El kamon en el Japón contemporáneo

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Biombo con pintura de la batalla de Sekigahara.

Antes de desarrollar convenientemente la entrada de hoy sería adecuado preguntarse qué es un kamon. De forma semejante a la heráldica europea, el kamon -también conocido como mon- se trata de un símbolo identificativo relacionado con algún colectivo humano. En cuanto al espectro cronológico, es cierto que durante el periodo Heian podemos hablar de “protokamon” pero su inercia no se generalizaría hasta que en Japón los usos militares desplazaron la fina liturgia propia de ritsuryō. Fue entonces cuando los diversos clanes comenzaron a diferenciarse en batalla mediante el uso de insignias, entre las que destacaron el Ageha Chô, símbolo presuntamente atribuido a los Taira; el Maru-ni Sasarindo de los Minamoto; el Mitsu Uroko de los Hojo; el Kiri de los Ashikaga, y sobre todo el Marumi Mitsuba Aoi, emblema de los shogunes Tokugawa. Todos estos kamon pasaron a formar parte de un imaginario visual estrictamente japonés, y tan sólo por debajo en popularidad y relevancia del llamado Kikumon, perteneciente al Mikado.

Marumi mitsuba aoi (Casa Tokugawa)
Marumi mitsuba aoi (Casa Tokugawa)

Por otra parte, aunque sus elementos visuales hayan pervivido hasta nuestros días, es notorio que la heráldica europea es un lenguaje muerto desde hace casi doscientos años. Ciertamente hay equipos de fútbol o algunas instituciones que aún persisten en el uso de escudos, pero habríamos de subrayar que lo hacen de un modo casi disfuncional, inorgánico o acartonado, lejos en definitiva del papel jugado en las edades medieval y moderna. En contraste está el caso del kamon, que a pesar del agnosticismo mostrado por parte de la población nipona actual, pervive a base de valores y costumbres inculcados durante siglos, e imposibles de borrar tan rápidamente. De este modo el antiguo sistema Ie proveniente del confucionismo o el culto a los antepasados proclamado por la ley shinto, hacen de la familia y por extensión de sus símbolos un objeto de recuerdo perpetuo, y en consecuencia, más vivo que en el caso occidental.

Logo de Mitsubishi
Logo de Mitsubishi

Pero no sólo lo familiar sustenta este código ancestral. La práctica de las artes marciales contribuye muy activamente al mantenimiento de la heráldica japonesa, ya sea porque los maestros son directos descendientes de samuráis, o bien porque los alumnos, al llegar a ciertas cotas de especialización, se ganan el derecho a portar las insignias del dōjo. Además es muy interesante el uso del kamon por parte de compañías como pudieran ser Kadokawa o Mitsubishi.  Si nos fijamos el papel jugado por las grandes empresas en el panorama económico actual es hasta cierto punto comparable a la incidencia de los daimyo del periodo Muromachi sobre el archipiélago. Al fin y al cabo la influencia de las megacorporaciones poco a poco está reemplazando a los Estados -los daimiatos no dejaban de ser esto- como verdaderos jueces y dinamizadores del sistema actual. Lo llamativo es que la pertenencia a una empresa es en Japón similar al sentimiento que provoca formar parte de una familia. Es decir, la estructura piramidal empresarial de aquel país está diseñada para que los jefes asuman una figura paternalista, y se incide en que el honor y el buen nombre de la asociación se hallan por encima de los intereses particulares.

Bandera de la prefectura de Saga.

Así pues, a diferencia de cómo sucede en la heráldica europea, la permeabilidad del kamon lo ha capacitado para adaptarse continuamente a las cambiantes coyunturas del país. Por si fuera poco estos signos apenas han cambiado con el paso de las generaciones, lo cual,  salvo excepciones concretas, nos induce a pensar que el mon no logra su prestigio en función del clan que representa, sino que más bien diversos elementos folclóricos actúan para que alcance un valor intrínseco. Dicho de otro modo, la independencia del símbolo japonés ha permitido que su uso no se haya visto resentido; algo sin duda especialmente valorable, sobre todo en un país donde las influencias extranjeras cada vez condicionan más hondamente las ancestrales costumbres del viejo Yamato.


Fuentes

  • Textos consultados de: Turnbull, S. (2002). Samurai Heraldry. Osprey Publishing. Oxford.  | Míguez, A. (2013). El Mon. Una breve historia de la heráldica japonesa. Historia y Genealogía, nº 3.
  • Imágenes extraídas de: Wikipedia.
Bio del autor

Antonio Míguez

Antonio Míguez Santa Cruz, profesor colaborador honorario de la Universidad de Córdoba y miembro del Grupo de investigación de Frontera Global de la Universidad de Alcalá. Sus líneas de investigación giran en torno al contacto entre ibéricos y japoneses durante los siglos XVI y XVII, así como sobre el Cine fantástico japonés. Ha sido autor de varios artículos de revistas científicas y episodios de libro, además de organizar congresos y seminarios de temática japonesa.