TIFF 2021: Nueva era, año 2

El pasado mes de noviembre tuvo lugar la edición número treinta y cuatro del Tokyo International Film Festival o lo que es lo mismo el TIFF 2021. Fue la segunda edición en tiempos de pandemia y de nuevo marcada por el proceso de cambios del que ya informamos en el año anterior.

La actriz Hashimoto Ai, «musa» del festival en esta edición, junto al director homenajeado en la sección Yoshida Keisuke: The Master of Psychological Drama

 

TIFF 2021, un festival en transformación

 

El cambio más evidente fue la reubicación del espacio principal de desarrollo del festival. Ya venía siendo habitual desarrollar alguna que otra actividad en el área de Yurakucho-Hibiya-Ginza (como las sesiones mixtas de kabuki y cine en el histórico teatro Kabuki-za). Ahora, el festival en pleno se ha desplazado a esta zona de la ciudad. Justifican sus dirigentes que se trata de un área mejor comunicada y destacan su histórica relación con el cine. En efecto, Hibiya alberga la sede de Toho y Shochiku la tiene en Ginza, al igua que Toei, cuya oficina central mira a los ojos a un Yurakucho donde se ubicó el mítico, ciclópeo cine Nichigeki.

La anterior sede de Roppongi Hills estaba ciertamente menos asistida en cuanto a transporte y no contaba con semejante pedigrí cinematográfico. Hay que decir, sin embargo, que ofrecía la ventaja de concentrar el grueso de la actividad en un espacio muy específico. Se creaba así una inmersión en el acontecimiento que queda bastante más difuminada en la nueva y dispersa ubicación en varias sedes en un radio mayor. La múltiple oferta cultural y comercial de la zona puede que sea un aliciente extra para el visitante ocasional. Para el asistente habitual, se pierde la sensación de inmersión, de acontecimiento único que tanto añoramos quienes hemos vivido el mes de octubre de Sitges o certámenes similares.

 

TIFF 2021 y FILMex de la mano

 

Otro motivo de la mudanza es aumentar la sinergia con Tokyo FILMex, que conserva su sede de Yurakucho Asahi Hall, donde una vez estuvo el Nichigeki. El movimiento iniciado también en el año anterior con la unificación de fechas se profundiza evitando desplazamientos a la audiencia. Pero si ha habido una escenificación del abrazo entre ambos festivales, esta ha sido el trasvase de Ichiyama Shozo desde la dirección de FILMex a encabezar la dirección de programación en TIFF 2021. Un cambio materializado en la reorganización de secciones y un nuevo paradigma muy a la Ichiyama. Lo más vistoso: la eliminación de la sección dedicada a nuevos autores del cine japonés. La exhibición de películas dirigidas por jóvenes valores locales no se interrumpe, pero ha quedado insertada en el conjunto de cineastas internacionales. Se pretende no tratarlos como una excepción, de no aislarlos de una realidad que debe ser multicultural y no cerrarse en lo autorreferencial, si se pretende que siga teniendo valor y relevancia. Aplaudo la intención.

Y una vez conocido el paño que se vende, comentemos algunas de las películas de producción nacional. Desgrano las escasas producciones que mi agenda me permitió disfrutar. Por suerte, todas fueron obras recomendables, que comento ordenadas de menor a mayor interés según mi criterio. Quedará pendiente el postre. La que fue, a juicio de este cronista y aunque se exhibiese fuera de competición, la mejor película del festival se reseñará en un artículo posterior.

 

 

The Nighthawk’s First Love (『よだかの片想い』 Yodaka no kataomoi, Yasukawa Yuka)

 

La película adapta la novela homónima de la joven, pero prolífica y multipremiada, Shimamoto Rio. Expone, en narración calmada y reflexiva las inseguridades de un personaje con una visible marca de nacimiento en el rostro. Interesante aproximación al tema de la discriminación basada en el físico. Fondos desenfocados, destellos y sobreexposiciones, componen el universo estético de esta producción también de autoría femenina en su versión fílmica. Película bien llevada, con gusto. Tal vez no sea un film memorable, pero nunca una pérdida de tiempo por cómo plasma en imágenes, por momentos de cierta elegancia, la necesaria reflexión que trae su temática.

TIFF 2021
TIFF 2021

©島本理生/集英社 ©2021映画「よだかの片想い」製作委員会

 

Intimate Stranger (『親密な他人』 Shinmitsuna tanin, Nakamura Mayu)

Inquietante narración de desarrollo dramático y creciente intriga. Una madre en busca de respuestas sobre la desaparición de su hijo, que explora el sentimiento de aislamiento y perdida que nos ha traído la crisis del COVID y sus forzados periodos de confinamiento. Abunda en primeros planos y confía la atmosfera en una fotografía muy contrastada. El film empieza sugiriendo, de forma sutil, creando una atmósfera efectiva que, lástima, acaba por diluirse cuando abraza la vía del subrayado, visuales o verbal. Una historia de cazadores cazados que podía haber dado más de sí si hubiese confiado más en sí misma y en la capacidad de comprensión del público. Aun así, buena nota para un equipo creativo encabezado por Nakamura Mayu. Buena noticia que la presencia de autoras sea cada día más habitual.

 




Trailer

Intolerance (『空白』 Kūhaku, Yoshida Keisuke)

Se presentaba esta película como parte de la sección dedicada a su director, Yoshida Keisuke, en la que se le tilda de maestro del drama psicológico. Comenta el realizador que el proyecto es fruto de una experiencia personal. La muerte de un íntimo amigo en fatal accidente ocurrió tras haber mantenido con este una acalorada discusión. Que ese último recuerdo juntos no fuese agradable le generó un malestar que fructificó en la idea para esta película.

https://youtu.be/UX2H6kQA4xg

Yoshida presentando Intolerance a los medios




Trailer

 

El inicio de la película es de impacto. Lo explícito de alguna escena la hace poco apta para espectadores sensibles. Dolorosa carta de presentación, el viaje emocional no pierde pistón a lo largo de los 108 minutos del metraje.

En palabras del autor, en el mundo del espectáculo japonés, la agenda de los actores no permite largos periodo de producción. La dirección de actores es, por lo tanto, un problema endémico de esta cinematografía. Más valor, pues, para la enérgica y sobrecogedora actuación del veterano Furuta Arata. Él construyó acorde a su propio criterio, sin instrucciones demasiado específicas, el portentoso personaje protagonista.

El título internacional y sus resonancias en el cine clásico resultan algo equívocas. El original en japonés, vacío, hueco, se me hace más ilustrativo de cómo el relato explora el tiempo de duelo y la dificultad de asumir el dolor. No hay en la película, según declara su autor, intención alguna de enviar un mensaje. Solo el de mostrar lo complejo, pero inevitable, que resulta la insoslayable necesidad de continuar adelante con tu propia vida tras perder a alguien insustituible. Muy buena.


Fuentes:

Acerca Juan Carlos Pérez

Gestor de eventos culturales,Técnico Audiovisual. Presidente de las asociaciones Nozomibashi y Nippon no Michi, Blogger y director del proyecto Cooljapan.es. En ocasiones también soy creador de videojuegos.

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