Cinco años sin Satoshi Kon

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Hoy es un día triste para todos los fans de la animación japonesa. Se cumplen ya cinco años de la muerte de Satoshi Kon, uno de los mejores directores que ha surgido en la industria y, sin lugar a duda, uno de los más especiales que hemos tenido el honor de conocer. Las películas de Kon tienen una sensibilidad única que todavía no ha encontrado igual en el mismo medio, una forma muy singular de ver el mundo y de jugar con las ilusiones para convertir lo real en ficción y viceversa. Y si a su dinámica narrativa le unimos una animación sólida como una montaña, con unos efectos espectaculares y una expresividad en los personajes que supera con creces a la de algunos actores reales, pues parece normal que su pérdida resulte irremplazable. Con motivo de este desafortunado aniversario, queremos rendir homenaje a su figura haciendo un repaso de su carrera como cineasta y dibujante.

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Kon fue un visionario con una filmografía muy corta pero intensa.

Kon nació el 12 de octubre de 1963 en Kushiro, Hokkaido. Sin embargo, debido al traslado de su padre por cuestiones de trabajo, pasó gran parte de su infancia en Sapporo, donde conoció al también dibujante Seihō Takizawa (autor de numerosos mangas de aviación militar como Ao no Korou o Zero no Kikan). Lo cierto es que de pequeño ya profesaba un gran interés por la animación y empezó a plantearse seriamente lo de ser animador gracias a títulos como Space Battleship Yamato, Heidi, Conan, el niño del futuro o Gundam. Tiempo después, se matriculó en la Universidad de Bellas Artes de Musashino para estudiar Artes Plásticas y durante ese tiempo se interesó mucho por el cine extranjero, como también por la obra de dos grandes referentes en su futura carrera: el dibujante Katsuhiro Otomo y el novelista Yasutaka Tsutsui.

En 1984 fue galardonado con el premio Tetsuya Chiba para autores noveles (convocado por la revista Young Magazine de la editorial Futabasha) por su historieta Toriko, lo que le dio la oportunidad de debutar de forma profesional con su segunda obra, Carve. Poco después, entre los años 1985 y 1990, siguió dibujando diversas historias cortas para la misma publicación y, mejor aún, encontró trabajo como ayudante de su admirado Otomo, iniciando así una relación de lo más fructífera. Ya de entrada, realizó el guion para su película de acción real ¡Qué horror de apartamento! (World Apartment Horror), de la que también haría una versión en manga, y apenas un año después estaban estrenando juntos su primera producción animada: la película Roujin Z (1991), en la que trabajó como director artístico y diseñador de fondos.

La carrera de Kon como animador apenas estaba empezando, pero su nombre ya se asociaba con algunas de las producciones más interesantes de principios de los noventa. No solo diseñó los fondos de títulos como Hashire Melos! («¡Corre, Melos!», 1992) y Patlabor 2 (1993), sino que fue animador y director de episodio en la primera serie de JoJo’s Bizarre Adventure (JoJo no Kimyō na Bōken, 1994) y participó también en la antología Memories (1995) con el segmento Rosa magnética, donde se estrenó como director. Desde luego, resulta harto inusual que un «novato» así tuviera una trayectoria tan ascendente teniendo en cuenta su escasa experiencia en el medio; sin embargo, quienes le conocían sabían bien que su talento cubría fácilmente cualquier falta de práctica.

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Su trabajo como animador no le impidió seguir expresándose a través de manga.

Es destacable que pese a haberse metido de lleno en el mundo de la animación, nunca abandonó su faceta como dibujante de manga. En 1990 estrenó Regreso al mar (Kaikisen) y pronto le siguieron otras series como Seraphim: 266613336 Wings (con guion de Mamoru Oshii) y Opus, aunque por desgracia nunca llegó a terminar ninguna de los dos por problemas editoriales. Fue en 1997 cuando por fin tuvo su gran debut como director de cine presentando el filme Perfect Blue en el Fantasia Festival de Montreal. La cinta cosechó un grandísimo éxito en festivales de todo el globo y se erigió como uno de los referentes de la animación japonesa de finales de década: su premisa de thriller psicológico en el que una actriz se ve acosada por un fan perturbado no es más que una excusa para presentar el recurso favorito de Kon, que no es otro que engañar al espectador mezclando realidad e ilusión, un tema que seguiría usando en posteriores obras. La película resulta tan icónica que el director Darren Aronofsky confiesa haberla tomado como referente a la hora de producir sus famosas Réquiem por un sueño y Cisne negro.

Siguiendo este estreno, Kon pensó en adaptar Paprika, uno de sus libros favoritos del escritor Yasutaka Tsutsui, pero sus planes se vieron truncados cuando la distribuidora de Perfect Blue cayó en la bancarrota. Así pues, su siguiente trabajo fue el filme Millennium Actress (Sennen Joyū, 2001), que relata la vida de la actriz Chiyoko Fujiwara a través de la historia del cine japonés. Su éxito fue superior incluso al de su hermana mayor e incluso ganó el Gran Premio del Festival de las Artes Cinematográficas organizado por el Ministerio de Cultura de Japón, con el honor de haber empatado ese año con la película El viaje de Chihiro de Ghibli. Poco tardó en llegar el tercer filme en su currículum, Tokyo Godfathers (2003): una historia tremenda llena de humor que relata la aventura de un trío de vagabundos que encuentran un bebé en la basura y su intento por encontrar a la madre del retoño. Tras este proyecto, Kon se atrevió en 2004 con su primera serie de anime, Paranoia Agent (Mōsō Dairinin), en la que dio salida a numerosas ideas que no pudo incluir en el resto de sus producciones.

Por fin, ocho años después de su primer intento, el director pudo realizar el sueño (nunca mejor dicho) de estrenar su cuarto y último filme: Paprika, su título con mayor proyección internacional y ganador del premio al mejor largometraje en la Feria Internacional de Anime de Tokio. La película es un estupendo homenaje a la obra original de Tsutsui y además de llevarse diversos premios se ha confirmado su influencia en la famosa Inception de Christopher Nolan, que trata una temática muy similar. Desde luego, esta sinergia que presenta entre los sueños y la realidad es Kon en estado puro, y a muchos nos plantea la duda de adónde podría haber llegado el director con ese potencial tan vasto que tenía si hubiera podido seguir dirigiendo y deleitándonos con nuevas historias en el futuro.

Tras participar brevemente en el proyecto Ani*Kuri15 con el corto Ohayō («Buenos días»), empezó a trabajar en su último proyecto, The Dream Machine (Yume Miru Kikai): una película de corte fantástico dirigida a un público más joven de lo habitual. Por desgracia, el filme se quedó huérfano, ya que el director falleció la mañana del 24 de agosto de 2010 a causa de un cáncer de páncreas, con el que había estado luchando sin éxito desde principios de año. Su amigo, el productor y fundador de Madhouse Masao Maruyama (actual presidente del estudio MAPPA), es uno de los que más ha sufrido su pérdida y ha prometido terminar la producción de esta obra, aunque confiesa que está siendo un proceso peliagudo por la falta de patrocinios y porque es complicado hacer justicia a un cineasta tan único como era Kon.

¿Volveremos a encontrar a otro director como él? Es una pregunta difícil. Sus películas están llenas de crítica social y de simbolismos diversos, pero lo que de verdad cala en el espectador es lo humanas que son, la facilidad que tienen de presentar a personas y no a personajes. Actualmente podemos acceder a un gran catálogo de animación de calidad, pero veo complicado que encontremos de nuevo un derroche narrativo y visual al mismo nivel.

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Gracias por todo, maestro. Siempre te recordaremos.

Si todavía no le conocéis, si todavía no habéis saboreado su obra o no habéis completado su filmografía, hoy es el día. Hoy, más que nunca, hay que recordar todo lo que nos dejó. Disfrutemos de su legado.


Fuentes:

  • Textos consultados de: MyAnimeList | Texto creado por David Heredia Pitarch [CoolJapan.es]
  • Imágenes tomadas por David Heredia Pitarch, Kon’s Tone, Kosal
Bio del autor

David Heredia

Traductor, amante del manganime y de la cultura japonesa. Nacido en Vila-real, colabora con noticias y artículos para diversas páginas de carácter informativo. Le encanta investigar sobre todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y de los videojuegos.