada. Estos amoríos clandestinos fueron reflejados en la obra El gran espejo de amor entre hombres de IHARA Saikaku. Las relaciones se producían entre los jóvenes actores con una juventud efímera, evocando, en cierta manera, el mono no aware [15], aderezado con el concepto de nanshoku [16].


Notas y comentarios

[1] 歌舞伎, estos caracteres chinos nos remiten directamente a las acciones de cantar, bailar y actuar.

[2] Sería un periodo comprendido entre el 250 ane, hasta el 710 dne.. Son los periodos de jomon, yayoi y kofun.

[3] 原始, término construido a partir de los caracteres de «primitivo», «origen», y el carácter de «empezar» e «inicio».

[4] 和, antiguo carácter chino que designaba a Japón, de este nombre derivó Yamato (大和, gran país de Wa). Actualmente el nombre oficial de Japón es Nihon o Nippon, de la unión de los caracteres de Sol y origen (日本), de aquí el nombre del País del Sol Naciente.

[5] 巫女, sacerdotisa o mujer chamán y que está relacionada con la religión sintoísta.

[6] 神楽, palabra formada por los caracteres de dios y música. Podemos traducir su significado como el de música sagrada, relacionada con la religión sintoísta.

[8] 歌舞伎踊り, lit. baile del kabuki.

[9] 歌舞伎子, lit. los chicos del kabuki.

[11] 歌舞伎者, lit. las personas del kabuki.

[12] 歌舞伎人, sinónimo del término anterior.

[13] 浪人, samurai que no tiene señor a quien servir.ç

[14]女形, lit. forma o figura de mujer.

[15] 物のあはれ, es el ensalzamiento de la emoción provocada por la exaltación de lo efímero, desde el brote de las flores de los cerezos en primera, o los ciruelos en el otoño. Por extensión también es una evocación a la juventud perdida por el paso del tiempo. También fue un recurso poético durante el periodo clásico de la lírica japonesa entre los siglos VIII al XII, el periodo de Heian. Con el paso del tiempo se convirtió en un valor estético del arte japonés.

[16] 男色, término relacionado con la prostitución masculina, la sodomía y el varón homosexual. Este vocablo está construido con los caracteres de hombre y el de color, pero en este caso con la acepción de belleza, sensualidad, amor y lujuría. Por lo tanto, nanshoku se podría interpretar como inclinación homosexual hacia los hombres. Además, también hay que tener en consideración un significado arcaico de este término para referirse a los que practicaban la prostitución masculina.


Fuentes:

  • Texto escrito por Sergio Paterna [CoolJapan.es]
  • Fuentes ASTORGA HERMIDA, Miguel Angel, «Kabuki: Estilos y características prncipales del teatro japonés en la época Edo», en Nuevas perspectivas de investigación sobre Asia Pacífico, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2008, pp. 117-133 | HANE, Mikiso, Breve historia de Japón, Madrid, Alianza Editorial, 2009 | SHIVELY, Donald, «Notes on the word kabuki» en BRILL, Evert Jan. (ed.) Oriens, vol. 10 (Jul. 31), Leiden, 1957, pp. 144-149
  • Imágenes Imagen cabecera:  Embajada del Japón en EspañaCírculo de Bellas Artes | Imagen 01 | Imagen 02 |

Acerca Sergi Paterna

Blogger, traductor y divulgador de la cultura japonesa en Barcelona. Graduado en Estudios de Asia Oriental - Japón - por la Universitat Autònoma de Barcelona, Máster en Lingüística Teórica y Aplicada por la Universidad Pompeu Fabra y en estos momentos cursando el programa de doctorado en Comunicación e Interculturalidad por la Universidad de València. Lector de manga desde los noventa gracias a series como "Hokuto no ken" y fan del anime desde la primera emisión de "Harlock" por televisión. Mi sueño, no perder la esperanza de poder vivir algún día de todo esto.

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