Tanabata, el festival de las estrellas

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En España, el día 7 de julio es especialmente conocido por ser el principio de las fiestas de San Fermín, una de las más conocidas de nuestro país, pero resulta que en Japón se celebra también una de las festividades más famosas y bonitas que tienen, el Tanabata (七夕 o «noche del séptimo día»). Dicho festival se basa en la leyenda homónima y celebra la reunión en el cielo de las estrellas Altair y Vega, en la constelación de Lyra. Ambas estrellas suelen aparecer separadas por la Vía Láctea, pero en esta noche (siempre que el cielo esté despejado) se puede ver cómo se reúnen.

Tanabata o un romance de leyenda

Según la tradición, las estrellas representan a dos amantes, el pastor Hikoboshi (la estrella Altair) y la princesa tejedora Orihime (la estrella Vega). Existen varias versiones del mito, pero la más extendida cuenta que la princesa Orihime, hija del rey celestial Tentei, poseía la cualidad de tejer magníficamente y se encargaba de fabricar los vestidos de los dioses del cielo. Sin embargo, la joven era adicta a su labor y se pasaba día y noche trabajando en su telar sin permitirse ni un solo descanso, lo cual llegó a preocupar a su padre. Por otro lado estaba el pastor de bueyes Hikoboshi, quien también estaba obsesionado con su trabajo. La casualidad hizo que ambos se conocieran y se enamoraron el uno del otro de tal forma que terminaron casándose, para felicidad del rey de los cielos, que ya empezaba a preocuparse por la extrema dedicación de su hija. Tal era el amor que se profesaba la pareja que olvidaron sus tareas y así se encontraron los dioses sin vestidos nuevos, y los bueyes del joven se desperdigaron por el cielo provocando destrozos allá por donde pasaban.

El rey Tentei estaba hecho una furia, ¿cómo podía ser que su trabajadora hija se hubiera vuelto tan descuidada? El rey los separó y los colocó a cada uno en un extremo del Amanogawa (el río celestial, lo que conocemos como la Vía Láctea) y les prometió que si trabajaban mucho les permitiría reunirse una vez al año. Así pues, Orihime y Hikoboshi trabajan duro todo el año para poder encontrarse esa noche. Se dice que cuando llega este día las aguas del río descienden y la princesa puede cruzar para ver a su enamorado, pero que si ese día llueve la corriente aumenta y la pareja debe esperar otro año más para reunirse. Otra versión cuenta que  la princesa usa una bandada de urracas para llegar al otro lado, pero que los pájaros no acuden si ese día está lloviendo.

Los dos amantes están separados por la Vía Láctea
Los dos amantes están separados por la Vía Láctea

Un gran festival en verano

Parece ser que el festival se lleva celebrando desde mediados del siglo VIII, aunque no empezó a extenderse por todo Japón hasta principios de la era Edo (1603-1868). El nombre de «tanabata» tiene poco que ver con la lectura japonesa de los ideogramas actuales, que se leerían como «shichiseki», y por ello se especula que esta palabra hace referencia en realidad a un telar especial en que las sacerdotisas tejían una tela que ofrecían a los dioses a cambio de proteger las cosechas. Sin duda, lo más simbólico de este día son las ramas de bambú decoradas con tanzaku (tiras de papel en las que se han escrito los deseos de cada uno), que se colocan en los jardines o las puertas de las casas la noche de Tanabata.

Con el fin de que la princesa pudiera cruzar el río, los habitantes de Japón adquirieron la costumbre de colgar pequeños papeles de colores en los árboles de bambú deseando que ese día no lloviera. Esta tradición dio paso más tarde a que en estos papelitos se escribieran los deseos de la gente para que se cumplieran por la influencia de esta mágica noche. Las calles se decoran con adornos de papel, se organizan desfiles, se montan ferias y chiringuitos de comida, y por la noche se lanzan fuegos artificiales. El festival más famoso se celebra en Sendai a principios de agosto, siguiendo la fecha marcada en el calendario lunar tradicional. En él se usan siete tipos distintos de decoraciones, cada uno con su propio significado.


Fuentes:

Bio del autor

David Heredia

Traductor, amante del manganime y de la cultura japonesa. Nacido en Vila-real, colabora con noticias y artículos para diversas páginas de carácter informativo. Le encanta investigar sobre todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y de los videojuegos.