Takashi Murakami, el Andy Warhol japonés

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Takashi Murakami

Hoy venimos a hablaros de uno de los grandes artistas japoneses de la actualidad. Se trata de Takashi Murakami, un polifacético artista que trabaja sobre todo en el campo de la escultura, la pintura y el grabado, entre otros muchos campos, como el mundo de la moda, o el diseño. Su estética pop atrae al gran público, quienes le comparan con el máximo referente pop de Japón. Si queréis saber más sobre este autor tan prolífico, no dejéis de leer esta entrada.

Vida y obra de Takashi Murakami

Takashi Murakami nació y creció en Tokio en la década de los 60. Entusiasta del manganime, su trabajo aspiró en un inició a formar parte de la industria de la animación. Para ello, estudió en la Tokyo University of the Art, tras lo cual se especializó en Nihonga, el estilo tradicional de la pintura japonesa, doctorándose en este campo.

Buscando una inspiración diferente y exótica para su trabajo, terminó desilusionado del arte tradicional japonés y abrazando nuevos estilos nipones contemporáneos. Sin embargo, con estas últimas tendencias estaba bastante insatisfecho, reaccionando con diferentes obras que abordaban la sátira y la crítica social.

En este punto, ya en la década de los 90, Murakami comenzó a desarrollar uno de sus personajes más icónicos: Sr. Dob. Se trata de una representación de su autoretrato, y va repitiéndose en multitud de trabajos y obras suyas a lo largo del tiempo.

Sr Dob

A mitad de la última década del siglo XX, en 1994, Takashi Murakami emprende un viaje cultural hacia Nueva York. Este fue impulsado por una beca del Consejo Asiático Cultural. Durante su estancia en América bebió de las influencias claras del arte pop americano, así como de artistas como Jeff Koons, un escultor que emplea lo kitsch y la monumentalidad en su obra. Es famoso por sus estatuas de globos y plastilina de gran tamaño.

Tras su breve etapa en el extranjero, volvió a Japón, estableciéndose cerca de la fábrica Hiropon, uno de los precursores de su posterior empresa Kaikai Kiki. Esta nació con el objetivo de crear algo que tuviera la esencia japonesa dentro de su arte enormemente influenciado por Occidente. En este punto se dio cuenta de los elementos considerados como «arte de alto nivel», y comenzó a centrarse en la cultura baja o pop japonesa, centrándose en el manga, el anime y en lo otaku.

Ya Superflaten el año 2000, Murakami publicó su propia teoría artística en un catálogo expositivo creado para el Museo de Arte Contemporáneo: el Superflat. Con ello se entiende el mensaje de su obra, ya que postula que hay una herencia inherente en las imágenes bidimensionales que ha existido durante toda la historia del arte en Japón, y que continúa hasta la actualidad en el manga y el anime.

En este sentido, el Superflat se diferencia del arte occidental por poner énfasis en la superficie y por usar colores planos. Además, esta obra se entiende como una crítica a la sociedad nipona de posguerra, en la que existen diferencias sociales y de gusto, los cuales, según argumenta Murakami, deben ser aplanados, evitando diferenciar entre arte «alto» o «bajo».

De este modo, este artista japonés presenta como arte de alto nivel el merchandising, que puede ser considerado de bajo nivel. A la inversa, también transforma grandes pinturas y escultura en diseño seriado, considerado como arte de poca calidad. Juega así con el concepto mismo del significado del arte.

La envergadura de su trabajo es tal que ha llegado a ser una de las 100 personas más influyentes, según la revista Times, siendo el único artista visual de la lista. Por citar alguna de sus últimas grandes exposiciones, podemos verlo en el Palacio de Versalles (Francia) o en Doha (Qatar). Además, podemos destacar de su trabajo, el diseño de algunos de los personajes de la película Jellyfish Eyes, originalmente llamada Me Me Me no Kurage de 2013.

Estilo e influencias

El arte de Murakami a simple vista puede parecer muy complejo, y es que abarca una gran gama de medios como los descritos en el Superflat. Sin embargo, como punto de unión entre sus diversas obras, podemos destacar el tratamiento del color, basado en la pintura tradicional. Este es aplicado de forma plana, y suele contar con una gama reducida.

Su obra ha sido comparada en multitud de ocasiones con el arte pop americano, tanto a nivel de contenido como a nivel estético. Y es que tanto Andy Warhol, máximo exponente del pop art estadounidense, como Takashi Murakami, se han basado en la cultura popular de su entorno para crear su obra. El tratamiento de la imagen, en base a colores planos, tiene grandes similitudes. El juego que hace con la escala, creando obras de gran tamaño, o series de la misma pieza en pequeño formato, bebe en gran parte de las influencias de Jeff Koons, quien se basa en objetos cotidianos magnificándolos gracias a su tamaño.

Dentro de sus iconos más destacados, podemos encontrar desde flores y setas hasta cráneos, iconos pertenecientes a la tradición budista. Por contra, también se muestran figuras altamente sexualizadas de la cultura otaku. Entre sus obras, además de pinturas y esculturas, podemos encontrar tapices, instalaciones, performances, trabajos animados, carteles o merchandising.

En resumen, Takashi Murakami es uno de los grandes artistas de estas últimas décadas, a quien podemos encontrar tanto en un videoclip como en una ilustración. Con obras rompedoras, ha transgredido las diferencias clásicas entre los tipos el arte de alto o bajo nivel, creando su propio significado para el término. Desde ahí, ha creado su propia estética que, aunque se acerca a otros grandes maestros del arte como Koons o Warhol, tiene una identidad única que aúna la tradición japonesa con las grandes influencias de Occidente.


Fuentes:

Bio del autor

Macarena Torralba

Licenciada en Bellas Artes en la U. de Sevilla, actualmente es doctorando en la misma universidad. Estudiante de diseño y apasionada por el arte y la cultura nipona.