¿Los japoneses no susurran TE QUIERO a su pareja?

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Aishiteru

En la entrada anterior, «Te quiero en japonés y otras frases sobre el amor», expliqué que «te quiero» en japonés es AISHITERU. Sin embargo, parece que corre el rumor de que los japoneses no usan esta expresión. Ahora veremos si es cierto o no. ¿Los japoneses no susurran te quiero a sus parejas?

¿Dicen o no dicen AISHITERU?

En cuanto a la polémica expresión AISHITERU, la traducción en japonés de «Te quiero», por un momento dudé sobre si iba a incluirla o no. No obstante, no me arrepiento en absoluto porque se utiliza sobre todo entre los jóvenes, aunque es cierto que la gente mayor apenas lo dice, simplemente porque no tienen costumbre de susurrar tiernas palabras de amor. Curiosamente, AISHITERU es bastante popular a nivel escrito: es decir, se trata de una palabra que aparece con frecuencia en las novelas. Es posible que en nuestra mente AISHITERU siga siendo una frase culta.

En japonés hay un consentimiento tácito: no hay necesidad de verbalizar lo que posiblemente la otra persona sepa o percibe para no resultar pesados. Según esta norma, las parejas que llevan mucho tiempo unidas no tienen necesidad de intercambiar frases dulces de este tipo.

SUKI
SUKI

¿AISHITERU es menos popular que SUKI?

Todavía hay gente que percibe AISHITERU como una carga pesada y prefiere usar SUKI («Me gusta») o DAI SUKI («Me encanta»). De hecho, cuando un japonés declara su amor a la persona de la que está enamorado, confesaría «SUKI DESU» o «DAI SUKI DESU». No solemos decir AISHITERU porque el enamoramiento es KOI (恋): si el KOI crece y madura, se transforma en AI (愛). KOI es un sentimiento eufórico que al mismo tiempo conlleva preocupaciones y ansiedad, mientras que AI da una estabilidad emocional, seriedad sobre la relación y conlleva responsabilidad. No obstante, no hay ningún impedimento para confesar por primera vez el amor por otra persona con la frase AISHITERU.

No tengo ninguna duda en decir que SUKI y DAI SUKI son expresiones más populares que AISHITERU. Los japoneses se avergüenzan de emplear esta segunda expresión. ¿Pero por qué?

La manifestación del amor en la sociedad japonesa

Un amigo japonés que estuvo de viaje por España me comentó el choque cultural que había sufrido: vio a dos chicos besándose en público con entusiasmo. Le dije que si hubiera visto a una pareja de chico y chica besándose de tal manera, se habría sorprendido igualmente. Me respondió que era verdad. Me alegro de que todavía nos queden cosas de las que sorprendernos, porque aunque sea una pareja socialmente aceptada compuesta por un chico y una chica, en Japón no se suelen hacer arrumacos en público. Es algo que no está bien visto. La gente se burla de estas parejas apasionadas usando la palabra «bakappuru», una vocablo inventado compuesto por «baka» (estúpido, insensato) y «couple» (pareja, en inglés).

Susurrar palabras dulces, besarse y hacer cierto tipo de gestos en público que a los japoneses nos sacan los colores se considera como asuntos íntimos. Sacar la intimidad fuera del hogar no está bien visto en la sociedad japonesa. Pese a que estáis acostumbrados a ver (me incluyo en esto) parejas que demuestran su gran pasión públicamente, ¿no os molesta verlo a veces? Creo que hay fronteras al respecto: si se trata de una demostración de amor profundo nos hace feliz verlo, pero cuando actúan de modo sexual puede interpretarse como algo embarazoso. Para los japoneses es una virtud no molestar a los demás (en casos de emergencia, nos ayudamos); por este motivo no solemos hacernos arrumacos en público.

Existen ciertas expresiones que hacen referencia a esto: me ni doku (目に毒, veneno para la vista) y me no yariba ni komaru (目のやり場に困る, no saber adónde dirigir la mirada). No obstante, lanzar palabras de amor no debería molestar a los demás. Incluso podría popularizarse. En ambas expresiones, la palabra en común es «me»: ojo u ojos en japonés. La lengua japonesa tiene muchos monosílabos y no tiene en cuenta el singular ni el plural. Parece fácil, ¿verdad? ¿Por qué no comenzáis a estudiar japonés?

AISHITERU, una palabra relativamente moderna

AISHITERU no tiene una larga historia. Es una expresión que todavía no es bien acogida en la sociedad nipona. En realidad, la frase existía de antes, pero tenía un sentido de apego o afecto. Pese a que ambas son una parte del amor, no tenía el sentido de atracción: un sentimiento amoroso por la persona que te atrae.

A mediados de la era Meiji, la cultura occidental fluyó con entusiasmo en Japón y los intelectuales de la época absorbieron la cultura foránea. Los escritores de entonces también ejercitaron la traducción. Entre ellos se encontraban Natsume Sōseki (夏目漱石) y Futabatei Shimei (二葉亭四迷). Shimei introdujo el novedoso concepto del amor occidental en su novela Ukigumo (『浮雲』, «La nube flotante»), describiendo el sentimiento amoroso mediante la palabra AISURU (lo mismo que AISHITERU pero usando otra forma de infinitivo).

La traducción de TE QUIERO en otra época

Respecto a esto hay anécdotas, o más bien mitos urbanos, debido a la falta de fundamento. En la traducción de Primer amor de Iván Turguénev, la frase que Futabatei Shimei tradujo como «Puedo morir por eso» (en japonés Shindemo ii [死んでもいい]) tenía como original «Soy tuya». Debido al efecto «teléfono loco», esa historia ha llegado a nuestros días como que Shimei tradujo «Te quiero» por «Puedo morir por eso», pero lo cierto es que «Puedo morir por eso» es simplemente una traducción libre de la frase original.

Sōseki, por su parte, fue profesor de inglés y tiene otra anécdota curiosa. Un alumno suyo tradujo «Te quiero» como «AISHITERU» y Sōseki se lo corrigió por «La luna está hermosa» (tsuki ga kirei da [月がきれいだ]). En realidad, fue su adaptación de ese «Te quiero» a la sociedad japonesa de su época, evitando una traducción literal. Os explico: los japoneses solemos ser menos expresivos que vosotros los españoles. A algunos japoneses nos cuesta mucho verbalizar lo que está en nuestro interior. Queremos decir «Te quiero», pero tenemos reparo en plasmar este sentimiento en una frase, ya sea por timidez o simplemente debido a la falta de costumbre. De modo que, aunque queremos decir «Te quiero», para disimular este sentimiento de vergüenza a veces decimos cosas como «Hoy es un buen día, ¿eh?» o «¡Qué bonitas las flores!». Es una manera indirecta de admirar a una chica de la que se está enamorado. ¡Qué reservados somos! Además, deduzco que las chicas de antaño debían estar dotadas de una sensibilidad especial para interpretar esta clase de circunloquios.

La frase completa del maestro Natsume Sōseki a su alumno fue como decir: «Eres japonés, es suficiente decir “La luna está hermosa”. La mujer lo entenderá».

Un comentario personal sobre la traducción

Ahora bien, los traductores y la gente que ha intentado traducir o hacer de intérprete algunas veces conocen la dificultad para traducir las palabras o las frases cuyo concepto no existe en el idioma al cual traducen. Nos frustra no poder trasladar lo apropiado en un idioma pese a que entendemos el sentido. En el mundo de la literatura, la traducción debe ser fiel al texto original. Sin embargo, cuando se trata de un producto comercial, a veces existe la necesidad de modificar o adaptar el texto, porque un producto que contiene algo tabú no puede venderse bien. Esta operación se llama «localización». En su origen, la palabra «localización» es un término informático utilizado en el sector del software y los videojuegos, pero cuando pensamos en una comida extranjera (sobretodo para introducir comida exótica en el mercado exterior) también se la presenta de forma localizada, como por ejemplo los California Roll. Es conveniente redactar los textos adaptándolos a la cultura que los va a recibir.

Hoy en día vivimos en el mundo de la globalización. Aunque a los japoneses todavía se les da mal aprender idiomas extranjeros, hay frases que no existían antes de la reapertura del país pero que actualmente se están estandarizando. Personalmente, no me parece muy correcto usar préstamos (vocabulario introducido de otro idioma; por ejemplo en España se usa «fútbol» como un préstamo de inglés football, ya que hoy en día no se usa mucho el término «balompié») de manera desmesurada, pero creo que un préstamo puede ser enriquecedor si cierto vocabulario de otro país expresa mejor un concepto que en tu idioma o si tu idioma no tiene ese concepto.

La traducción directa de otro idioma se puede convertir en estándar

Junto con AISHITERU, hoy en día los japoneses jóvenes usan frases como por ejemplo «Yoi shūmatsu o!» (¡Buen fin de semana! [よい週末を!]), «Yoi tabi o!» (¡Buen viaje! [よい旅を!]) , «Kōun o inoru!» (¡Buena suerte! [幸運を祈る!]), que seguramente provienen de la traducción directa del inglés. Como soy japonesa, para despedir a un amigo japonés que se va de viaje le digo «Ki o tsukete!» (¡Cuídate mucho! [気をつけて!]), no suelo decirle «Yoi tabi o!». Pero sé que ahora muchos japoneses dirán «Yoi tabi o!» usando la traducción directa de otro idioma.

Creo que es normal que haya gente que sienta rechazo respecto a usar cierto vocabulario. Las frases hechas provinentes de otra lengua mantienen ese aire de préstamo. Es como si un chico llevase un traje de su padre con una talla equivocadísima; nos daría una impresión extraña, sin armonía. Si hay alternativas en el vocabulario, podemos optar por una expresión que nos guste. Si dicen que una chaqueta amarilla está de moda pero no nos convence, no necesitamos ponérnosla.

Con cierto tipo de vocabulario, la traducción directa produce un sentimiento raro a los nativos, tal y como nuestro compañero Javier Bolado apuntó en su entrada «FINAL FANTASY VII, HISTORIA DE JRPG», donde alguien hizo la traducción directa de «Mata ne!» en japonés o «See you later!» en inglés por «¡Más tarde!», cuando deberían haberlo traducido como «¡Hasta luego!», su expresión equivalente en español.

El idioma tiene el destino de cambiar con el tiempo. Algunas palabras o expresiones cambian en el sentido o el uso, y otras tienen una vida efímera (nacen, se popularizan temporalmente y caen en desuso) o una larga prevalencia (nacen, se popularizan y acaban por estandarizarse). Me parece interesante e incluso romántico, y por este motivo me atraen los idiomas.

Solo por un beso ©Javier Bolado
Solo por un beso  ©Javier Bolado

En definitiva, ¿adónde va AISHITERU?

Volviendo al tema: en Japón un acto amoroso debe realizarse de manera íntima e invisible; en realidad no sabemos qué es lo que hacen los demás. Del mismo  modo que cada uno domina un vocabulario distinto, cada individuo susurra palabras tenues a su manera. Mentalmente, los japoneses no suelen decir ni siquiera SUKI o DAI SUKI a su amor.

Deseo que en un futuro cercano AISHITERU pueda ser acogido en la sociedad nipona. Quizá mis aspiraciones sean demasiado altas. Me conformo con la popularización de SUKI o DAI SUKI entre las parejas. Los japoneses tenemos la capacidad de mantener una actitud resuelta; podemos poner cara de póquer por mucho que estemos enfadados o tristes, pero es una lástima que no se use esta frase, que tiene un significado bonito.

¿Por qué los japoneses no decimos AISHITERU en voz alta? Os ruego que seáis los mensajeros de esta palabra del amor…


Fuentes:

Bio del autor

Lisa Kobayashi

Profesora de japonés, traductora, ensayista, articulista y prologuista de obras literarias. Nacida en Iwate, en el norte de Japón, tras vivir en Kioto, Yokohama, Tokio y Hong Kong, llegó a España a finales de 2008. Se declara apasionada del baile español y del flamenco.