Recordando a ZARD: 10 años sin Izumi Sakai

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La industria musical japonesa ha visto a numerosos cantantes que han marcado la historia de las canciones en el país, cada uno en su respectiva época. Si acercáramos la lupa a los años 90, veríamos que hubo un gran auge en los temas musicales de influencia occidental, especialmente en los estilos pop y rock que triunfaban sobremanera en territorio estadounidense. Pero de todos estos grupos y vocalistas que surgieron, pocos han cobrado la misma magnitud que ZARD y, concretamente, su cantante Izumi Sakai, que bien se podría considerar una de las voces más importantes de esa generación que hizo salir a Japón de la grave crisis en la que se había sumido.

Por desgracia, la leyenda de Sakai terminó antes de lo debido: mañana se cumplen diez años de la muerte de una de las mejores cantantes que ha participado jamás en la industria del pop japonés, que dejó una gran cantidad de memorables melodías y que influyó en la carrera de otros varios grupos coetáneos. Hoy nos gustaría repasar un poco su trayectoria con ZARD, deseando que su recuerdo no caiga en el olvido.

Izumi Sakai, la mujer que animaba a no rendirse

Nacida el 6 de febrero de 1967 en Kurume, Fukuoka, Sachiko Kamachi (así se llamaba en realidad) ya destacaba de joven como una chica muy atractiva, atlética y extremadamente popular en la zona. Poco después de terminar la universidad, la compañía cazatalentos Stardust Promotion logró convencerla para convertirse en una de sus modelos, una decisión de la que más tarde se arrepentiría y de la que, siendo la mujer reservada que era, se sentía muy avergonzada. En cualquier caso, la cuestión es que un productor musical del grupo Being Corporation se dio cuenta de su potencial como cantante y le ofreció la oportunidad de iniciar una carrera musical con su firma. Es así como en 1991, armada con el nuevo nombre de Izumi Sakai, fundó el grupo ZARD junto a otros cuatro miembros.

Su debut tuvo lugar en febrero de 1991 con el single Good-bye My Loneliness, una canción que además de exitosa terminó siendo el tema musical de la serie Kekkon no Risō to Genjitsu («Los ideales y la realidad del matrimonio») de Fuji TV. Los siguientes dos trabajos del grupo no vendieron demasiado bien, así que cambiaron un poco su estilo y Nemurenai Yoru wo Daite los convirtió de nuevo en el popular grupo que merecían ser. La nueva dinámica de las canciones, mucho más animadas en contraste con el tono melancólico que tenían las primeras, aumentaron su base de fans en poco tiempo y su éxito más importante llegó apenas con su sexto sencillo, en el año 1993. Makenaide («No te rindas») se colocó en el primer puesto de las listas de ventas y vendió más de 1,8 millones de copias. La canción se convirtió en un tema muy famoso aquel año: Japón estaba pasando por una crisis económica bastante dura y muchos tomaron Makenaide como el himno de la llamada Década Perdida. Aunque Sakai comentó que había compuesto la canción para animar a los jóvenes que se examinaban para la universidad, resultó que también fue de inestimable ayuda para gente con todo tipo de problemas, desde la mencionada crisis hasta estudiantes que sufrían acoso escolar.

Vídeo promocional de uno de sus álbumes recopilatorios

Sakai fue además una letrista muy prolífica. Durante sus 17 años de carrera, escribió ella misma casi todas sus canciones —todas excepto dos, en realidad, sumando más de 150— y varios libros de poesía. Sus letras hablaban sobre el amor, sobre el desamor, sobre superar los obstáculos, sobre la amistad y sobre la familia, sobre la melancolía, sobre la juventud. Pero sobre todo, hablaban sobre la esperanza del que persiste cuando desea algo. Por si fuera poco, también compartió su talento con otros grupos de su discográfica, como Field of View, Wands y Deen, a los que ayudó en sus inicios para impulsar su carrera. El éxito de sus canciones propició que pronto recibiera solicitudes para incluirlas en las series de moda, como Slam Dunk (My Friend) y Dragon Ball GT (Don’t You See). En el caso de Detective Conan, fueron nada menos que siete los temas musicales que llegó a aportar para la serie, incluido Glorious Mind, su última composición lanzada de forma póstuma.

articulo_izumisakai-01zardA pesar de mantener una vida muy sana, alejada del tabaco y la bebida, parece ser que la cantante solía ponerse muy enferma a veces. En junio de 2006 se le diagnosticó un cáncer en el cuello del útero que recibió tratamiento inmediato, pero que por desgracia ya se había extendido hasta los pulmones. Sakai nunca se deprimió ni se atormentó con la idea de la muerte; su familia asegura que se mantuvo alegre a pesar de la enfermedad y que estaba ansiosa por grabar nuevas canciones en el estudio. Sin embargo, no fue el cáncer lo que se la llevó. Un desafortunado accidente hizo que la mañana del 26 de mayo resbalara en las escaleras exteriores del hospital en el que estaba ingresada cuando salía a dar su habitual paseo matutino. El golpe en la cabeza la mantuvo inconsciente todo el día hasta que finalmente falleció al día siguiente.

Su pérdida, hace diez años exactos, fue un golpe terrible. De la noche a la mañana perdimos a uno de los grandes iconos musicales de Japón, donde aún no la han olvidado y se siguen realizando conciertos de homenaje que se llenan de aficionados. Pero quizá la mayor tragedia no fue perder su voz sino perderla a ella misma: muchos la recuerdan como una persona trabajadora, modesta y muy amable, atenta con todo su equipo incluso cuando era ella quien estaba más fatigada. Sakai fue un modelo a seguir en muchos aspectos pero ahora solo nos quedan sus canciones. Al menos, mantengamos viva su llama a través de ellas.


Fuentes:

Bio del autor

David Heredia

Traductor, amante del manganime y de la cultura japonesa. Nacido en Vila-real, colabora con noticias y artículos para diversas páginas de carácter informativo. Le encanta investigar sobre todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y de los videojuegos.