Bashō Matsuo, los caminos de la poesía

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matsuobasho

Hace un par de meses, nuestra compañera Lisa Kobayashi nos introdujo en el concepto de la belleza etérea y cambiante del arte japonés, mujyokan. Con ello quedó presentado uno de los personajes más relevantes de la poesía nipona, Bashō Matsuo, a quien hoy dedicamos esta entrada. Nacido en 1644, se le considera uno de los grandes maestros del haiku del Periodo Edo o Tokugawa (1603-1868). Hoy en día, su renombre es tal que cuenta con fama internacional y sus poemas quedan plasmados en gran variedad de monumentos considerados patrimonio de la humanidad.

En este punto hay que recordar que la mera escritura ya era considerada todo un arte en Japón desde la antigüedad, mucho más un poema. Este tipo de escritura solo estaba reservada a determinadas clases sociales. En este sentido, Bashō nació como hijo de un samurái con pocos recursos, al servicio de la familia Todo. Su camino comenzó siguiendo la estela de su padre al trabajar como paje de Yoshitada Todo, heredero de la familia. Este se convertiría en un compañero con quien compartir su amor por los haikus. Por ello, se sabe que ya a corta edad practicaba sin cesar la métrica y la escritura.

Su sendero tuvo un gran bache en 1666, la muerte repentina de Yoshitada. Debido a esto, distintos biógrafos han propuesto diferentes destinos para su vida. Lo cierto es que la indecisión marcó su sino en ese momento, dudando si realmente hacerse o no poeta a tiempo completo. Esto fue influenciado por el relativamente bajo estatus artístico y social del renga y el Haikai no renga en aquel momento.

No obstante, Bashō Matsuo siguió creando poemas de gran belleza, los cuales se publicarían en diferentes antologías a lo largo de los siguientes años. Por citar algún ejemplo, ya en 1672 se tiene constancia de la publicación de una compilación de trabajos suyos y otros autores de la escuela Teikoku Kai, bajo el seudónimo de Sobo. Pocos años después se trasladó a la capital del Imperio, consiguiendo entrar dentro del escenario intelectual de Edo (la actual Tokio). De este modo, en pocos años llegó a ser toda una celebridad en el archipiélago.

Durante esta nueva etapa se cuenta que recibió las enseñanzas de Kigin Kitamura (1624-1705), uno de los grandes maestros del haiku que tiene varios escritos sobre las grandes obras de literatura japonesa, como el Ise Monogatari, Makura no Soshi, Genji Monogatari y Tsurezuregusa. Tras ello, adoptó otro tengo o seudónimo, haciendose llamar Tosei. Para los historiadores, esto marcaría el inicio de su etapa como poeta a tiempo completo.

Ya en 1680 decidió llevar una vida más solitaria. Se trasladó a vivir al otro lado del río, en Fukugawa. Allí sus discípulos le construyeron una cabaña y le plantaron un bananero (Bashō, 芭蕉), adoptando de este modo su tengo más famoso. Todo ello queda reflejado en uno de sus haikus:

Bashō uete | Mazuria nikumu ogi no | Futaba kana

Por mi nueva planta de banano | La primera señal de una cosa que detesto | ¡un brote de eulalia!

Acontecimientos repentinos le llevaron a emprender viajes sucesivos. A medida que avanzaba su periplo, sus penas se fueron aliviando y comenzó a disfrutar de la belleza efímera de las distintas estaciones. Sus poemas pasaron a ser menos introspectivos y reflejaban su entorno:

Ima wo sae | nagamuru yuki no | Ashita kana

Hasta un caballo | Mis ojos se detienen en ello | Nieve por la mañana

Sus senderos le llevaron hasta el Monte Fuji y Kioto. También viajó hasta las provincias del norte de Honshu. Sus últimos años los pasó en Osaka, donde la enfermedad terminó con su vida. En esta etapa terminal apenas escribió unos pocos poemas, aunque nos han llegado algunos ejemplos:

Tabi ni yande | yume wa karen wo | kake meguru

Caer enfermo durante el viaje | mi sueño huelga errante | sobre un campo de césped seco

Al estudiar el trabajo de Bashō Matsuo, vemos que este no rompe con la tradición, aunque supone un antes y un después para la historia japonesa. Así pues, y tal como él mismo comentó, según las investigaciones de Octavio Paz: «No sigo el camino de los antiguos, busco en lo que ellos buscaron».

Así pues, sus poemas están influenciados por una experiencia de primera mano del mundo que le rodea, a menudo con un tono de melancolía, pero sobre todo con mucha simplicidad. Además, el hecho de ser monje budista dota a sus obras de una gran espiritualidad. De este modo es como llega a ser uno de los cuatro grandes maestros del haiku de toda la historia junto a Buson Yosa, Issa Kobayashi y Shiki Masaoka.

De este modo, sus obras no pretenden basarse en la norma del KIGO, lo cual hizo que fuera admirado por ser diferente, además de bello. Incluso un siglo después de su muerte, su obra y el mismo autor eran venerados como un dios. Durante este periodo, cualquier critica hacia él era considerada como blasfemia.

Sin embargo, a finales del siglo XIX, esta pasión por Bashō fue decayendo. Shiki Masaoka (1867-1902) fue posiblemente el crítico más famoso de este autor. Aun así, Masaoka contribuyó en cierta medida a que los intelectuales del momento lo conocieran. Fue él precisamente quien acuñó el término «haiku» sustituyendo a «hokku», una palabra empleada para designar los poemas japoneses formados por la estructura de 5-7-5 moras o «sílabas», la métrica más habitual en los poemas de Bashō.

Esta visión crítica continuó hasta el siglo XX, cuando la obra del poeta japonés fue traducida a varios idiomas. De este modo, volvió a alzarse como referente del haiku por excelencia, ya a nivel internacional. Su visión casi impresionista del mundo, le hizo muy influyente en Occidente. Por todo ello, y ya para finalizar, espero que los apasionados a la poesía puedan disfrutar de este arte tan inmaterial, que ha conseguido sobrevivir hasta la actualidad, para que podamos valorarlo como se merece.


Fuentes:

  • Textos consultados de: Cabezas García, A. (1993) Senda hacia tierras hondas (Senda de Oku), Matsuo Bashō. Ed. Hiperion, Madrid; Matsuo Bashō, (2006) Sendas de Oku Traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashi, Ed. Fondo de cultura económica de España, Barcelona; y Matsuo Basho (2013) Por sendas Montañas Ed. Satori, Gijón. | Texto creado por: E. Macarena Torralba García [CoolJapan.es]
  • Imágenes extraídas de: Wikipedia
Bio del autor

Macarena Torralba

Licenciada en Bellas Artes en la U. de Sevilla, actualmente es doctorando en la misma universidad. Estudiante de diseño y apasionada por el arte y la cultura nipona.

  • Lisa Kobayashi

    Hola, Macarena:
    Gracias por mencionarme. Este artículo es muy académico y completo como otros tuyos. ¡Enhorabuena!
    He aprendido mucho. ^^
    No conozco mucho sobre el mundo de haiku, pero me gustan varios haiku de Bashō. Uno de ellos está en mi entrada de Mujyōkan y otro que voy a poner ahora es que trata del pabellón dorado de Hiraizumi (no se trata del célebre pabellón de Kioto):

    Samidareno furinokoshiteya hikari-dō

    Las lluvias copiosas de mayo, que todo lo mojan, parecen no tocar el brillo del Pabellón de Luz.
    La traducción por Héctor Tortajada y mi servidora en el libro «El limón».

    ¡Un abrazo!
    Lisa

    • Macarena Torralba

      Buenas, Lisa

      Gracias a ti por las entradas que haces. Me pareció muy interesante la que escribiste sobre Mujyökan. Aprendí mucho sobre el tema, ya que no tengo base sobre el idioma. Si te interesa el mundo del haiku, Ed. Satori tiene un libro sobre Bashö muy interesante, que seguro que te gustará: “Por sendas montañas”. Te lo recomiendo, es fácil de leer, y cuenta con una gran recopilación de poemas.

      Un saludo
      Macarena