Onna ga Nemuru Toki: Wayne Wang y Javier Marías aterrizan en el cine japonés

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Onna ga Nemuru Toki

En noviembre de 2009, la revista The New Yorker publicó While the Women Are Sleeping, traducción al inglés del relato breve que Javier Marías tituló originalmente Mientras ellas duermen. Parece que Wayne Wang, el prestigioso director de éxitos como Smoke o Blue in the Face, recibió una fuerte impresión de ese texto y lo ha tenido varios años en mente hasta lograr desarrollar este Onna ga Nemuru Toki en formato de largometraje. El primer borrador del guion se desarrolló en castellano, con la idea de localizar la acción en el entorno originalmente descrito en el relato. Sin embargo, la confianza del realizador en la productora Yukie Kito, desplazó progresivamente el proyecto hasta una localizarlo en la zona vacacional de Izu, con un reparto íntegramente japonés.

20160224_213339Onna ga Nemuru Toki  Cast

¡Y qué reparto! Kito explica la ausencia de música incidental señalando al espíritu minimalista de Wang, interesado en despojar la puesta en escena de elementos que distraigan la atención que pretende concentrar en la actuación de sus intérpretes. El popular Hidetoshi Nishijima encabeza un elenco que cuenta con el gran Lily Franky y, ahí es nada, Takeshi Kitano. Al parecer, que reclutaran a este último nombre entusiasmó al propio Marías, lo que teniendo en cuenta su temperamental actitud cuando no le gusta una adaptación fílmica de sus trabajos –llegó a demandar a la productora de El último viaje de Robert Rylands, logrando una indemnización económica y la retirada de su nombre de los créditos– no es un dato menor. Nos dice Kito que el novelista le ha pedido una copia y que el DVD está ahora camino de Madrid. Esperaremos la opinión del autor…

Pero no perdamos el hilo, porque estábamos con el reparto y quería dejar lo mejor para el final. Que el nivel interpretativo entre las actrices niponas es excepcional no es un argumento que escriba aquí por primera vez. Solo el poder de las agencias de representación, con su imposición de estrellitas que alumbran mucho en los carteles y poco en el celuloide, rebaja el lucimiento de las actuaciones. No es el caso de este filme, la cuota de starlettes la cumple con solvencia Kutsuna Shioli. De belleza indiscutiblemente apropiada para su papel, puede que la joven actriz criada en Australia no brille entre sus compañeras, pero tampoco se le puede reprochar nada a su trabajo en esta cinta. Su condición de figura dirigida por las agencias se manifestó en su súbita desaparición tras la presentación de ayer en el Foreign Correspondants Club of Japan, mientras el resto de actrices conversaban accesiblemente con los asistentes. La talla interpretativa Makiko Watanabe sí impone una gran presencia, pese a lo breve y aparentemente intrascendente de su papel. Pero la que está inmensa es una menos conocida Sayuri Oyamada, con un personaje de cierto riesgo al que dota de complejidad y magnetismo.

Y es que se trata de un filme muy en clave femenina. Aunque el peso de la acción recaiga en los hombres, es justamente la presuntuosa capacidad de dominación y sometimiento a la mujer la que se pone en reflexión en esta cinta, cuyo trasfondo, pese a la enorme distancia en los planteamientos narrativos y estéticos, se me ha hecho no tan alejada de la reciente Academia de las musas que nos presentaba Jose Luís Guerin.

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La narración se abre en un estilo sobrio y luminoso. La perfección técnica parece conjugarse con el aburrimiento, con unos encuadres que parecen obvios, meramente funcionales. Esta aparente falta de propuesta se empieza a desvanecer –o sería más adecuado decir desenfocar– a medida que se complica la trama, cuando empieza a dejar caer sombras sobre los rostros hasta ocultarlos, cuando aparece el movimiento de una cámara inestable. La respiración de Nishijima o Kitano ocupa la banda sonora y nos hace ver lo que el tiro de cámara y el comportamiento de sus personajes ocultan.

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Un par de situaciones algo tópicas no lastran el conjunto de un filme bien resuelto, que ha gozado ya de cierta repercusión a su paso por Berlín. El énfasis en presentarla como una adaptación de un relato de Marías, tal vez no sea una firma top a nivel internacional, pero tal vez sí suficiente como para legitimar el filme en el ambiente cinematográfico europeo, apunta a una estrategia de posicionamiento que apela a determinados círculos cinéfilos. Y de rebote, puede resultar un gancho para el público español, como demuestra la sorprendente premura con que El País anunció el estreno del filme en Tokio hace algunas semanas, el pasado día 8, cuando su premiere en la capital nipona no acontecerá hasta este sábado día 27. Veremos si llega a proyectarse en la península y, empezando por la del propio Javier Marías, qué acogida se le da a esta producción japonesa de regusto transnacional.


Fuentes:

  • Texto creado por Jose Montaño [CoolJapan.es]
  • Imagenes cedidas por Sol Nakagama | Imagen de portada Cartel original @autor. 
Bio del autor

Jose Montaño

Licenciado en Geografía por la Universitat Autònoma de Barcelona y en Humanidades por la misma institución. Master en Cultura y literatura de Asia Oriental por la Universitat Oberta de Catalunya y en Cine y audiovisual contemporáneo por la Universitat Pompeu Fabra. Actualmente desarrolla su investigación sobre la reescritura crítica del cine japonés contemporáneo, en el marco del programa de doctorado en Humanidades de la UPF. Su proyecto investigador fue seleccionado por Japan Foundation para el Japanese Studies Fellowship Program, en virtud del cual realizó una estancia como investigador invitado en la Universidad de Waseda (Tokyo). Cuenta con diversas publicaciones académicas y mantiene el blog https://eigavision.wordpress.com/