Reseña musical: Rose Balkan

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Hace unos días os comentamos que el dúo Charan Po Rantan habían lanzado su primer trabajo en Europa el pasado mes de abril… Y hoy vamos a adentrarnos un poco más en ese disco, ¡a través de una nueva reseña musical!

El dúo se compone por 2 hermanas: Koharu, la mayor, que asegura que tiene tanta pasión por su acordeón porque nació con él bajo el brazo y eso complicó bastante las cosas para su madre en el parto, y Momo, la pequeña, que siempre lleva un peluche de un cerdito bajo el brazo. Sin duda son una fusión de conceptos muy originales, y aunque mucha gente les catalogue como música de circo, ellas aseguran ser mucho más que eso. Aunque habían estado varios años de carrera musical previos, su debut bajo la importante compañía Avex Trax tuvo lugar en 2014.

Vista del álbum
Vista del álbum

«Rose Balkan» se puso a la venta el 22 de abril a través del sello francés Specific Recordings. Como ya comentamos, es un álbum compuesto por canciones de 2 discos diferentes lanzados previamente en Japón. Al ser un lanzamiento exclusivo en Europa, no cuenta con posiciones de ventas en la lista de Oricon como es habitual con otros discos. Sin embargo han gozado de cierta popularidad en sus trabajos japoneses, entrando al top 20 de la lista en varias ocasiones.

CD

1. 71oku Piece
2. Sayonara Yuenchi
3. Wasurekaketeta Monogatari
4. Tsubomi
5. L’hymne A l’Amour
6. NANDE NANDE
7. Taylor
8. Adam
9. Moebius
10. Milk Tea
11. Otoko NO Saga
12. Suki Doshi
13. Hava Nagila

Canción a canción

La canción que abre este disco (y esta reseña) es 71oku Piece, y nos presenta desde el primer segundo el sonido característico del dúo: el acordeón. De hecho todo el tema está compuesto únicamente mediante acordeón, con un acompañamiento vocal y algunos segmentos hablados, que sin duda nos harán sentir que estamos en un espectáculo de circo y Charan Po Rantan son las maestras de ceremonias. No es una canción pegadiza especialmente, pero no deja de ser la apertura del disco, ¿y qué mejor que mostrar originalidad en la primera canción?

Sayonara Yuenchi va un paso más allá respecto a la canción anterior, e incluye una instrumentación más completa. Concretamente encontramos instrumentos de viento en un tema con cierta inspiración tirolesa en lo que a la música se refiere. Lo cierto es que, en el aspecto técnico de la canción, se echa de menos un poco de volumen extra en la parte vocal para que ésta no quede tan ahogada bajo los instrumentos. Pero es una canción corta (no llega a 3 minutos), animada, y que, a pesar de una masterización que podría haber dado más de sí, nos dejará un buen sabor de boca sin duda.

Tras una introducción de lo más étnica, Wasurekaketeta Monogatari arranca con un tempo elevado, lo que nos va a dar una gran sensación de energía. En esta ocasión el apartado vocal se encuentra a un volumen más acertado, e incluso encontramos algunos efectos estéreo inesperados y muy bien utilizados. Después del segundo estribillo nos toparemos con un segmento de lo más enérgico y en cierto modo rockero, que se complementa con unas voces que de nuevo sacan mucho partido al concepto estéreo, para finalizar la canción con unas notas de acordeón.

Vista trasera del álbum
Vista trasera del álbum

Los primeros segundos de Tsubomi son de lo más exóticos, y la fusión de conceptos nunca deja de sorprender, unificando trompetas, acordeón, un contrabajo y un ritmo latino. Lo cierto es que los versos no terminan de dar una idea clara sobre la dirección que va a tomar la canción, por lo que el estribillo es una grata sorpresa. En éste nos encontramos mucha fuerza, tanto en la música como en la voz de Momo, que como podremos recordar, es la vocalista del dúo. El último estribillo sube medio tono el registro, y terminaremos el tema con un cierre donde la mayor parte de la instrumentación desaparece, para dejarnos únicamente con la voz y el acordeón.

El tema más largo de todo el disco es L’hymne A l’Amour, y ronda los 5 minutos de duración. Los primeros 2 minutos y medio nos van a presentar una balada que da la sensación de que no termina de cuadrar del todo, quizá por lo inusual que resulta hacer baladas con un acordeón. Podría parecer que todo va a dirigirse a un terreno más enfocado al enka incluso. Sin embargo la duración restante del tema nos tiene preparada una sorpresa cargada de fuerza, tanto en la música como en la voz. Con un aire muy de ranchera o de canción de La Quinta Estación, todo este trozo se ve especialmente favorecido por la potencia de la batería y la percusión. Aun así, un par de minutos después nos despediremos de toda la música para cerrar la canción únicamente con unos segundos a capella. O eso parece, ¡hasta que los últimos 10 segundos vuelvan a sorprendernos!

Con NANDE NANDE volvemos a la energía, y lo que parece en un principio que es un problema en el audio y el acordeón tiene un glitch que hace que se repita, pronto descubriremos que es el inusual ritmo que va a marcar la canción. Momo nos sorprenderá con algunos giros en su voz que no esperamos en esta canción. Y la influencia ska unida al acordeón y toda la percusión terminan de crear un ambiente muy particular y original, algo que ya viene siendo habitual en todos los temas anteriores. Especialmente remarcable es el punto previo al último estribillo, en el que encontramos tanto la instrumentación como la voz cargadas de efectos estéreo de lo más variopintos y llamativos.

En los primeros segundos de TAYLOR bien podría parecer que nos hemos equivocado de disco y estamos oyendo Shake It Off de Taylor Swift, dada la similitud de ambos ritmos. Sin embargo esto no es casualidad, y es que la canción precisamente trata sobre que, por mucho que lo intentes y quieras, nunca podrías ser como Taylor Swift porque tú eres tú mismo. Es especialmente ingeniosa una frase que encontramos en la letra, que dice «hay algo que Taylor no tiene y yo sí, y es que ella nunca podrá ser una persona que quiera ser como Taylor pero no pueda serlo». Esta fue la canción que os presentamos al hablar del lanzamiento del disco hace semanas, y no fue casualidad elegirla entonces ni volver a hablaros más de ella en esta reseña, ya que realmente es el punto álgido del álbum: un tema pop, animado, positivo y altamente pegadizo que os encontraréis cantando en la ducha, en la playa, o al ir a compraros la merienda esta tarde.

La canción anterior deja tan buen estado de ánimo, que en el primer minuto de Adam sólo podremos preguntarnos si es la mejor canción para continuar el álbum. Pero tras ese minuto introductorio encontraremos de nuevo mucha energía, y una instrumentación de lo más potente. Y de nuevo Momo nos sorprenderá con una voz de lo más polifacética, mostrándonos una faceta más de sus cuerdas vocales. Sin embargo es en esta canción, que tiene una masterización de gran calidad y musicalmente todo funciona bien, cuando no podemos evitar recordar el 2º tema de este álbum y preguntarnos qué pasó para que ahí la mezcla de instrumentos y voz dejase tanto que desear…

Los primeros segundos de Moebius nos resultarán familares, básicamente porque están basados en «In The Hall Of The Mountain King», una pieza clásica del año 1876 que ha sido versionada en incontables ocasiones. Tras varias canciones de mucha energía podríamos pensar que una más se puede hacer repetitiva, pero el dúo se ha encargado de hacer que este tema tenga suficiente originalidad como para que no sólo apetezca escucharlo una vez, sino también repetirlo más veces. El solo de saxo es especialmente interesante antes del último estribillo, y de nuevo encontramos muchos efectos estéreo en la voz que resultan divertidos y llamativos.

Milk Tea tiene cierta similitud a L’hymne A l’Amour, en el sentido de que empieza a modo de balada. La principal diferencia es que en Milk Tea no vamos a encontrar un punto álgido. Esto no es malo necesariamente, ya que el aire triste y decaído de la canción se ve mucho mejor complementado por la suave instrumentación del acordeón, que si le pusiésemos una orquesta completa añadiendo fuerza a una canción que realmente no la necesita. De hecho, aunque vocalmente funciona todo perfectamente, son los puntos instrumentales los que realmente realzan la personalidad de esta canción y nos demuestran esa atmósfera en cierto modo negativa y deprimida que os comentamos.

Otoko NO Saga es otro tema que no llega ni a 3 minutos de duración, y aun así es suficiente para presentarnos una canción que querremos escuchar una y otra vez. De hecho es gran parte de la magia de este dúo: la manera en que con cada canción transportan al oyente a un entorno concreto. Vocalmente nos sigue mostrando nuevas facetas de Momo, la cantante, con una voz de lo más chulesca que encaja perfectamente con la canción. Sin embargo es una canción en la que no se puede destacar algo concreto, ya que todo funciona y todo suena bien, pero quizá nada termina de destacar demasiado.

Vista del vinilo y el CD
Vista del vinilo y el CD

En Suki Doshi recuperamos cierta inspiración latina en la música, en otro tema que no llega a 3 minutos de duración. La suave voz en los versos no nos hace sospechar que encontraremos tanta fuerza en el estribillo segundos después, pero así es, en una complicada melodía vocal ejecutada perfectamente. La percusión y el contrabajo de los segmentos instrumentales son especialmente interesantes, así como los instrumentos de viento de lo más étnicos que se escuchan durante los estribillos. La forma de terminar el tema no es nueva, ya que otras canciones del disco han llegado a su fin de una manera similar, reduciendo la instrumentación y quedándose con poco más aparte de la voz. Sin embargo sigue siendo una forma de lo más interesante para cerrar una canción.

El título de Hava Nagila no está elegido juntando letras al azar, sino que realmente es el nombre de la canción tradicional hebrea en la que Charan Po Rantan se han basado. Y lo hacen fusionando esta inspiración con una percusión de lo más animada, y una instrumentación muy completa. El solo de clarinete que encontramos hacia el centro del tema merece una especial mención, seguido de otro solo, de acordeón en este caso, a través de los cuales vemos mucha calidad musical. Y si creíamos que no era suficiente energía, el último minuto de la canción va a aumentar drásticamente su tempo para terminar este álbum por todo lo alto en todos los aspectos.

En resumen…

Los más escépticos podrían creer que este álbum no les aportará nada nuevo, o que basar todo un disco (y un grupo en si mismo) en el acordeón tampoco es tan interesante… Y se equivocarían, y es que, aunque encontramos algún aspecto a mejorar (¿hemos comentado ya que la masterización de la 2ª canción deja que desear?), en general Rose Balkan es un álbum que vale la pena escuchar, con una enorme variedad de géneros unificados mediante el hilo conductor que es el acordeón. Una gran recomendación musical que nadie debería dejar pasar.

***

¿Conocíais a Charan Po Rantan? ¿Os ha gustado lo que habéis escuchado de ellas en esta reseña? ¡Decidnos qué pensáis en un comentario!


Fuentes:

Bio del autor

Kevin Coem

Cantante y productor musical. De 2012 a 2016 lancé varios discos en japonés, y pude no sólo formar parte de varios proyectos y actuar en Japón, sino también conocer su mundo musical de cerca.