Crónica del concierto The Legend of Zelda: Symphony of the Goddesses

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Hace solo unos días, el 13 y el 14 de este mes de noviembre, tuvieron lugar en Madrid y Barcelona sendos conciertos de la gira Symphony of the Goddesses. El espectáculo —no se puede llamar de otra manera— lleva ya cinco años dando la vuelta por todo el mundo para ofrecer a los fans una versión sinfónica de los temas de la popular serie de videojuegos The Legend of Zelda; pero aunque ya han pasado por otros lugares de Europa, esta es la primera vez que llega a territorio español.

Siendo uno de los acontecimientos más importantes de este otoño, servidor pudo asistir al concierto celebrado en Barcelona, concretamente en el Auditori Fòrum del Centro de Convenciones Internacional de la ciudad. Más de 3.000 aficionados se reunieron esa noche para disfrutar de las melodías de la franquicia interpretadas por la Orquesta Sinfónica del Vallés, dirigida por la batuta de la americana Amy Andersson. La experiencia no me cogió de improviso: ya en 2013 tuve el placer de asistir al concierto que se celebró en la ciudad de Londres, dirigido por la gran Eimear Noone, así que sabía bien lo que me esperaba. Sin embargo, esta se considera ya la tercera temporada de la gira, con el subtítulo de Master Quest, dando a entender que habría diversos cambios en la disposición y la interpretación de las piezas.

De hecho, y haciendo honor a su tradición, el concierto empezó ya con algunas sorpresas. Seguro que fuimos muchos los que nos asombramos al comprobar que el primer tema venía precedido por una pequeña introducción dedicada a The Legend of Zelda: Tri Force Heroes, el nuevo spin-off para Nintendo 3DS lanzado hace apenas unas semanas. Seguidamente, la melodía enlazó con la habitual apertura que, aunque bien conocida (no en vano fue la pieza interpretada en el E3 de 2011, con motivo del 25º aniversario de la serie), no deja de emocionarme cada vez que la escucho por la maestría y la potencia con la que se mezclan las melodías de los distintos juegos que han pasado por nuestras consolas a lo largo de todo este tiempo.

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Tras una breve intervención del productor, este dio paso a una grabación del siempre bienvenido Shigeru Miyamoto, en la que destacó la importancia que ha tenido la música a la hora de completar la experiencia en sus videojuegos y nos animó a disfrutar de la estupenda interpretación musical que íbamos a presenciar en adelante. La segunda pieza en el repertorio fue un arreglo del Valle Gerudo, un gran favorito entre los fans que transmite esa sensación de aventura y que, en este caso, mantenía toda la esencia de la melodía original con el plus de la potencia sinfónica. Lo mismo se puede decir de la pieza que le siguió, un homenaje a Majora’s Mask acompañado por escenas de su reciente versión para 3DS que empezó con la animada melodía de Ciudad Reloj, pero que pronto se fue calando de ese tono ominoso que caracteriza al título en cuestión.

A continuación, la orquesta nos deleitó con una versión del Castillo de Hyrule procedente de A Link Between Worlds, una de las últimas entregas para la consola portátil de Nintendo que recoge el espíritu del clásico para Super Nintendo y que sirvió para ponernos a tono con esa mezcla de peligro y solemnidad que nos hace sentir esa parte de la aventura. Al terminar, fue productor y director Eiji Aonuma quien se dirigió a nosotros en un nuevo vídeo para comentar su experiencia en el desarrollo de la serie y pedirnos que nos unamos al héroe de verde en este periplo musical, que se adentraba en su mejor momento con la sinfonía principal del concierto.

La composición, dividida en cuatro movimientos que relatan la historia de sus respectivos juegos, empezó con un preludio dedicado a las diosas de Hyrule, unas figuras clave en la mitología de la franquicia y que se manifestaron en la sala a través del misterioso sonido de los instrumentos. Como no podía ser de otra forma, el primer movimiento estuvo dedicado a Ocarina of Time. Fue una suite trepidante que nos hizo revivir los mejores momentos de aquella épica entrega, desde el encuentro con Saria en los Bosques Perdidos hasta la caída del pérfido Ganon en las ruinas del castillo: una aventura que todavía sigue viva en los corazones de los fans y que fue condensada de forma deslumbrante en diez minutos de música.

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¿Cómo seguir, pues, tras una interpretación tan magistral? La directora dio la respuesta sacando de su bolsillo la batuta de los vientos, dando paso a la que es, posiblemente, mi parte favorita del espectáculo. El segundo movimiento fue un hermosísimo poema sinfónico dedicado a The Wind Waker, con unos arreglos que capturaron de manera perfecta la experiencia y los sentimientos que esconden este viaje por el Gran Océano, y que nos permitieron recordar, una vez más, cuán mágico fue explorar aquel mundo de fantasía en nuestra juventud (o hace solo unos años, gracias al remake lanzado para la consola Wii U de Nintendo). Con tan delicioso sabor en la boca, la orquesta se permitió un pequeño descanso con el que coger fuerzas para lo que vendría a continuación.

Quince minutos después, el conjunto retomó el concierto con un pequeño interludio basado en la Fuente de la Gran Hada, una canción que hizo brillar la intervención del arpa y que resultó tan relajante y sanadora como el propio lugar. Sin embargo, como bien ocurre en la serie Zelda, la tranquilidad no es algo que dure mucho tiempo. Esta vez fue el maestro Koji Kondo, compositor de la mayoría de los temas, quien apareció en pantalla para explicar su visión de la música en los videojuegos y presentar los dos últimos movimientos de la sinfonía.

La ceremoniosa introducción de los violines y el coro anunciaron que había llegado el momento de rendir homenaje a Twilight Princess. La melodía, melancólica en un principio, pronto cambió en un estallido de viento metal para expresar la increíble epopeya de Link y su compañera Midna en su intento por salvar dos mundos a la vez. No menos intenso fue el último movimiento, dedicado al clásico A Link to the Past, que esta vez nos hizo viajar 25 años atrás para revivir los tiempos de los 16 bits con algunas de las melodías más memorables. La suite terminó con una gran apoteosis final en forma coda con el icónico leitmotiv de la serie, que puso el broche de oro a una sinfonía perfecta.

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El mal había sido derrotado, el evento había terminado y nosotros nos hallábamos derretidos de placer en nuestras butacas. Pero tal y como apuntaron los invitados virtuales en un último vídeo, los juegos de The Legend of Zelda siempre están llenos de sorpresas, y este concierto no podía ser menos. La orquesta nos regaló no uno, ni dos, sino tres bises como agradecimiento por nuestros aplausos. El primero de ellos fue un nuevo popurrí de Majora’s Mask con algunos de los temas que más se echaron en falta en la primera parte, como la Canción de curación, la campiña de Termina o el Palacio Deku. En segundo lugar, llegó un estupendo arreglo de otro gran favorito, el tema de la Isla del Dragón: una versión mucho más majestuosa pero igual de pegadiza que la original. Finalmente (ahora sí), fue un homenaje a Skyward Sword, el gran ausente hasta el momento, el que puso fin a la noche.

Me he extendido mucho relatando la experiencia que vivimos los allí presentes, pero lo cierto es que hay que estar ahí para comprenderla de verdad. El público, entregado pero siempre respetuoso, se dejó las manos aplaudiendo el regalo musical que nos había brindado la Orquesta Sinfónica del Vallés, y es que las cinemáticas en pantalla gigante ayudan mucho a meterse en situación, pero el verdadero espectáculo se producía un metro más abajo, de manos del casi centenar de artistas que tocaron para nosotros. Me alegra sobremanera que un concierto así logre reunir lo moderno y lo clásico de forma tan efectiva, demostrando que hay cabida en el mundo sinfónico para formatos modernos como el cine o los videojuegos: tengo la firme convicción de que, dentro de 500 años, se hablará de compositores como Koji Kondo o Joe Hisaishi de la misma forma que hoy se venera a otros como Verdi o Wagner.

Con el 30º aniversario de la serie en ciernes y el lanzamiento de nuevas entregas a la vuelta de la esquina, solo me queda desear que Symphony of the Goddesses vuelva a España en 2016 para hacernos vibrar otra vez con la música de The Legend of Zelda. Yo, desde luego, no pienso perdérmelo, y vosotros tampoco deberíais.


Fuentes:

  • Texto realizado por David Heredia [CoolJapan.es]
  • Imágenes tomadas por David Heredia [CoolJapan.es]
Bio del autor

David Heredia

Traductor, amante del manganime y de la cultura japonesa. Nacido en Vila-real, colabora con noticias y artículos para diversas páginas de carácter informativo. Le encanta investigar sobre todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y de los videojuegos.

  • No he parado de asentir a cada frase que leía en tu crónica. También estuve allí mismo, en Barcelona, y este gran espectáculo consiguió erizarme el vello de la piel, hacer que sintiera nostalgia y hasta me robó unas cuantas lágrimas (sí, no me avergüenzo de decirlo), sin contar, como bien has dicho, con que consiguió que me dejara las manos aplaudiendo.
    Sin duda, como se les ocurra volver en 2016, volveré a estar ahí presente.

  • Tío genial y me alegro un montón. Muy buena crónica, David, y al parecer justo lo que pensaba. Lo único que faltó ahí fui yo porque por lo demás bestial.

  • Lisa Kobayashi

    Hola, David:
    El día del concierto, estaba observándote mediante Twitter.
    Me alegro de que lo pasaras genial.
    Un abrazo,

    Lisa