Hokusai, el artista de ukiyo-e más internacional

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La gran ola de kanagawa Hokusai

El 10 de mayo se cumplen 167 años de la muerte de Katsushika Hokusai (1760-1849), un pintor y grabador japonés que trabajó adscrito a la escuela ukiyo-e durante el periodo Edo. Quizá es de los más famosos artistas de las «pinturas del mundo flotante» conocidos fuera de Japón por su prolífica obra que abarca una gran variedad de temáticas. Si queréis aprender algo más sobre el autor de la «La gran ola de Kanagawa», no dejes de leer.

Vida y obra

Hokusai, conocido originalmente como Tokitaro, nació en 1760 en Honjo, al este de la ciudad de Edo (actualmente Tokio). De sus predecesores no se tiene información, pero sí se sabe que el joven grabador fue adoptado a corta edad por un prestigioso artesano de la capital, Nakajima Ise. Con él aprendió el oficio trabajando de aprendiz, y posteriormente se convirtió en su legítimo heredero.

Por otro lado, durante su juventud trabajó como vendedor en una librería, lo cual le dio acceso al taller de grabado que esta tenía. De este modo, ya desde temprana edad, Hokusai estuvo muy influenciado por el mundo de la impresión y el grabado, además del comercio, lo cual marcó enormemente su vida.

De hecho, se sabe que a partir de 1778 se convirtió en discípulo de Katsukawa Shunsho, un maestro de la escuela ukiyo-e. De él aprendió a trabajar la xilografía, el grabado en planchas de madera. Este, al contrario de lo predominante en las xilografías europeas, estaba realizado a color, mezclando varias tintas. Por ello, se realizaban diferentes planchas de grabado, atendiendo a cada uno de los colores que compondrían la imagen final.

En este caso, Hokusai comenzó su obra por uno de los elementos más complejos de composición, el retrato. El joven artista se especializó en retratar actores de teatro kabuki, mostrando escenas con gran dinamismo. Estas fueron publicadas bajo su primer seudónimo, Shunro. Durante este periodo, utilizaba la técnica del uki-e en sus composiciones, donde aparecían paisajes en los que se empleaba la perspectiva, influencia sin duda del contacto con Occidente en periodos anteriores de la historia.

Años después, vemos en Katsushika un cambio de rumbo en su carrera. Y es que este comenzó a centrarse en el género del surimono, el cual consistía en la publicación de tarjetas y postales destinadas a ocasiones especiales del año, donde se presentaban actividades festivas, avisos varios o felicitaciones. En la mayoría de los casos, estos iban acompañados de poesía, encargadas en muchos casos por los gremios de poetas con la finalidad de ilustrar al ganador de un concurso.

Fue tan solo unos años después, en 1793, cuando el artista comenzó a experimentar grandes cambios personales en su vida. La muerte de su maestro Katsukawa Shunsho, además del fallecimiento de su esposa, dejándolo a cargo de sus tres hijos, marcó profundamente su vida. Años después volvería a casarse, adoptando su seudónimo más conocido: Hokusai. Con este cambio de nombre comenzó su época orada de trabajo, la cual duró más de cincuenta años.

Esta nueva etapa coincide con el periodo cumbre del género ukiyo-e o «pinturas del mundo flotante». Aquí el grabador japonés realizó todo tipo de trabajos, desde tarjetas a libros ilustrados o pinturas, pasando por libros de bocetos, eróticos, ilustraciones de poemas, etc. Al contrario que algunos de sus contemporáneos como Utamaro, Hokusai se centró más en temas paisajísticos o de corte histórico, donde la figura humana desempeñó un papel secundario.

yomihonCon el comienzo de siglo, Hokusai comenzó la ilustración del yomihon, un tipo de novelas de corte histórico y de alto nivel intelectual. En este caso, su estilo comenzó a subrir cambios importantes, siendo los más acusados entre 1806 y 1807. Su figura tomó empaque al especializarse en temas clásicos, como los samuráis o la representación de temas de origen chino. De este modo comenzó a alejarse del ukiyo-e.

A partir de 1812, tras la muerte de uno de sus hijos, comenzó a trabajar en la ilustración de libros con creaciones prediseñadas. Su estilo se volvió rápido y desenfadado, pudiendo verse por ejemplo en Lecciones rápidas al dibujo simplificado. Este tipo de iniciativas atrajo a un gran número de alumnos a su taller. Al final de su vida, tuvo tanta fama que incluso fue convocado ante el Shogun para mostrarle sus habilidades artísticas.

El monte Fuji

De entre las obras de Hokusai podemos encontrar grandes obras de lo más variado pero, sobre todo, una constante en ellas, el monte Fuji. Y es que el artista japonés realizó varias series con este icono como motivo principal. Entre ellas podemos destacar «Treinta y seis vistas del monte Fuji» o «Cien vistas del monte Fuji».

Esta representación no es arbitraria, sino que está relacionada con sus creencias religiosas. Y es que el Fuji ha estado vinculado tradicionalmente con la vida eterna, especialmente a partir de El cuento del cortador de bambú. Además, desde el siglo VII se considera una montaña sagrada para el sintoísmo. La muerte del monje budista Jikigyō Miroku (1671-1733) hizo que se convirtiera también en un lugar de devoción para la religión budista, practicada por el artista japonés.

Por todo ello, este monte ha sido la inspiración fundamental para la obra de Hokusai, así como para otros grandes maestros del arte japonés como son Hiroshige (1797-1858), que presentó las «Cincuenta y tres estaciones del Tōkaidō». Utagawa Kuniyoshi (1798 – 1861) también realizó algunas representaciones del monte Fuji.

Sin embargo, la más conocida de todas ellas es la «Gran ola de Kanagawa de Hokusai», ya que con ella alcanzó gran fama a nivel internacional, tras la apertura de Japón al exterior a partir del periodo Meiji. Esta obra, perteneciente a la serie «Cien vistas del monte Fuji», realizadas en 1834, es una de las más icónicas ilustraciones del grabador japonés, que de hecho ha inspirado creaciones más contemporáneas como el logotipo de Quicksilver.

100 vistas al Monte Fuji

Hokusai y el manga

A pesar de la gran importancia que tienen los paisajes y las ilustraciones de corte histórico en la obra de Hokusai, ninguna de ellas ha sido la más grande en volumen de trabajo. Este título corresponde a la recopilación de dibujos y obras suyas en nada menos que 15 volúmenes llamados Manga. Se trata de una colección de cerca de 4000 dibujos diferentes donde aparecen paisajes, fauna, flora y por supuesto escenas de la vida cotidiana.

Estos dibujos, realizados ya con una avanzada edad, se creen en muchos casos como el precedente del manga moderno, el cómic de origen japonés. Ciertamente, Hokusai acuñó el termino para referirse a sus bocetos, pero estos no se conectaban entre sí con ninguna historia, tal como lo hace el cómic. Por lo tanto, a pesar de que comparten el mismo título, no puede considerarse como el origen del manga moderno.

Influencias

Ya para finalizar, podemos recordar la enorme repercusión que ha tenido y tiene Hokusai en la historia del arte. Tal como se menciona en la entrada sobre el periodo Meiji, al abrirse Japón al exterior, todo su arte, tradiciones y cultura comenzaron a influir enormemente en Occidente. Con esto, la obra del artista japonés llegó hasta Francia, donde influyó enormemente en los movimientos de vanguardia, en especial, al impresionismo de Monet o Van Gogh entre otros.

Así mismo, la obra de Hokusai ha permanecido viva en el arte nipón, siendo hoy un referente turístico, además de una gran influencia para artistas contemporáneos del país del sol naciente. Aquí podemos citar algunos de los homenajes que se ha hecho a su obra, como por ejemplo este pequeño cortometraje sobre el Chōjugiga realizado por Studio Ghibli a partir de los bocetos del artista. Esperemos que la obra de este artista siga viva en la memoria colectiva de las futuras generaciones, asegurando la aparición de grandes maestros como él.


Fuentes:

Bio del autor

Macarena Torralba

Licenciada en Bellas Artes en la U. de Sevilla, actualmente es doctorando en la misma universidad. Estudiante de diseño y apasionada por el arte y la cultura nipona.