Heian: literatura y estética en la Corte Imperial

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Imagen de "Genji Monogatari"

Durante la era Heian (794-1185) se continuó desarrollando la literatura escrita nacida en el periodo anterior, el Nara (712-794). Precisamente este nuevo periodo histórico se convirtió en el periodo clásico de la literatura japonesa. Fue una época en la cual la nobleza tuvo todo el control político.

En el siglo VIII se escribieron los primeros textos en japonés: el kojiki (712), el Nihon Shoki (720) y el Manyōshū (712-759). Todo esto, aderezado por la influencia cultural del Imperio Chino, la dinastía Tang (618 – 907), sirvió para construir el llamado Yamato Damashii o el Wakon Kansai.

El nacimiento de la literatura en la Corte Imperial

La era Heian se extendió cronológicamente durante los siguientes cuatro siglos. La Corte, encerrada en su propia burbuja cultural, desarrolló el arte y la literatura. El Emperador fue la máxima autoridad de palacio pero, de facto, el poder verdadero era ejercido por los ministros de la izquierda o de la derecha. La figura imperial llegó a convertirse en una marioneta de los intereses políticos de cada momento.

Los nobles de Heian fueron los autores, protagonistas y consumidores de las obras producidas. Pero para aumentar su influencia política, se emparentaban con la familia imperial, siendo los Fujiwara la familia que más eficientemente consiguió medrar. Este clan tuvo entre sus miembros a mujeres convertidas en madres y esposas de emperadores.

Tras el traslado de la capital de Nara a Heian, la Corte se instaló y se aisló en una burbuja alejada de la población. Las otras clases eran explotadas para mantener a la élite. Se podría decir que la Corte Imperial de Heian fue la Versalles japonesa del siglo VIII. El palacio se convirtió en un lujoso mundo artificial que estaba alejado de la realidad social del Japón de aquel periodo.

Una literatura por y para mujeres

Precisamente en Heian nació una nueva forma de escritura para potenciar el japonés escrito. Fue un sistema creado por las mujeres de la Corte para poder escribir en japonés. Las mujeres de la nobleza no tenían acceso al estudio del sistema de escritura chino, solo reservado a los nobles de la Corte. Este nuevo sistema de escritura fue el kana, el sistema de escritura silábico japonés más conocido como hiragana.

Los principios estéticos y culturales de este periodo se asentaron en el año 905 con la publicación del Kokinshū. Con la publicación de esta obra, se dio a los kana el prestigio social que necesitaba para institucionalizarse, una acción que se produjo gracias al apoyo imperial y que un siglo después ofrecería una literatura escrita de una calidad excelente.

La literatura de Heian fue una literatura de mujeres para mujeres. Durante siglos ellas fueron las transmisoras de la tradición oral,  más  conocidas como kataribe. Con el paso del tiempo se convirtieron en las damas de compañía, las uneme o nyōbō.

El anonimato de las mujeres

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Pabellón del Fénix

La mayoría de estas mujeres cortesanas  fueron anónimas ya que no participaban de la vida pública de la Corte Imperial de Heian. Por lo tanto esta vida pública vinculada a la política era masculina,  pero las mujeres de la Corte vivían muy cerca de los círculos de poder. Ellas se convirtieron en  las damas de compañía de las emperatrices o eran las amantes de los emperadores. Algunas de ellas acabaron por convertirse en escritoras.

Los textos que se producían estaban dirigidos a la propia Corte y ofrecían unos valores y una estética femeninas basadas en la delicadeza, ternura y sutileza. Todas ellas vivían una vida ociosa dedicada a la escritura, la poesía y los diarios personales escritos en kana dando un importante empuje al desarrollo literario del japonés escrito.

¿Qué obras cabe destacar de este periodo? Serían los siguientes títulos: el Kagerō nikki, Makura no sōshi de Sei Shōnagon; Murasaki Shikibu Nikki; Izumi Shikibu Nikki; Sarashina Nikki y el famoso Genji Monogatari. Esta última obra está considerada, junto con el Heike Monogatari, la gran epopeya narrativa de este periodo literario clásico. En sus capítulos se reflejan todos y cada uno de los valores estéticos de este periodo. Estos dos referentes literarios son comparables a lo que representan La Iliada y La Odisea en la literatura europea.

Así que la literatura de Heian fue escrita por y para la élite hegemónica. Los nobles eran superiores al resto de la población, por lo tanto, eran los únicos capacitados para gobernar. La nobleza estaba formada por los llamados yoki hito o «gente bien», siendo esta clase social una elite que justificaba su poder por ser una «nobleza de grado» al estar en la cúspide de la jerarquía social.

La «gente bien»: la élite cultural

Como ya hemos mencionado previamente, la sociedad de Heian era una sociedad elitista. La clase dirigente se consideraba superior al resto de la población. Para ello tuvo mucho que ver las religiones como el sintoísmo, el confucionismo y el budismo. Estas religiones defendían la creencia de que existía una jerarquía ascendente vinculadas con la virtud y la cuna. Se consideraba que esto era así porque así tenían que ser.

En realidad fueron un conjunto de actitudes que cortaban de raíz cualquier ambición personalista, pues este tipo de ambición podía atentar contra el orden establecido. Así se mantenía el control político del clan Fujiwara. Gracias a esta forma de pensar y de actitud frente a la vida, la cultura de Heian fue increíblemente brillante.

La literatura de Heian tuvo como instrumentos de creación artística la escritura de los kana. Por otro lado, la nacionalización de la poesía japonesa, waka, ayudó a esta institucionalización. Además, también fue una herramienta para justificar esta forma de vida que se basaba en el refinamiento y el buen gusto que se aplicaron en el día a día de palacio.

Actualmente observamos esta época histórica japonesa como algo etéreo e irreal. Fue una sociedad ordenada a través de las ceremonias, los vestidos, los pasatiempos y la caligrafía. La función básica era crear belleza y ser capaz de apreciarla. Eso se conseguía dominando las normas estéticas de la vida cortesana. Los nobles se consideraban a sí mismos como los yoki hito o «gente bien».

La estética del «mono no aware»

Flor de cerezo, belleza efímera.
Flor de cerezo, belleza efímera.

El esteticismo japonés se formó y alcanzó su esplendor en Heian. En el siglo X se consolidó un círculo cultural  de estetas japoneses y empezando a ganar importancia la correspondencia. Las cartas perfumadas y escritas bellamente contenían poemas. El papel utilizado era el adecuado a cada ocasión. En este periodo fue cuando nació el interés por la contemplación  de los cerezos o de la Luna.

Fue una estética que pasó de generación en generación hasta llegar a nuestros días. Además, esta contemplación generó un expresionismo literario que se basaba en la sinceridad, el makoto, y formó una actitud frente a la vida que evolucionó en el concepto del mono no aware.

El mono no aware surge cuando el corazón vibra por una fuerte emoción que provocaba la intensidad de los sentimientos al contemplar un determinado objeto. No sería más que un sentimiento profundo por las cosas. Fueron especialmente esenciales los conceptos de la fugacidad y transitoriedad. La «gente bien» se deja llevar por este concepto estético, así que no serán nunca ni egoístas ni insensibles. Aunque este esteticismo ganó importancia en la sociedad de Heian, esta no dejó de ser ostentosa, egocentrista y profundamente individualista.

Se podría decir que en la literatura de Heian se produce el máximo desarrollo del mono no aware. También se consideró como símbolo distintivo del buen gusto y del saber estar de las clase noble ante la vida regalada. La observación de la naturaleza y de los ritos sociales hicieron de la vida contemplativa una experiencia sublime ante la brevedad de la vida mortal.


Fuentes:

  • Textos consultados de: Claves y Textos de la Literatura Japonesa: una introducción (2007) de Carlos Rubio, editorial Cátedra, Madrid | Cuentos de Ise (2010), prólogo y traducción de Jordi Mas López, editorial Trotta, Madrid | Texto escrito por Sergio Paterna [CoolJapan.es]
  • Imágenes extraidas de Wikipedia
Bio del autor

Sergio Paterna

Blogger, traductor y difusor de la cultura japonesa. Graduado en Estudios de Asia Oriental - Japón - en Universidad Autónoma de Barcelona y finalmente magíster en Lingüística Teórica y Aplicada por la Universidad Pompeu Fabra.

  • Paqui González

    Pensar que ya hace más de mil años y ese mono no aware sigue vivo, impresiona.
    Para los que quieran profundizar en el tema, déjame que recomiende este libro :
    “Los valores estéticos en la cultura clásica japonesa” de Federico Lanzaco Salafranca en Editorial Verbum.Por 12€ y en 160 páginas donde podemos descubrir (y maravillarnos) con todo lo que nos cuenta de una forma entretenida y muy didáctica.
    Sergio, gracias por tu trabajo.