Iitokodori e identidad nacional japonesa (II)

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Bienvenidos a la segunda parte del artículo «Iitokodori e identidad nacional japonesa». En esta ocasión, la atención se centra en la modernización japonesa (Meiji) y la posguerra (Sengo). Dos épocas en las que la adaptación de elementos foráneos es especialmente relevante.

A lo largo de la era Meiji (1868-1912) se modernizó el país. La industrialización alcanzó el nivel de los países más desarrollados, hasta el punto en que derrotaron a Rusia en 1905: un hecho que cambio la percepción que se tenía de Japón. Desde entonces, se le equipara con las potencias occidentales.

Por otro lado, durante la postguerra (desde 1945 a la actualidad) la influencia estadounidense en Japón no ha hecho más que aumentar. Desde luego, la ocupación es el punto culminante. Sin embargo, desde entonces ambos países han estrechado sus relaciones.

Ukiyo-e de la guerra ruso japonesa. Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/c/ce/Battle_of_Pyongyang_by_Mizuno_To.jpg/650px-Battle_of_Pyongyang_by_Mizuno_To.jpg
Ukiyo-e de la guerra ruso japonesa.

Mirando a Occidente

Tradicionalmente, China ha sido la principal exportadora de cultura a Japón (escritura, filosofía, etc.). Una dinámica que cambia abruptamente entre 1853 y 1858. La primera fecha hace referencia a la llegada del Comodoro Perry a las costas japonesas, con sus famosas naves negras. La segunda se refiere al Tratado de Comercio con Estados Unidos.

Se lanza un programa de préstamos culturales que ya no miran hacia China. El mundo ha dejado de ser sinocentrico. El modelo a imitar son las potencias occidentales. El cambio de paradigma se aprecia incluso en la palabra para referirse a China. El país del centro (中国: chuugoku) pasa a adquirir la denominación occidental de China (シナ: shina). Japón mira desde el prisma occidental y a China le toca una posición de inferioridad.

Modernización

La fortaleza de las potencias occidentales sitúa la modernización como objetivo a conseguir. La Industrialización y el avance tecnológico son prioritarios. Además, Japón se integra en la estructura internacional occidental. La política aislacionista (sakoku) del shogun es abolida. En poco tiempo la nación japonesa experimenta un cambio significativo. Trece años después de la entrada de las naves negras se aprecian multitud de cambios. El propio gobierno del bakufu es derrocado.

La primera parte del artículo ya explica el significado de iitokodori. Esto es, tomar los elementos más apropiados e integrarlos. Esto es lo que sucede durante el proceso de modernización japonesa. Se toman aquellos elementos que mejor se integran a la tradición autóctona. Por ejemplo, la promulgación de una constitución era necesaria para la modernización. En este caso, se toma la constitución prusiana. Un modelo autoritario que se adapta a la tradición japonesa.

La misión Iwakura es un ejemplo muy ilustrativo de la época. Una misión diplomática que da la vuelta al mundo. El objetivo era aprender de los países occidentales.

Foto de la Misión Iwakura Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7a/Iwakura_mission.jpg
Foto de la Misión Iwakura.

Valorando la tradición

Sin embargo, en determinado momento esto fue demasiado lejos. El país estaba sufriendo una vertiginosa occidentalización. Por ello, surge el lema wakon yosai (espíritu japonés, técnica occidental). Algo que ilustra a la perfección el concepto de iitokodori. Lo exterior se altera. El espíritu se mantiene.

El objetivo era atemperar la occidentalización para no perder la propia cultura. El Reescripto Imperial de Educación (1890) tiene esa misión. En él se apuesta por la moral confuciana. Opuesta a valores occidentales como el materialismo o la atomización.  Se intenta adquirir lo útil de la modernización. Además, se pretende incorporarlo al pensamiento japonés sin que altere éste.

La posguerra: Estados Unidos y Japón

Hasta aquí la influencia occidental era europea y estadounidense. Sin embargo, después de 1945 la influencia del segundo prevalece. La ocupación del ejército es de vital importancia. Sin embargo, la influencia va más allá de la ocupación territorial. Existen toda una serie de programas, encaminados al intercambio cultural entre ambos países.

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La propia ocupación es adaptada para beneficio japonés. La primera exportación japonesa da cuenta de ello. Se trata de un jeep del ejército estadounidense. El material con el que se construye son las latas de comida vacía de los soldados. Este ejemplo es usado por Anne Allison para ilustrar el reciclaje japonés. Japón usó la ocupación en sentido literal y figurado, para la reconstrucción del país.

Influencia de la cultura popular estadounidense

El manga y el anime surgen durante la posguerra. El primero como entretenimiento barato en un Japón empobrecido. Osamu Tezuka es considerado el padre del manga. Un autor que admiraba a Walt Disney y que influyó en su trabajo. La influencia de la cultura popular estadounidense también se aprecia. Los propios soldados la traían consigo. Chicles, cómics, música, etc.

Precisamente, las bases norteamericanas son el lugar de consumo de esta cultura. Una costumbre que prevalece hoy día. Multitud de jóvenes se reúnen todavía en Harajuku o Yoyogi. Lugares en los que se situaban bases norteamericanas. No hay duda pues de la capacidad de adaptación de la cultura japonesa. Toma elementos foráneos y los integra en su cultura. Sin embargo, el producto híbrido resultante mantiene una fuerte identidad japonesa, íntegra y característica.


Fuentes:

  • Textos consultados: Antonio Blat (2016), Iitoko dori: seña de identidad japonesa desde el siglo VII hasta la difusión del anime; Anne Allison (2006), Millenial Monsters. Japanese Toys and the Global Imagination. | Texto realizado por Antonio Blat [CoolJapan.es]
  • Imágenes extraídas de: Wikimedia
Bio del autor

Antonio Blat

Licenciado en Historia por la Universidad de Valencia (2013), durante este periodo disfruta de una beca que le permite estudiar en la Universidad de Waseda (2012-2013). Al volver de Japón, cursa el Máster Universitario en Estudios de China y Japón: Mundo Contemporáneo en la Universitat Oberta de Catalunya (2015). En la actualidad es doctorando en el departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Valencia y miembro de GEINTEA (Grupo de Estudios: Interacciones Asia-Europa de la Universidad Complutense de Madrid).