Juegos y espectros, un pasatiempo veraniego

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kowai

Durante el verano en Japón se pega al cuerpo un calor sofocante. Aunque nos escondamos en la sombra, no hay mucha diferencia de temperatura entre las zonas de sol y las cubiertas debido a la humedad. Sin embargo, hay varias maneras de refrescarse sin depender del aire acondicionado ni el ventilador: poner una campanilla de cristal o hierro que produce sonidos cristalinos, derramar agua fuera de casa para que cuando el agua se evapore la temperatura baje un poco, poner los pies en una palangana con agua fresquita… Pero el arma definitiva es experimentar algo de miedo.

Durante el período caluroso, en la televisión retransmiten cuentos de terror en forma de relatos, dramas reproducidos a partir de experiencias terroríficas de los televidentes, películas de terror, etc. Tras los escalofríos, la temperatura corporal baja considerablemente, o por lo menos nos puede dar esa sensación.

Os presento algunos métodos para enfriarnos de manera psicológica como si fuera un pasatiempo veraniego:

Kimodameshi

¿Atravesar un túnel a oscuras se puede considerar kimodameshi?
¿Atravesar un túnel a oscuras se puede considerar kimodameshi?

El kimodameshi es un tipo de juego o prueba de valentía donde los supuestos valientes visitan lugares siniestros con fama de apariciones fantasmales o acontecimientos paranormales, llamados shinrei spot (心霊スポット, shinrei es espíritu y spot es «punto» en inglés), como antiguos hospitales, casas en las que hubo un asesinato, casas abandonadas, etc.

En el libro histórico Ōkagami (『大鏡』, «El gran espejo»), que supuestamente fue escrito en el último período de la era Heian (794-1192), ya figura el kimodameshi: el emperador de su época mandó a tres hijos del noble Fujiwara no Kaneie a una mansión sobre la que circulaba el rumor de que en ella habitaba un oni (鬼, un tipo de demonio). El hecho es que solo un hijo cumplió la misión de acudir al lugar, trayendo consigo un objeto que probó su hazaña. La historia del kimodameshi se remonta a un pasado remoto.

El kimodameshi que os he presentado arriba es de lo más escalofriante. Pensad que solo para atravesar de noche un túnel en un lugar perdido ya necesitamos reunir cierta valentía. Hay otra manera de llevarlo a cabo: en una casa encantada, lo que llamamos obake yashiki (お化け屋敷, literalmente «mansión de fantasmas»), con los amigos. Digamos que es un tipo de actividad con disfraces. Aunque un fantasma tenga un aspecto aterrador, sabemos que es un amigo. Después de jugar, podéis reíros y hasta tomar fotos como recuerdo (cuidado por si aparece una persona desconocida en la imagen).

Si no queréis esforzaros mucho para prepararlo, existen parques temáticos que tienen obake yashiki. Os dejo unos enlaces a los lugares más conocidos por alguna de sus terroríficas atracciones: Fujikyu highland (Yamanashi), Uzumasa Eiga mura (Kioto) y Tokyo Dome City Attractions (Tokio).

Sinceramente, no quiero hacer ningún tipo de kimodameshi. ¡Los fantasmas japoneses dan mucho miedo! Especialmente los de mujeres. El aspecto clásico es el de uno femenino que pronuncia la palabra urameshiya (lit. «te guardo rencor»), que lleva el pelo largo con un horrible adorno para el pelo formado por una tela blanca triangular en la frente, y que tiene la piel pálida a juego con el kimono blanco, que lleva las solapas ajustadas en sentido contrario al habitual de las mujeres vivas. En los retratos fúnebres budistas solían presentar a los cadáveres de esa forma.

Cambiando de tema, ¿existe una manera de contactar con los espíritus?

Kokkuri-san

Una especie de ouija
Un tablero de kokkuri-san.

Se trata de una especie de tablero para practicar el espiritismo, lo que se conoce en España como la ouija. Durante una época se volvió bastante popular entre los estudiantes de secundaria. No es un juego típico para practicar durante el obon, pero debido a su relación con los espíritus, os hablaré de él.

En Japón se cree que es un método de comunicarse con el espíritu del zorro. En la secta Inari, una rama sintoísta, los zorros blancos se consideran los mensajeros de dios Inari. Desde antaño se dice que los zorros engañan a los humanos transformándose en hombres, aunque no he podido encontrar la relación entre el espiritismo japonés y los zorros. De todas maneras, aunque los zorros reales son bonitos, los que salen en los cuentos son muy ladinos y, francamente, no transmiten buena imagen en absoluto.

Para practicar el Kokkuri-san se necesita cierta preparación. Sobre la mesa se coloca una moneda de diez yenes y un tablero en el que figuran escritas las respuestas «Sí» y «No» en japonés; el símbolo sintoísta del torii, que es una puerta roja tradicional que en este caso divide el mundo profano y el sagrado; los caracteres de hombre y mujer; los números (desde el 0 hasta el 9) y el silabario hiragana.

Para comenzar, se coloca la moneda de diez yenes sobre el torii. Los participantes tocan la moneda de diez yenes con su dedo índice y comienzan la sesión llamando: «¡Kokkuri-san, Kokkuri-san! ¡Ven, por favor!». A continuación, la moneda se mueve hacia el «Sí». Ese es el signo de la llegada del espíritu. Los participantes pueden preguntarle todo tipo de cosas. Conocerán la respuesta de Kokkuri-san a través del movimiento de la moneda sobre las letras. Al acabar la sesión, todos dicen a coro: «¡Kokkuri-san, Kokkuri-san! ¡Vete, por favor!», y esperan hasta que la moneda regresa al torii.

¿Creéis en estas cosas? Quizá alguno de nuestros lectores lo ha practicado en alguna ocasión…

Hyaku monogatari

Jyunji Inagawa es conocido como un buen narrador de kaidan.
Jyunji Inagawa es conocido por ser un buen narrador de kaidan.

«Hyaku» es cien, «monogatari» es cuento, historia. Es decir hyaku monogatari significa «cien cuentos». No suena nada siniestro, ¿verdad? Pero los cien cuentos son kaidan (怪談), que significa cuentos de terror, fantasmales y macabros. Hyaku monogatari consiste en un tipo de reunión para contar y escuchar cien kaidan. La tradición del hyaku monogatari tiene siglos de historia: en 1677 se publicó Shokoku Hyaku Monogatari (『諸国百物語』), que es una recopilación de cien cuentos de terror.

Las reuniones de hyaku monogatari se celebran en una sala durante una noche de luna nueva. En la habitación no hay nada luz, salvo cien velas encendidas en el centro. Cuando uno termina de narrar una historia, apaga una de las velas. Cada vez disminuye más la intensidad de la iluminación de la sala y, acompañados por la profundidad de las tinieblas, los participantes se inquietos van sientiendo más inquietos poco a poco…

Según se dice, cuando alguien termina de contar el relato que hace cien aparece una fantasma o tiene lugar un fenómeno inexplicable. Los cuentos que se presentan no deben ser de miedo necesariamente, basta con contar una historia extraña.

¿Por qué no hacemos una reunión de hyaku monogatari? Vamos a apagar la luz. Voy a contaros una historia…


Fuentes:

Bio del autor

Lisa Kobayashi

Profesora de japonés, traductora, ensayista, articulista y prologuista de obras literarias. Nacida en Iwate, en el norte de Japón, tras vivir en Kioto, Yokohama, Tokio y Hong Kong, llegó a España a finales de 2008. Se declara apasionada del baile español y del flamenco.