Omikuji, prediciendo nuestra suerte en Japón

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Omikuji en el santuario Tsurugaoka Hachiman de Kamakura

Una de las cosas que encontraremos en prácticamente todos los templos que visitemos en Japón es el Omikuji, un pequeño ritual para predecir nuestra buena (o mala) fortuna en el futuro próximo.

¿Qué es el Omikuji?

El Omikuji (御神籤, おみくじ) se suele traducir como la lotería divina, dado que tu fortuna viene dada al extraer la predicción de manera aleatoria. Tradicionalmente se ha ido utilizando unos palillos de madera similares a los que se usan para comer, pero que están numerados. Aunque en la actualidad se nos presenta de diferentes formas, pero siempre presente ese carácter de ser nosotros los que escogemos la predicción a ciegas para más tarde leerla.

Esta tradición deriva del método de adivinación chino llamado Kau Cim. Se conoce que se lleva practicando en China desde al menos el siglo III antes de Cristo. Consiste colocar una serie de palillos numerados dentro de un recipiente cilíndrico y agitarlo mientras se lanza una pregunta. Cuando uno de los palillos cae, se observa que número lleva escrito y se busca el poema vinculado a ese número. Los poemas eran en cierta medida algo crípticos y quedaba a manos de cada uno la interpretación del resultado.

La tradición en Japón comenzaría unos 100 años atrás, cuando la nobleza usaba este tipo de adivinación para conocer el porvenir del gobierno o determinar quién sería el mejor sucesor. Con el tiempo esta costumbre fue popularizándose entre las clases más bajas, utilizada para pronosticar la fortuna individual en temas como la salud, el trabajo, el amor, los estudios, o los viajes.

Omikuji tradicional en el santuario de Kamigamo en Kooto
Omikuji tradicional en el santuario de Kamigamo en Kooto

¿Cómo es el Omikuji?

Como ya hemos mencionado, tradicionalmente consiste en un recipiente que contiene una serie de palillos llamados mikuji-bo, y que al agitarse se extrae uno al azar. Pero el método ha ido evolucionando y ahora podemos ver un sinfín de formas posibles para realizar el Omikuji.

El método tradicional y más extendido es el de utilizar el recipiente lleno de palillos numerados. Al contrario que la tradición china, el recipiente es hexaédrico en lugar de cilíndrico y está completamente tapado a excepción de un pequeño orificio por el que se desliza el palillo. El número de palillos puede ser variable dependiendo del templo que visitemos, desde uno por cada tipo de fortuna hasta 100 palillos distintos.

En otros templos podemos extraer el papel con el poema directamente de una caja, donde vienen plegados y mezclados y simplemente introducimos la mano en la caja para sacar uno al azar. En otros lugares también podemos encontrar predicciones que sólo se pueden leer cuando el papel se moja. Estos lugares suelen tener una pequeña fuente a su lado o un barreño de bambú con agua para que la gente deposite allí sus predicciones. Este tipo se le conoce como mizu uranai (水占い, みずうらな), adivinación de agua.

Por último, en estos tiempos tan modernos nos podemos encontrar hasta máquinas expendedoras de Omikuji, en las que introduciendo la ofrenda ella ya se encarga de extraer una predicción al azar para entregárnosla.

Máquinas expendedoras de Omikuji en el santuario Tsurugaoka Hachiman-gū de Kamakura
Máquinas expendedoras de Omikuji en el santuario Tsurugaoka Hachiman-gū de Kamakura

¿Cómo se realiza el Omikuji?

En primer lugar deberemos acercarnos a la zona del templo designada para este fin. Habitualmente viene señalizada en hirgagana con un letrero que dice おみくじ. La costumbre es realizar una pequeña ofrenda al templo antes de predecir nuestro futuro. Tradicionalmente se lanzaba una moneda de 5 yenes debido a que esta moneda va ligada con la buena suerte. Pero actualmente los templos y santuarios ya marcan un precio fijado que suele rondar entre los 100 y 200 yenes.

Una vez hemos depositado el dinero, procedemos a extraer un palillo agitando el recipiente de manera circular con la cara que lleva el orificio boca abajo. Cuando uno de los palillos caiga, dejamos el recipiente y buscamos en la estantería la sección con ese número y tomamos una de las hojas. No nos olvidemos de devolver el palillo a su recipiente.

Una vez leída la predicción podemos hacer dos cosas. Si es buena suerte y nos ha gustado, podemos llevarla con nosotros. Si es mala suerte, no hay nada de que preocuparse. Justo al lado de donde se sitúan las predicciones encontraremos un lugar donde poder dejar atadas a éstas. Tradicionalmente se ataban en las ramas de un pino cercano, dado que pino en japonés se dice matsu (松, まつ) y se pronuncia igual que el verbo esperar (待つ, まつ). Así que era una forma de decir que la mala suerte se quedara esperando en el pino.

Actualmente no todos los templos tienen un pino, por lo que lo que normalmente encontraremos será un marco de madera (de pino) con unos hilos o alambres en los que poder atar nuestras predicciones. Pero además tenemos una tercera posibilidad. Si nos ha tocado buena suerte, ¡también podemos atarla junto a la mala! Esto hará que nuestra buena suerte anule la mala suerte de otra persona, y como agradecimiento por nuestro gesto de generosidad los dioses nos bendecirán con una suerte aun mayor de la que habíamos extraído.

Una no muy buena predicción del templo Tōdai-ji en Nara
Una no muy buena predicción del templo Tōdai-ji en Nara

¿Cómo leo la predicción que me ha tocado?

Habitualmente nos encontraremos con una pequeña hoja de tamaño rectangular, en la que en una de las caras puede venir representado el poema tradicional del Omikuji, y en la otra cara encontraremos una interpretación de la suerte que nos ha tocado. Existen 12 grados de suerte, aunque no todos tienen por qué estar presentes en todos los templos. En ocasiones solo se ofrecen los grados principales, obviando algunos intermedios. Los grados que nos puede tocar ordenados de mejor a peor son los siguientes:

  • Daikichi (大吉) o muy buena suerte.
  • Chūkichi (中吉) o la mitad de muy buena suerte.
  • Shōkichi (小吉) o un poco de muy buena suerte.
  • Kichi (吉) o buena suerte.
  • Hankichi (半吉) o la mitad de buena suerte.
  • Suekichi (末吉) o probablemente algo de buena suerte.
  • Sueshōkichi (末小吉) o ligeramente probable algo de buena suerte.
  • Kyō (凶) o mala suerte.
  • Shōkyō (小凶) o un poco de muy mala suerte.
  • Hankyō (半凶) o la mitad de muy mala surte.
  • Suekyō (末凶) o probablemente muy mala suerte.
  • Daikyō (大凶) o muy mala suerte.

Además de la suerte en general, también nos suele detallar el pronóstico en distintos aspectos de nuestra vida como pueden ser:

  • Negaigoto (願事): Deseos personales que tengamos.
  • Machibito (待人): Visitas o personas que estamos esperando.
  • Tabitachi (旅立ち ): Referente a los viajes que hagamos.
  • Akinai (商い): Referente a los negocios.
  • Gakumon (學問): Referente a los estudios.
  • Ren ai (戀愛): Sobre las relaciones amorosas.
  • Byōki (病気): Referente a las enfermedades.

Aunque también existen templos dedicados a alguna cierta deidad que centran sus predicciones en lo relacionado con ésta. Por ejemplo, existe el templo Shiramine Jingu (白峯神宮) en Kioto dedicado al deporte, donde podemos ver multitud de balones como ofrenda y los jugadores van antes de grandes partidos a conocer su suerte.


Fuentes:

Bio del autor

Ramón Sanmatías

Ramón Sanmatías (Segorbe, 1987) estudió Marketing Internacional en la universidad Jaume I de Castellón. Trabaja como programador y diseñador gráfico, y desde siempre se ha sentido atraído por todo lo relacionado con la tecnología. Amante de la fotografía y de la gastronomía japonesa. Lleva más de 10 años organizando y colaborando en eventos a nivel regional. Desde el año 2008 lleva viajando y organizando viajes a Japón.