Kaoru Kurimoto y la fantasía heroica japonesa

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Quizá inspirados por la llegada de las aventuras roleras y los primeros videojuegos de esta temática, durante los años ochenta los japoneses disfrutaron de un gran boom de historias centradas en la fantasía. La escritora Kaoru Kurimoto es todo un icono dentro del género fantástico de la literatura japonesa, y probablemente lo siga siendo durante mucho tiempo gracias a su larguísima obra, que fue publicando de manera ininterrumpida durante treinta años. Kentaro Miura, autor del manga Berserk, se atreve incluso a afirmar que su historia no habría sido la misma de no ser por ella, y seguramente haya influido del mismo modo en el estilo de otros muchos autores contemporáneos. Como recuerdo a su longeva y prestigiosa carrera, hoy nos gustaría recordar la figura de esta mujer que tanto dio a la ficción y a la narrativa en general.

Semblanza de Kaoru Kurimoto

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Portada del primer número de June, la primera revista de temática yaoi en Japón.

Su verdadero nombre era Sumiyo Imaoka y nació en Tokio en febrero de 1953. Estudió en la Universidad de Waseda y poco después de graduarse ganó el Premio Gunzo para escritores noveles bajo el pseudónimo de Azusa Nakajima. Un año más tarde, en 1978, ganó el Premio Rampo Edogawa con la novela Bokura no Jindai («Nuestra era»), un debut espectacular en el panorama literario profesional que no tardó en llamar la atención de muchas editoriales, pues no en vano era la ganadora más joven que jamás se había llevado este galardón. Ya con este libro empezó a usar el sobrenombre de Kaoru Kurimoto, y el uso indistinto de ambos nombres fue un tema de debate entre los aficionados a la literatura, hasta el punto de publicarse una conversación entre «ambas» escritoras.

Su estilo muestra una clara influencia de Mori Mari, otra autora japonesa que impulsó la presencia de relaciones homosexuales dentro de las obras literarias. Kurimoto decidió seguir también este movimiento y su novela Mayonaka no Tenshi («El ángel de medianoche») jugó un papel muy importante en la creación de los géneros yaoi y shōnen-ai, siendo una de las pioneras en ofrecer esta clase de historias antes de que se llegaran a popularizar a través del manga. De hecho, Morimoto fue una de las principales responsables en la creación de June (primero editada como «Jun»), la primera revista yaoi publicada en Japón, en la que participó con varias historias y artículos firmando con sus dos pseudónimos.

Toda una vida de narrativa épica

Su mayor logro ha sido Guin Saga, que es nada menos que la serie de novelas más larga de la historia, con 130 libros en su haber (más otros 21 con arcos complementarios). La historia está protagonizada por un misterioso guerrero con cabeza de leopardo: no recuerda nada de su pasado y solo conoce el instinto de lucha, lo que piensa que es su nombre —Guin, como es conocido a lo largo de toda la epopeya— y una palabra, Aurra, que no tiene significado para él. Recorriendo el mundo, se enfrenta a toda clase de peligros, intrigas y amenazas mágicas para encontrar sentido a su existencia. Esta famosísima colección de género fantástico se ha publicado parcialmente en inglés, francés, alemán, italiano y ruso, y ha vendido más de 28 millones de ejemplares en todo el globo. Además, se han lanzado dos series de manga y otra de anime que han dado a conocer aún más si cabe la popular aventura de Kurimoto.

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Portada del primer volumen de Guin Saga, titulado Hyōtō no Kamen («La máscara de leopardo»).

El valor de estas novelas no reside únicamente en las palabras, sino que las propias ilustraciones acompañan de manera acorde al estar realizadas por una serie de artistas de gran renombre. Desde su primer volumen hasta el 19º, las portadas y los dibujos interiores fueron realizados por Naoyuki Kato, uno de los ilustradores de ciencia-ficción más famosos. Tomó el relevo Yoshitaka Amano, de sobras conocido por los seguidores de la serie de juegos Final Fantasy, quien tomó las riendas del apartado visual hasta el volumen 57. Seguidamente fue Jun Suemi quien se ocupó del arte adjunto, un profesional que sin duda sonará a quienes conozcan los juegos de rol de Nihon Falcom y Koei Tecmo. Por último, a partir del volumen 88, es Shinobu Tanno el encargado de dar vida a Guin y compañía hasta la 130ª y última entrega de la colección, editada en el año 2009.

Pero aunque esta ha sido la obra que ha ocupado la mayor parte de su carrera, no es la única que ha firmado la autora. Entre otros títulos destacables encontramos Makai Sui Koten, Makyō Yūgeki Tai o el manga Paros no Ken, realizado en colaboración con Yumiko Igarashi, autora de Candy Candy. Por desgracia, no podemos contar con que haya un nuevo libro de esta escritora. Después de dos años luchando contra el cáncer, Kaori Kurimoto murió en mayo de 2009 a los 56 años. Para ella, la fantasía era algo más que un género literario, era una herramienta con un sinfín de posibilidades con la que expresar los mundos que ideaba. La propia Kurimoto expresó así su pasión:

«Fantasía heroica», es un término que me provoca un sentimiento especial.

A veces, mucho mayor que la ciencia-ficción. Aclaro, antes de que me llamen la atención, que no estoy sugiriendo en modo alguno que olvidemos ni menospreciemos el hecho de que toda la fantasía heroica no es sino una parte del vasto mundo de la ciencia-ficción; de hecho, fue mientras probaba ese extraordinario y fascinante espacio conocido como ciencia-ficción, con la refrescante pasión y asombro dignos de un niño, cuando descubrí un montón de cajas en una enorme y sombría sala que olía a moho y secretos: unas cajas que contenían fantasía heroica.

Dicho esto, esas mismas palabras me sonaron a magia desde el principio, como si fueran un fastuoso encantamiento. «Fantasía heroica», historias que pertenecen en esencia a la noche y que siempre deben mantener el aspecto de esas pesadillas que nos hace ver la fiebre. «Fantasía heroica», la caja de juguetes de un demente que se niega a crecer, que jamás abandonará la guardería. «Fantasía heroica», la hechicera que un hombre encorvado de brillantes ojos azules, llamado Howard, se encontró antes de asegurarse de que jamás conocería la muerte de su madre.

Para mí, el siniestro pero seductor conjuro que no muestra señal de que vaya a dejar marchar a su nueva víctima para el sacrificio.

Su marido, Kiyoshi Imaoka, antiguo editor de la revista SF Magazine y actual presidente de Tenro Productions, publicó de manera póstuma los últimos cuatro libros de su esposa. Además, en reconocimiento a su gran labor en el mundo de la literatura, la Asociación de Escritores Japoneses de Fantasía y Ciencia-Ficción le otorgó un premio especial a finales de 2009. No hay duda de que la aportación de Kurimoto a la literatura nipona ha sido inconmensurable, pero a veces nos olvidamos de los movimientos que impulsó, como la normalización de las relaciones no hetero-normativas o el fomento de las autoras femeninas tanto en el manga como en el mundo literario. A falta de ver publicada alguna de sus obras en lengua española, deberíamos cerciorarnos, al menos, de recordar siempre el tremendo valor de su figura.


Fuentes:

  • Textos consultados de: Vertical Inc., Ounomachi | Texto realizado por David Heredia Pitarch [CoolJapan.es]
  • Imágenes extraídas de: Hayakawa Publishing, Magazine Magazine
Bio del autor

David Heredia

Traductor, amante del manganime y de la cultura japonesa. Nacido en Vila-real, colabora con noticias y artículos para diversas páginas de carácter informativo. Le encanta investigar sobre todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y de los videojuegos.